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Posts Tagged ‘Capitalismo’

El capitalismo funeral

junio 22, 2010 1 comentario

 

Degeneración  de los gobiernos, corrupciones permanentes, explotación mileurista, desigualdades sociales, agotamiento del sopor consumista, pedofilia en el clero, precoces asesinos en serie, degradación del medio ambiente, xenofobia, hastío de la vida laboral, Belen Estebán… Y entonces llegó ella, LA CRISIS. El mundo que habíamos conocido hasta ahora caía por su propio peso. La gente, noqueada por un miedo que nos dura, no saben  que está ocurriendo y mucho menos que será de nosotros en el futuro.  Leer más…

Ha llegado el momento

mayo 13, 2010 3 comentarios

 

     Ha llegado el momento.  Quien no lo quiera creer que se de media vuelta y se marche. Quien lo ignore le recomiendo que mire concienzudamente a su alrededor. En cualquier caso,  mi responsabilidad es decir lo siguiente. Más allá de lo que algunos académicos del mundo universitario quieran decirnos, las cifras, las estadísticas, son mucho más que garabatos convencionales que la sociedad acepta para expresar cantidades de cualquier índole. En este caso concreto, los números, como un emisario ya cansado, como el último estallido de una estrella, son el puro reflejo de una macrorealidad. El mundo se está muriendo. Y no lo está haciendo país por país, lentamente, parte a parte (el Golfo Pérsico, los Balcanes, Ruanda, Afganistán, Irak, India, Georgia, Honduras, Haití). La “cuestión humana” ha adquirido unas dimensiones globales, como nunca se concibieron. La más inaudita novela de terror es una historia de verdad que está sucediendo AQUÍ y AHORA, al mismo tiempo que lees con más o menos atención este artículo.

     La acidez del suelo no se soluciona aplicándole correctores ácidos. Las guerras no se solucionan con más guerras. El miedo no será vencido enfrentándolo con el miedo. La mayor crisis del capitalismo, desde el “Crack del 29”, tampoco se soluciona con más capitalismo, y menos aún con uno trufado del neoliberalismo más irracional y destructivo. La doctrina del shock ha vuelto a encarnarse en un crédito millonario que pisa fuerte en Grecia. En España ha puesto su semilla. La inmunidad de las mayores rentas, el blindaje a los especuladores vienen acompañados de un recorte en las medidas sociales. Es necesario aplicar políticas mixtas. Dejar sin cobertura, al desnudo, a la población sobre la que se sustenta toda la riqueza de un país (clases medias, funcionarios, pequeños ahorradores, trabajadores de la industria, agricultores) es un despropósito que no se acierta a entender si entramos a fondo en la historia: nunca se logrado superar una crisis provocada bajo un sistema, aplicando los mismos preceptos que lo configuraban.

 

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1º de Mayo: Día de todos los trabajadores

mayo 1, 2010 2 comentarios

 

ARTÍCULO DE ANTONI PUIG SOLÉ. REBELIÓN.ORG.     Este Primero de Mayo, trabajadores y trabajadoras de todo el mundo nos manifestaremos de nuevo, detrás de las pancartas y banderas del movimiento sindical, expondremos nuestras reivindicaciones y cantaremos viejos himnos revolucionarios acompañados con lemas actuales. Todo esto, tiene un cierto regusto nostálgico e incluso puede llegar a parecer un poco anticuado, demodé. Quizás ya sea el momento de pararnos a reflexionar sobre su sentido en el siglo XXI.

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Cuba: “Socialismo en libertad”

marzo 3, 2010 9 comentarios

Recientemente  hemos sabido de la triste muerte de un albañil que luchaba por los derechos humanos en en la cárcel que hoy es Cuba. Eladio Zapata no figuraba en ningún partido político ni era uno de los mayores peligros para la mal llamada “Revolución cubana”. Sin embargo la huelga de hambre y su posterior muerte a puesto en jaque a una Dictadura, la cubana, que desde hace mucho tiempo no busca los ansiados fines del socialismo.

La izquierda se debe mostrar en  contra del comunismo castrista, el cual pretende llegar a la libertad e igualdad a través de la opresión de los trabajadores. Una dictadura, la del proletariado, que no avanza y que solo sirve para que esa “vanguardia consciente” se perpetúe en el poder para siempre. El socialismo solo se materializará gobernando con el pueblo y para el pueblo, parece que todavia esta idea esencial de libertad no ha quedado lo suficientemente aprendida. Leer más…

Esto es el capitalismo… no me equivoco mucho.

noviembre 1, 2008 Deja un comentario

DOOB, M.; Estudios sobre el desarrollo del capitalismo; SIGLO XXI; 1971 (Amplicación del resumen. Pag. 262 a 377)

octubre 16, 2008 1 comentario

 

               6. CRECIMIENTO DEL PROLETARIADO

I.

Allí donde la tierra es muy barata y todos los hombres son libres; allí donde todo el que lo desee puede obtener un  pedazo de tierra para sí, no solamente el trabajo es muy caro, en cuanto a la participación del trabajador en el producto, sino que la dificultad consiste en obtener la cooperación de trabajadores, a cualquier precio que sea.

-Raras veces los teóricos del capitalismo dejaron de hablar de la inversión y la circulación de dinero para centrarse en la más que necesaria clase proletaria, motor de la producción y por extensión del dinero. Dice Marx que para que madure el capitalismo “han de enfrentarse y entrar en contacto dos clases muy diversas de poseedores de mercancías: los propietarios de dinero y medios de producción y los obreros libres, vendedores de su propia fuerza de trabajo”

Por tanto: el régimen del capital presupone el divorcio entre los obreros y la propiedad sobre las condiciones de realización de su trabajo…  la llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de productor, sumado a la expropiación que priva de su tierra al productor rural, al campesino.

-Lo que también aquí nos interesa son los factores que inciden sobre la proporción de la población repartida entre diferentes clases sociales, y no tanto los que inciden sobre el tamaño de la población total. En base a esto, el licenciamiento de las mesnadas feudales, la disolución de los monasterios, los enclosures para la cría de ovejas, así como los cambios en los métodos de labranza, desempeñaron valores relativos en la creación de un ejército de menesterosos que recorrían toda Inglaterra. En el período Tudor y Estuardo las aldeas se despoblaban, pobres, enfermos y miserables se veían obligados a vender todo, en el que los caminos se llenaron de bandidos que veían en el robo su única salvación y el período, en fin, en el que las penas y los colgamientos fueron aplicados como penas más comunes  y se producían abundantes cacerías de vagabundos.

-El Estatuto de Artífices de 1563 (en el que se obligaba a trabajar en la agricultura a todo aquel desocupado, prohibía a los dependientes a abandonar su ciudad sin autorización), como vemos, constituyó el instrumento más poderoso imaginado para degradar y empobrecer al trabajador inglés.

-El ritmo de la expropiación y creación de tierras cercadas en el siglo XVIII se aceleró desmesuradamente respecto al ya bastante cruel período Tudor, cuyas consecuencias hemos visto. En los últimos períodos del siglo XIX se llegó a parcelar hasta ocho o nueve veces más que en el primer período: hasta 1/5 del país. Además de las expropiaciones forzadas, muchas fueron renuncias personales a las tenencias en vista de la gran competencia de las grandes cercas y de sus métodos agrícolas. No era raro, pues, a mediados del siglo XVIII encontrar doce arrendatarios donde antes había entre treinta y cuarenta.

-Cuando la falta de trabajadores se agudizaba o surgía demanda excepcional de fuerza humana de trabajo, se echaba mano a medidas especiales, como el reclutamiento forzoso de trabajadores.

-Sería un error suponer que en los siglos XVI o XVII el proletariado constituyó una parte importante de la población. Su número siguió siendo pequeño y su movilidad estuvo limitada,  restricciones legales que tendían a proteger los señoríos y las explotaciones. Por un salario prescrito cualquier hombre capacitado podría ser puesto a trabajar. Con Isabel I se fijaron, también, los salarios mínimos.

-Es conveniente aclarar que, a pesar de los cambios sobrevenidos en el período Tudor, no sería hasta fines del siglo XVIII cuando el desarrollo de la industria capitalista se diese con total libertad. Debería llegar la revolución industrial para que este semiproletariado rural fuera, por fin, desarraigado de la tierra y se eliminaran los obstáculos para la movilidad de trabajadores de la aldea a la ciudad.

-Todo lo anteriormente dicho se debe, sobre todo, a que el siglo XV en Inglaterra fue de notable prosperidad salarial (aumentó hasta el doble respecto al comienzo del siglo XIV) y a partir del 1500 se inició un momento inverso: decrecimiento económico abrupto.

(Importantísimo conclusión que referencia todo el libro) Es común afirmar que un cambio de precios que afecte por igual a todos los sectores de población no supondría cambios al nivel de los señalados por Hamilton en referencia al oro llegado de América, por ejemplo. Pero el período Tudor sufrió una inflación de precios que tuvo como principal afectado los ingresos relativos de diferentes clases. En el grado en que los salarios monetarios no aumentaran en la proporción del nivel de precios de las mercancías, todos los patronos y poseedores de capital se enriquecían anormalmente a expensas del nivel de vida de la clase trabajadora. Ésta fue la génesis de la inversión británica en el extranjero”: enriquecimiento de una minoría.

-Además, la inflación de ganancias se invirtió de España a Inglaterra en el año de la Armada Invencible. Aun con eso, en 1600 los salarios reales se habían reducido a la mitad desde 1500.

-Siguiendo a Max Weber, en la época de la revolución de precios Inglaterra era un país con excedente de trabajadores por todos los motivos citados (concentración de tierras, decadencia del feudalismo, enclosures, disolución de monasterios), mientras en España la iglesia y el feudalismo los demandaba. La gran diferencia entre ambos países se centraba en el reemplazo de muchas propiedades pequeñas por unas pocas grandes. Dinamarca y Suecia disfrutaron de procesos similares, pero en el siglo XVIII.

-El excedente de trabajadores se produjo de igual modo en los Estados Bálticos de Rusia, bajo el Zar Alejandro I en 1861, una fecha muy tardía. Se desposeyó al campesinado de sus tierras, de manera que pasaron a constituir un proletariado sin tierras, obligado a trabajar, pero ahora nominalmente contratado bajo salario.

II.

-El surgimiento del proletariado tiene una primera vía que ella hemos visto (desposesión de tierras para crear enclosures) y otra de la que hablaremos ahora: la acusada diferencia que supone la desigualdad de factores como la calidad o cantidad de las parcelas, los instrumentos de labranza y los animales de tiro.

-Un ejemplo lo encontramos en las comunidades mineras. Cierto número de trabajadores independientes sin una organización gremial, aparte de los tribunales de minería, negociaban por unas parcelas, bajo control de los “negociadores” y explotaban su dominio con material restringido, buscando con ello que nadie se apoderara de la producción sobre los demás. Pero siempre habría alguien cuyo filón de carbón fuera más productivo que el resto.

-Las primeras señales de influencias que marcaron las diferencias entre estos, fue el sistema de “acuerdo de costos”. Con ello, muchos de los mineros vendían participaciones en sus propiedades. Está claro que una clase que extrajera su ingreso del derecho de propiedad y no de la actividad productiva prosperara con este sistema. El único excedente que podía aparecer era el equivalente a la renta diferencial.

-Con las disputas en Inglaterra por el estaño, la minería y la acuñación, los mineros (no acomodados) lograron la subordinación del productor al capital. Dos capas de usureros caracterizaron esta subordinación. En la cúspide estaban los mercaneros, traficantes y fundidores, quienes, dado el bajo precio del estaño que extraían, conseguían un margen de ganancias del 60%. Los maestros mineros, traficantes y fundidores de estaño, adelantaban dinero a los tributarios y obreros, y llegaban a tomar hasta un 80% de beneficios. La explotación de la usura declinaba y el sistema capitalista del asalariado empezaba a ocupar su lugar.

-El paso de la minería libre al trabajo asalariado seguramente se debió a la integración del monopolio en la fundición del mineral concedido a empresarios capitalistas, quienes erigieron altos hornos en el bosque de Dean.

-En el caso de Sajonia se impuso el arriendo del trabajo en las minas, estipulando que los arrendatarios de la mina fueran trabajadores sin bienes, y que se excluyera a campesinos que poseyeran tierra. De aquí, directamente, se aplicaron los derechos monopólicos de capitalistas fundidores que tomaron el carácter de un capitán de industria.

En el caso de Rusia, el “arrendamiento por hambre”, incapacidad de comprar sus propios aparejos o de alimentar a sus animales, produje que la tierra y la misma mano de obra se dispusiera muy barata al terrateniente. Esta situación retrasó la introducción de maquinaria, como señala Lenin. La relación de dependencia que llevó a muchos campesinos a someterse a gente con posible, hizo que en pocos años, debido a que había unos impuestos al año que había y no podía pagar, pasaron por familias enteras al proletariado rural.

En conclusión, podemos decir que el agotamiento de la tierra libre no es el único factor para la creación de una clase asalariada dependiente, como a veces se ha sostenido. La producción para un mercado distante (pues hace falta medios con que transportar la materia) o la falta de dinero para adquirir aparejos y animales de carga, revisten enorme importancia de igual modo. Como hemos visto, la “acumulación primitiva” presenta dos caras: vuelta hacia la vieja clase dominante y vuelta hacia el pequeño productor necesitado de un acreedor.

Como venimos tratando a lo largo del libro, la transferencia de patrimonio da empuje a la formación de la clase burguesa, que es un objeto permanente de inversión. Los dones de la naturaleza son limitados; los recursos minerales se agotan; la usura, como las sanguijuelas, puede desangrar la fuente de que se alimenta; hasta las poblaciones de esclavos parecen tender a extinguirse. Pero el proletariado posee la valiosa cualidad, no sólo de reproducirse en cada generación, sino de hacerlo en escala siempre mayor.

 

                7. LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL SIGLO XIX

EDAD MEDIA Y SIGLO XVI. Los antecedentes a la Revolución Industrial, especialmente desde el período Tudor son muchos, pero siempre tendrán una aplicación de carácter individual y sin conexión alguna con la situación política que se vivía, no del todo propicia para los grandes cambios del siglo XVIII. Por ejemplo, encontramos la invención de la máquina de tejido de punto por William Lee en 1589, lo que sólo afectó al sistema de alquiler de máquinas ya explicado. También encontramos la invención del batán, la rueda hidráulica y la bomba aspirante.

-A modo de curiosidad: el siglo XIX contempló la invención de 108 grandes inventos que cambiaron la concepción de la industria, mientras que en segundo puesto se encuentra el siglo XV con 50 inventos y luego el XVIII con 43. Muy de lejos los sigue el siglo XX con 27 inventos.

-REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. Esos tiempos, en los que era barato imprimir y la alfabetización se había vuelto casi universal, nos ha legado fuentes documentales en tal abundancia, como para dejarnos pocas dudas acerca de los lineamientos generales del periodo.

-Dos hechos nos deben quedar claros, de primeras, sobre este período:

. CAMBIO Y MOVIMIENTO.  El tempo del cambio económico (estructura de la industria, relaciones sociales, volumen de producción, variedad del comercio) fue enteramente anormal, juzgado con lo visto en siglos anteriores. Tan anormal como para transformar radicalmente las ideas de los hombres acerca de la sociedad (de una concepción del mundo más o menos estática, según la cual los hombres, de generación en generación, estaban destinados a permanecer durante su vida en el puesto que les había sido asignado con el nacimiento, y en la que el apartamiento de la tradición era algo contrario a la naturaleza, a una concepción del progreso como la ley de la vida y del perfeccionamiento continuo. Desde 1760 en adelante el progreso económico se volvió “portentosamente rápido”.

. CONDICIONES EXCEPCIONALES. El escenario económico del siglo XIX presenta una combinación de circunstancias excepcionalmente favorable para el florecimiento de una sociedad capitalista. Período de cambio técnico, en él aumentó rápidamente la productividad del trabajo; presenció, también, un incremento anormalmente pronunciado del número de proletarios, junto con una serie de acontecimientos que ensancharon simultáneamente el campo de inversiones y el mercado de consumo, en una escala sin precedentes.

-La esencia de la transformación se debió a varios factores que, seguramente, estaban entrelazados entre sí. El descenso de la mortalidad infantil produjo un aumento de población y, por ende, ya que la mayoría de personas estaba en condiciones proletarias, de trabajadores. A ello hemos de sumar las condiciones previas de que disfrutó cada país antes del estallido de la misma, si bien suceden en períodos muy separados en el tiempo dependiendo el lugar. Hemos de señalar que la esencia de la transformación fue ese cambio en el carácter de la producción que se asocia, por lo común, con la utilización de máquinas de fuerza no humana y no animal. El paso “de la herramienta al mecanismo”, dice Marx.

-A todo esto ya dicho como introducción hemos de sumar el elemento, la innovación estrella: el uso del vapor en sustitución de la fuerza motriz.

-El trabajo colectivo en cadena practicado en las fábricas supuso el resto de la transformación.

-Para dirigir a este ejército de nuevos trabajadores el burgués debía imponerse como capitán de industria, ya nunca como usurero o comerciante en su almacén.

-Las cuatro grandes invenciones en la industria del algodón fueron:

.la jenny (torno de hilar) patentada por Hargreaves, en 1770

. la water frame (bastidor de rodillos) inventada por Arkwright en 1769

.la mule de Crompton de 1779

. la mule automática, inventada por Kely en 1792.

-Pero a todo ello se ha de sumar la máquina de vapor de James Watt en 1769. Otro invento muy destacable es el telar mecánico de Cartwright, de 1785 (cuyo uso se difundió en 1820, aproximadamente), así como la máquina de telar de Paul y Watt.

-Hacia fines del S.XVIII la producción básica de hierro y el sistema de pequeña escala que empleaba carbón vegetal en los viejos hornos fue casi abandonado. Sin embargo, en 1860, en el sector de la fundición y la joyería encontramos pequeña producción de artesanos a domicilio. En otros casos las fábricas, si bien suponían ser trabajo colectivo, estaban fragmentadas en múltiples talleres. La sastrería y la fabricación de zapatos producían gracias a las manos de pequeñas empresas domésticas. En 1850 sólo la mitad de obreros de la industria de la lanada de Yorkshire trabajaban en fábricas.

1ª conclusión. La supervivencia, en la segunda mitad del siglo XIX, e las condiciones de la industria doméstica y de la manufactura, tuvo una importante consecuencia para la vida y la población industriales, raras veces valorada. Implicó que la clase trabajadora no empezó a cobrar, hasta el último cuarto del siglo, el carácter homogéneo de un proletariado fabril.

-Hemos de apuntar que los comienzos del nuevo sistema económico fueron trémulos e indecisos. El carácter primitivo de la relación de empleo, estorbó al incremente de la productividad. El tiempo de trabajo, el esfuerzo agotador, la mano de obra infantil y el pago en especia así como el desprecio a la salud y la seguridad son algunos de los aspectos más contradictorios.

-También se dio el sistema del subcontrato, con lo que se daba margen a la tiranía y las trampas del pago.

-La tendencia hacia una creciente productividad del trabajo y la formación cada vez mayor de plusvalía son las bases para una revolución posterior de la estructura de la industria capitalista, tal y como la conocemos hoy: “capitalismo accionista” de gran escala, monopólico.

-La invención de maquinaria y el avance conjunto de sociedad e industria fueron derivados de hombres prácticos, que procedían empíricamente y tenían aguda conciencia de las necesidades industriales de la época. Si bien el estado que prevalecía en la industria restringía el tipo de descubrimiento que podía hacerse, las condiciones de la industria misma también indujeron y guiaron el pensamiento y las manos de los inventores. Por tanto, los inventos introducidos en el mundo moderno no sólo estuvieron íntimamente entrelazados en cuanto a su progreso, lo estuvieron también con el estado de la industria y de los recursos económicos, con la índole de sus problemas y el carácter de su personal, en aquel período primitivo del capitalismo en cuyo terreno crecieron.

David Ricardo y Malthus debatieron sobre la relación directa que existía entre la población efectiva trabajadora, la sobreproducción y la falta de demanda en caso de no alimentar bien a la gente para que descendiera el índice de mortalidad. El capitalismo, si quería expandirse, necesitaba proletariado contento y con buena salud. Pero, que la población no creciera ya nunca al nivel que lo hizo en las últimas décadas del siglo XVIII provocó que la economía política clásica, para la cual el ejército proletariado aumentaría siempre en el grado requerido por la acumulación de capital, fuera vista como un castillo de naipes.

-Cuando los economistas hablaban de oferta se referían a la cantidad y al precio. Exigían que la oferta fuera, no sólo suficiente para cubrir un número dado de empleos disponibles, sino superabundante hasta el punto de hacer que los trabajadores compitieran despiadadamente por los empleos, con lo que se impediría que el precio de esta mercancía subiera al aumentar su demanda.

(Factor importante) Puede suceder, simultáneamente, que la disponibilidad de trabajo proletario a un precio inferior a determinado nivel decisivo constituya una condición necesaria para el crecimiento de la industria capitalista, pero que la presencia de este elemento necesario, esto es mano de obra barata, en un grado desproporcionado con los otros ingredientes esenciales de la situación, pueda contribuir a retardar, precisamente, ese cambio técnico que está destinado a precipitar el advenimiento del nuevo orden económico. Pero no cabe duda de que si no hubiese sido por el abundante número de proletarios una vez el efecto dominó de la revolución se puso en marcha, jamás podría haber sido tan rápido el cambio e, incluso, se podría haber detenido.

-De entre los veintiocho “industriales e inventores” de éxito, inmortalizados por Samuel Smiles, catorce fueron pequeños propietarios o arrendatarios independientes, maestros tejedores, fabricantes de zapatos, maestros de escuela y profesiones similares. Sin embargo, la mayoría del capital para la industria del algodón parece haber sido proporcionada por mercaderes ya establecidos.

II. Los cambios técnicos del s.XIX

-El efecto de un perfeccionamiento de la Revolución Industrial en general fue bajar los costos y, por lo tanto, los precios: y mientras la cantidad de producto aumentará, su precio por unidad, y la ganancia a obtenerse por unidad de producto, será proporcionalmente menor. El cambio técnico per se no debe figurar entre los factores que rigen la ganancia del capital. No obstante, como señala claramente Marx, si el progreso técnico afectaba la producción de los medios de vida de los obreros de la misma manera que otras líneas de producción tendería a abaratar, no sólo los productos de la industria, sino la fuerza de trabajo misma.

-(Importantísimo) El producto ahora tendría el mismo valor de cara al mercado, pero el precio de su producción sería menor. Gracias a esto, la subsistencia de los trabajadores se abarató y por tanto podían descenderse sus sueldos. Aquí es donde está el beneficio del empresario capitalista. Si los cambios técnicos no tienen la fuerza de abaratar la fuerza de trabajo con relación al valor de su producto, esa consecuencia no se dará.

No obstante, como en todo, aquí encontramos variables que tampoco es necesario revelar. Sin embargo, cabe argüir que no se ha sabido separar los efectos del perfeccionamiento técnico como tal de los producidos por la simple acumulación de capital, a saber: el efecto de un cambio en el conocimiento técnico, en condiciones de relativa constancia de la masa de capital, y el de una acumulación de capital, dad un cierto estado de la técnica.

-Como señala Marx, “el progreso de la industria está esencialmente limitado por la tasa de expansión del ejército proletario. A la inversa, la desocupación podría considerarse síntoma de una escasez absoluta de capital”.

-El inversor se encontraba ante la situación de elegir entre una gama de alternativas cuya elección correcta estará determinada por el cálculo (espíritu inglés) de las tasas prospectivas de ganancia a obtener invirtiendo en cada una de ellas en la situación dada. Lo más común, apoyándose en la inversión de capital frente a un estado constante de conocimiento técnico (es decir, sabiendo que un modus operandi con herramientas concretas, es beneficioso) es la inversión de capital en el ensanchamiento, en otras palabras, en multiplicar el número de plantas del tipo que ya resultaba beneficioso en el primer proyecto. Existe un movimiento inverso, la profundización. Con ello se procura adaptarse a una situación adversa caracterizada por la escasez del proletariado y en la que hay que abaratar costos.

-Por otro lado, David Ricardo decía que “el aumento de sueldos provocaba descenso de ganancias”, como es evidente. Y en esta situación había que tener en cuenta las opciones alternativas que se presentan para subsanar el problema, basadas acaso en el tipo de interés del préstamo capitalista o bien en las novedades en maquinaria.

-Capital y maquinaría interaccionan conjuntamente con el mercado en el ritmo de la inversión capitalista y su progreso en base a las condiciones de su empleo rentable. Esto es así por lo que también señala David Ricardo. El consumo depende siempre de la producción –no a la inversa-. Se trata del supuesto implícito de que todo ingreso percibido era gastado en cualquier forma de modo que, aun con una corriente mayor de ingresos, ingresos y gasto, marchaban más o menos acordes con una simple diferencia de tiempo.

-Entre 1840 y 1850 entró en escena una nueva actividad que, en cuanto a su absorción de capital y de bienes de capital, sobrepasó en importancia a todo otro tipo de gasto en inversiones anteriores: el ferrocarril. Pero no llegamos a apreciar la importancia estratégica única que la construcción de ferrocarriles ocupó en el desarrollo económico de este período. Los ferrocarriles ofrecen la inestimable ventaja, para el capitalismo, de absorber capitales en proporciones enormes (sólo superadas por los armamentos de la guerra moderna.

-El ferrocarril requirió, entre 1847/48, 2.000 millas de líneas, medio millón de toneladas de hierro (la mitad de la producción total de estos dos años) y produjo cerca de 300.000 puestos de trabajo, en las propias líneas y en toda la cadena que se necesitaba para útiles del sector. En 1860 ya eran 10.000 millas (16.000 kilómetros; en términos comparativos, 16 veces la distancia entre Barcelona y Cádiz).

La inversión en el exterior de Inglaterra no fue menos impresionante. Más de 15 millones de libras esterlinas en 1850, que hacia 1870 ya eran 50 millones. Exportó raíles a Canadá, Argentina, India, Australia y EE.UU. El conjunto de kilómetros de vías en estos países en conjunto eran de 62.000 millas en 1870, mientras que 30 años después llegaron a los 262.000 (un crecimiento de) +200.000. Las cifras hablan por sí solas.

III. La crisis de 1873

-Lo que se conoce como la Gran Depresión, que comenzó en 1873 hasta 1895, más o menos, ha llegado a ser considerada como un punto bisagra entre dos etapas del capitalismo: la primera vigorosa, próspera y animada de un osado optimismo; la segunda más perturbada, más vacilante y, según algunas opiniones, marcada ya con los signos de la vejez y la decadencia.

-La crisis en Inglaterra pudo darse a varios motivos. El primero seguramente fue al aumento de sueldos a mediados del s.XIX, lo cual indicaba un aumento de la demanda de trabajo empezaba a sobrepasar la expansión del “ejército” de proletarios. Los costos de la mano de obra ascendieron desde 1860 a 1875 hasta un 50% (curiosamente hasta el año en que el malestar económico comenzó a sentirse). Las estimaciones nos hablan de que se triplicó la inversión en ferrerías y se duplicó en minas entre 1867 y 1875.

-“La composición orgánica del capital”, como lo llamaba Marx, era el motivo principal por el que había aumento y descenso de precios, de coste de mano de obra, de maquinaria, de intereses y demás aspectos económicos. 

 

-El descenso de los precios en 1870/80 no se debió al abundante oro, sino al abaratamiento de la maquinaria y, por tanto, de la producción. El incremento en la masa de capital puede tomar dos direcciones efectivas:

.la primera es la caída de la tasa de ganancia por el descenso del precio de venta de los productos, sino se soluciona el costo de maquinaria o de mano de obra

.la segunda un aumento de inversión de plantas que no se viera acompañado de un crecimiento de la demanda, lo cual llevaría a la imposibilidad de reproducción a las nuevas sede-empresariales.

-Ambos factores afectaron igualmente, pero en proporciones difíciles de definir, en la crisis. Pero sobre todo la mayor pérdida sufrida, debido al descenso de los precios de las manufacturas, por los patronos que por los proletarios. Pero será la gran inversión exterior el principal factor de la crisis en Inglaterra, pues coincidió este momento tan delicado con la paralización de la demanda de raíles sustitutorios de los puestos, pues ahora se estaba invirtiendo en el acero, más perdurable. Esta freno a la demanda extranjera trajo grandes consecuencias.

(Muy importante) El Informe Final explicaba la crisis de este modo “Pensamos que… la sobreproducción ha sido uno de los rasgos más prominentes del curso de los negocios en años recientes; y la depresión que sufrimos hoy puede parcialmente explicarse por este hecho”. La producción se expandía, superando al número de hombre, y por tanto a la demanda, había stock, y el ritmo natural de los acontecimientos aconsejó abaratar los precios en porcentajes terribles; el capital no constituía un sustituto suficiente de la fuerza de trabajo. Esta crisis daría lugar a una época cuyo sistema económico sería conocido como el “neomercantilismo”, caracterizado por el temor, no a los bienes, sino a la capacidad de producción.

-En Norteamérica comenzó a darse los trust, en tanto en Inglaterra sólo un fenómeno parecido de mucha menor entidad aparecía en la década de 1890. Aquí también se sufrió la crisis, igual que en Alemania.

-En el segundo período del siglo XIX en Inglaterra, cuando sobrevivía el monopolio, se hizo frente a la contracción de la demanda mediante restricciones de producción y mantenimiento de precios.

-El Neomercantilismo del que hablamos se interesó por el control de ciertas esferas privilegiadas en el exterior, con las cuales comerciar y en las cuales invertir, para recibir beneficios futuros. Este nuevo mercantilismo estaba impulsado por el interés en encontrar nuevos campos de inversión. Para compensar la pérdida del mercado americano había que compensarlo con el mercado colonial. Decía Joseph Chamberlain “el Imperio es comercio”.

-Ampliación de campos de inversión, búsqueda de estímulos para mantener el funcionamiento de plena productividad, la carrera por el reparto de las zonas no desarrolladas del planeta, pasaría a ser la orden del día en la política exterior de los países más desarrollados de la Europa con el susto de la crisis aún metido en el cuerpo. Los países imperialistas actuaron de parásitos de territorios que se llevaron la peor parte del negocio, el gasto de capital. Gracias a ello vivieron una prosperidad inusitada entre 1896 y 1914, período en el que se vivió un grandioso crecimiento de la industria, hasta niveles muy superiores, en 1906, a los de 1872.

Electricidad, química, ciclismo y buques fueron nuevos negocios en los que invertir en el cambio de siglo. Ferrocarriles, puertos, servicios públicos, telégrafos y tranvías, minería, plantaciones, compañías para hipotecas de tierras, bancos, y compañías de seguros fueron los objetos favoritos de este boom de inversiones. Comparando los mejores niveles de exportación de la década de 1870 con los dados entre 1905 y 1910, la exportación de textil aumentó en al triple y la de hierro y acero hasta un 70% en tonelaje y un 30 % en valor y las yardas de algodón hasta en un 40%.

-Pero en todo esto había inconvenientes. Mientras la inversión interna al par de la externa avanzaban a una velocidad considerable (comparada con la de 1865-1895, algo lenta) había signos de un progreso considerablemente más lento para reducir los costos de la industria. Además de que la población redujo su ritmo de crecimiento en un 30% respecto al del capital invertido.

-Finalmente, los “términos de intercambio” impuestos por Inglaterra al resto del mundo se estaban volviendo en su contra en los años previos a la primera guerra mundial. En el siglo XIX la inversión fue dirigida al desarrollo del transporte y de la producción primaria, mientras se importaban productos de primera necesidad. A medida que otras partes del mundo experimentan en el campo de la industria manufacturera y hasta en industrias de bienes y capital, los términos de intercambio entre las exportaciones manufacturadas de los países industriales más avanzados y los productos primarios ya no tendían a inclinarse a favor de los primeros. Tendieron, incluso, a moverse en dirección opuesta.

-El ingreso del movimiento obrero en la política estaba a punto de iniciar una nueva era, con el reconocimiento estatal de los convenios colectivos y el salario mínimo legal. Lograrían influir sobre el funcionamiento de la industria.

(sigue en página 377 con “El período de entreguerras y sus consecuencias”)

DOBB, Maurice; Estudios sobre el desarrollo del capitalismo; SIGLO XXI; 1971

octubre 14, 2008 10 comentarios

   El resumen que tenéis a vuestra disposición comprende únicamente las 262 primeras páginas del libro. Las siguientes 100 tratan sobre la formación del proletariado y la Revolución Industrial. Sé que igualmente estos temas son necesarios pero he preferido añadirlos a partir de la semana que viene (por falta de tiempo, no por otra cosa, respecto a vuestras primeras “publicaciones”). Espero que os sea de gran utilidad.

DOBB, Maurice; Estudios sobre el desarrollo del capitalismo, SIGLO XXI; 1971

Maurice Dobb (Londres, 1900-Cambridge, 1976) fue economista británico. Se ha ocupado de la dinámica de los distintos sistemas económicos, del desarrollo económico y de su explicación histórica, así como del cálculo económico racional. Su enfoque ha estado próximo al marxismo crítico que se desarrolló en Gran Bretaña. Autor de Economía política y capitalismo (1937), Escritos sobre capitalismo, desarrollo y planificación (1967), Teorías del valor y de la distribución desde Adam Smith (1973).

1. Capitalismo

I. Definiciones
-Que el capitalismo esté mal definido se debe a que sus conceptos centrales están configurados en un plano de abstracción que ignora los factores históricamente relativos, únicos que permiten definirlo.
-Lo que no podemos hacer es ligar el capitalismo a un solo hecho: el político; pues no tiene una génesis concreta. Hemos de decir que se da en distintas épocas y a lo largo de un tiempo indefinido, ligado, asimismo, a la religión. Pero en cualquier caso, es imposible entender la historia si rehuimos del término y del hecho.
-Capitalismo podemos definir al “sistema de iniciativa individual absolutamente libre, un sistema en que las relaciones económicas y sociales se reglan por contrato; en que los hombres se comportan como agentes libres en la búsqueda de sus sustento y en que no hay compulsiones ni restricciones legales”; es decir, un régimen de laissez-farire.
-No obstante, sólo G.Bretaña y los EE.UU. se ciñeron al sentido más puro del término, pero al principio. Poco a poco este régimen se fue abandonando para dar paso a una serie de corporaciones y de monopolios; de ahí la complicación de concretar una definición correcta.
-Sombart creía que “en algún momento del remoto pasado el espíritu capitalista ha de haber existido -en embrión, si se prefiere-, antes de que una empresa capitalista pudiera volverse realidad. El hombre pre-capitalista era un hombre natural, que concebía la actividad económica como el simple aprovisionamiento de sus necesidades naturales; pero poco a poco fue tornando esta idea: el amasar capital era el motivo dominante de la actividad económica y, con frío cálculo, liga este fin a todos los aspectos de su vida”.
-Podemos también decir que el capitalismo se basa en “la separación en el espacio y en el tiempo de los actos de producción y la venta, que pasó a ser por intervención de un comerciante mayorista, el cual adelantaba dinero para la compra de mercancías a fin de venderlas luego con un beneficio”. Por tanto, el capitalismo está íntimamente ligado a las ganancias futuras.
-El primero en definir el capitalismo fue KARL MARX. Nunca dijo que fuera un espíritu de empresa, ni el uso del dinero para financiar transacciones, sino un modo particular de producción que ligaba, de manera diferente a como fue en el pasado, al trabajador con el método de producción: sistema, pues, bajo el cual la fuerza de trabajo se había convertido, a su vez, en mercancía y era comprada y vendida como cualquier otro objeto. Principalmente, dice Marx, esto comenzó a darse cuando una clase subsistente empleó su trabajo como fuente de supervivencia, y que luego significó acumulación de capital. 
-A título informativo, el autor del libro, Dobb, opina que, excepto Marx, las definiciones del capitalismo tienden a fijarse únicamente en dos aspectos: la existencia de un mercado hecho para el beneficio y una sociedad cuyas actividades comerciales tienen fines lucrativos. De ser tan simplista la definición, podríamos concluir que la compra de esclavos en Roma o el comercio de telares y especias entre Constantinopla y el occidente de Europa son actividades puramente capitalistas, y esto nos condenaría a la imposible tarea de dar una cronología, más o menos, concreta de los inicios del capitalismo.
-En conclusión, el capitalismo, con el resurgimiento de Marx en la historiografía, ha pasado de ser definido con la ganancia como motivo de actividad económica, a hacerlo con un nuevo tipo de diferenciación entre las clases capitalistas y proletarias. El rasgo fundamental del capitalismo es el sistema del trabajo asalariado en el que el obrero no tiene derecho de propiedad sobre las mercancías que fabrica ni vende los frutos de su trabajo sino su trabajo mismo. A raíz de esto, como ya veremos, la posesión de capital y el hábito de comerciar se han vuelto dominantes en todas las instituciones de la sociedad.

II.
-Hay puntos decisivos en el desarrollo económico en que el tempo se acelera de manera anormal y en que se rompe la continuidad, esto es, se produce un marcado cambio que se debe sobre todo a las revoluciones sociales que señalan la transición de un sistema antiguo a uno nuevo; pues economía y sociedad, al ser una la creación de la otra, van íntimamente unidas.
-Hasta ahora la historia ha sido la “historia de las sociedades de clase” cuya clase dominante mantiene un antagonismo parcial o total hacia otra clase. Dicha minoría empleará naturalmente su poder para preserva y extender ese modo particular de producción de la cual depende su obtención de ingresos. Cuando el antiguo sistema está en punto crítico puede que se recupere o que definitivamente caiga. En el segundo caso, una nueva clase (por esto hablamos de la “historia de sociedades de clases”) se alzará impulsada y protegida por un nuevo modo de obtener beneficios, y así sucesivamente. En base a Hegel, la historia se caracterizó por una sucesión de sistemas de clase, entendiendo sistema por el “modo peculiar de extraer ingresos”. Para que cierta sociedad prospere debe seguir su propio modelo económico, pero, eso sí, con intereses antagónicos, de tal modo que se puedan abarcar e impulsar distintos sectores.
-Dice Engels que “a formación de un remanente (beneficio, depósito) de producto de trabajo después de cubrir los gastos de sostenimiento de éste y la formación e incrementación, con este remanente, de un fondo social de producción y de reserva, era y sigue siendo la base de todo progreso social, político e intelectual. En la historia, hasta hoy, ese fondo social ha venido siendo patrimonio de una clase privilegiada que, con él, tiene también en sus manos el poder político y la dirección espiritual”. Pero el desarrollo de la industria, que implica la invención de nuevos y variados instrumentos de producción, engendrará nuevas clases y, al crear nuevos problemas económicos, impondrá nuevas formas de apropiación del trabajo sobrante en beneficio de los propietarios de los nuevos instrumentos de producción.

III. Las fases el capitalismo
-Los comienzos del capitalismo son absolutamente controvertidos por lo que a cuestión de fondo se refiere. La simple aparición de comerciantes no reviste por sí misma un cambio revolucionario del tipo anteriormente nombrado, pues éstos, que brotaron cuando el feudalismo era aún el modo de producción preeminente, más que modular el modo de producción del cual obtienen sus rentas lo que hicieron fue potenciarlo, imbricándose en una forma existente de apropiación del plustrabajo (digamos, las labores que realizaban los campesinos al señor más allá de la cobertura de gastos, los beneficios).
-La FASE INICIAL del capitalismo no se da en Países Bajos en los siglo XII, como dice Pirenne, o en el siglo XIV, con sus gremios artesanales, sino en la segunda mitad del siglo XVI y los comienzos del XVII, cuando se forja el “Putting-out system”: sistema primitivo de obrero asalariado que consiste en el trabajo medianamente subordinado de un mercader a un capitalista vendedor. Sin poder concretar fechas, se puede afirmar que el capitalismo embrionario tiene sus orígenes bajo los últimos decenios de la dinastía Tudor de Inglaterra.
-La SEGUNDA FASE del capitalismo entronca, primero con las revoluciones del período cromwelliano y las luchas del parlamento inglés contra los monopolios, segundo con la revolución industrial del siglo XVIII y XIX (más ligada al ámbito económico que político). Desde un punto de vista actual, la Revolución Industrial representó, simplemente, el momento de madurez de una fase primitiva y todavía inmadura del capitalismo, hacia otra etapa en la que se establece el divorcio definitivo entre el propietario y el productor, la relación simple y directa entre el capitalista y el obrero y la instalación de centros colectivos de producción a gran escala (la fábrica).
-Es cierto que podemos señalar la desintegración del feudalismo como época de transición hacia el capitalismo, pero en ningún momento podemos decir que el hundimiento del primero fue motivado por la implantación del segundo. Hemos de señalar un período de transición caracterizado por los oficios urbanos y la aparición de arrendatarios libres. Aquí ya estamos viendo un modo de producción que se había hecho independiente del feudalismo.
-Cuando, en el pasado, sobrevino la intervención del Estado como política deliberada y permanente, adaptada a las circunstancias normales de tiempos de paz, al parecer los dos principales objetivos que la provocaron, fueron: imponer un monopolio a favor de un grupo de capitalistas o reforzar las ataduras de disciplina del trabajo, y cabe esperar que, en una sociedad capitalista, los esfuerzos del Estado por controlar salarios y restringir la libertad de movimientos del obrero serán mayores si está agotada la reserva de trabajo que cuando ella es abundante. El capitalismo, sólo en ausencia de regulaciones y controles, podría encontrar condiciones de expansión favorables. Así, a veces encontramos que el monopolio parece el antagonista directo del capitalismo cuando, ya veremos, a veces sirvió como apoyo a ciertos grupos burgueses para progresar en la acumulación de capital (aunque también, otras veces, como freno).
-Como Marx y Engels dicen en el Manifiesto Comunista: la burguesía ha desempeñado en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario… hasta que ella no lo reveló no supimos cuánto podía dar de sí el trabajo del hombre… (la revolución) no puede existir si no es revolucionando incesantemente los instrumentos de la producción , que tanto vale decir el sistema todo de la producción, y con él todo el régimen social”. A ello hemos de añadir que el período de madurez llegó gracias a una elasticidad de mercados poco común y a un crecimiento de las tasas de oferta de trabajo.

2. La declinación del feudalismo y el crecimiento de las ciudades

I.
-La definición para el feudalismo ha tenido tanta controversia que en ocasiones se ha tomado como una tarea inútil. Para formular unas características concretas hemos de decidir de qué modo dividiremos el  continuum del proceso histórico, qué hechos y qué secuencias deberán ser puestos de relieve. Como la clasificación debe necesariamente preceder al análisis y formar su base se sigue que la descripción del concepto condicionará el resultado de la exposición.
-En cualquier caso, en un principio se definió feudalismo dejando aparte los derechos banales y demás caracteres jurídicos, pues se prefirió atender a “la posesión de la tierra, que es la fuente del poder político”. Luego se prefirió aferrarse a los aspectos antes no abordados pues “el status está determinado por el goce de los derechos reales”.
-Para nuestro caso definiremos feudalismo ateniéndonos al objetivo de nuestro trabajo: destacando la relación entre el productor directo (el artesano o el campesino) y su superior o señor inmediato. Por tanto, el feudalismo es un modo de producción. ¿Qué es, si no, la obligación que el señor impone, independientemente de la voluntad ajena, a su  siervo cuando le pide ciertas exigencias económicas para pagar los tributos y derechos banales?. El esclavismo, dice Marx, es bastante diferente a esto, pues al menos el campesino cuenta con un “trabajo” para crear sus condiciones de subsistencia, algo que en el primer caso es ajeno.
-En un principio el “señorío feudal” se asoció a un modo de producción, a la descentralización política, a la posesión condicional de tierras por parte de los señores para cederlas a un siervo y a la potestad cuasi-judicial del propietario sobre la población sometida. No obstante, más allá de las múltiples variables, la única característica inmanente al feudalismo es la posesión de tierra en calidad de feudo.

II. Destrucción de la sociedad feudal
-El crecimiento del comercio trajo consigo al comerciante la filtración de dinero en la autosuficiencia de la economía feudal y todo ello, no lo ponemos en duda, estuvo ligado a sobresalientes cambios al final de la Edad Media. La creciente tentativa a conmutar prestaciones de trabajo POR UN PAGO de dinero y, ya sea a arrendar el domino señorial a cambio de una renta en dinero o a proseguir su cultivo con mano de obra contratada tuvo, obviamente, por condición necesaria el desarrollo del mercado y de las transacciones monetarias. Lo discutibles es que dicho nexo fuera tan sencillo.
-No obstante, si es cierto que la llegada de dinero afectaba a las estructuras señoriales cabría esperar una mayor cantidad de testimonios de conmutación de servicios personales a cambio de pagos en dinero en la Inglaterra del siglo XIV. En cualquier caso, lo cierto es que la zona más activa de Inglaterra era el entorno de Londres y el Sureste (Kent y Wessex). Sin embargo, a lo largo del tiempo, las zonas más lejanas de los mercados fueron las primeras en eliminar los servicios personales.
-Una explicación del cambio, según el mercado, nos induciría a esperar una estrecha correlación entre el desarrollo del comercio y la declinación de la servidumbre en diferentes áreas de Europa. Sin embargo, hay excepciones en las que la mayor exportación de ciertos productos no hizo otra cosa que aumentar las cargas impositivas y de aranceles, sobre todo en el oriente europeo.
-EN REALIDAD, hay tantas pruebas de que el desarrollo de una economía monetaria per se condujo a una intensificación de la servidumbre, como de que fue la causa de la declinación feudal. Mientras que en Inglaterra la Revolución industrial estaba en pleno apogeo en Rusia se daba “la edad de oro de la nobleza”, período en el que la servidumbre se aproximó como nunca antes a la esclavitud.
-EN NINGÚN CASO encontramos datos suficientes para afirmar con rotundidad que la economía monetaria sirvió para alentar al señor feudal de cancelar o aliviar las obligaciones tradicionales de sus siervos, reemplazándola por unos vínculos contractuales. Que quisiera cambiar trabajos en la tierra por dinero, es posible; pero de aquí no se sigue en que le arrendaría la tierra o le pagaría por trabajar en el cultivo.
-Marx dice que “la decadencia de un sistema de antiguo régimen frente al comercio dependerá del carácter interno y la solidez de sus estructuras”. Dicho esto, fue la ineficacia del feudalismo como sistema de producción, ligada a las crecientes necesidades de renta de la clase dominante, los principales responsables de su declinación, puesto que esta necesidad de renta adicional promovió un incremento en la presión sobre el productor hasta un punto en que ella se hizo literalmente insoportable.
-La productividad del trabajo se mantuvo muy baja en la economía señorial, a causa de los métodos empleados así como de la falta de incentivos para el trabajo; pero no sólo eso: hasta tal punto era pobre el rendimiento de la tierra, que ciertos especialistas han llegado a inferir que el sistema de cultivo tendía a un efectivo agotamiento del suelo.
-La voluntad e influencia del “señor”, según Vinogradoff, fue mucho mayor en los siglo XIII y XIV que en los registros anteriores, lo que nos habla de la crisis demográfica y económica que se estaba danto en el campo. El campesino era una figura explotada en el país y aniquilada en el extranjero, especialmente en época de carestía. Pero donde no había suficiente braceros se contrataba “hombres libres”. Estas acciones fueron denunciadas por el Abate de Cluny, quien no apoyaba las cargas extraordinarias. Generalmente, tan abundantes impuestos dieron lugar al bandolerismo y al vagabundaje.
-(AL CONTRARIO DE LO QUE DIJO CAYUELA…) En Inglaterra, en el siglo XIV, la despoblación del campo y, con ella, la escasez de trabajo, a causa de la Peste Negra, había llegado hasta el punto de provocar una seria contracción de las rentas  feudales y una tendencia, no a mejorar la reserva señorial sino, al contrario, a reducir sus dimensiones mediante arriendo a campesinos. Hoy parece claro que este arriendo de los dominios fue expresión de crisis económica antes que fruto de una creciente ambición de comerciar y de progresar.
-Los dos últimos siglos de la Edad Media fueron, en toda Europa occidental y central, un período de “malestar” rural y despoblamiento”. El temor a perder más población, llevó a algunos señores a rebajar sus impuestos sobre los campesinos y a éstos a realizar trabajos gratuitos en la reserva de su señor.

III. Reacciones frente al DESPOBLAMIENTO
-A grandes rasgos, los señores adoptaron dos opciones. La primera, se vieron obligados a hacer concesiones que representaron una mitigación de cargas serviles y hasta, a veces, el reemplazo de una relación obligatoria por otra contractual, corporizada en un pago de dinero. La segunda, tomaron medidas y reforzaron las cargas feudales, adscribiendo a los siervos a la gleba o capturando fugitivos, así como implantando obligaciones serviles donde antes habían sido mitigadas.
-Por lo general, exceptuando en Flandes, el feudalismo se reforzó en el siglo XIV al Este del Rhin hasta la Península Ibérica.
-(Esto coincide con lo dicho por cayuela). Como reacción a la crisis que se estaba viviendo, en grandes zonas del oeste y el norte de Inglaterra, las cuales eran APTAS para la cría de ovejas así como para el desarrollo del comercio lanero, los señores optaron por los pagos en dinero a los campesinos, antes que a las prestaciones obligatorias de trabajo que hubieran sido necesarias, en cantidades mucho mayores, como base para el cultivo de dominios arables.
-(IMPORTANTE) El señor feudal gozaba de unos servicios del campesino, las corvées, en las que todo tiempo de trabajo dedicado al domino era puro excedente para el señor. Cuando el señor feudal renunciaba a las prestaciones de trabajo obligatorio (o corvées), las alternativas que se le presentaban eran arrendar la reserva señorial o contratar trabajadores para su cultivo a cambio de un salario en dinero:
* Sistema salarial: el productor/trabajador ya no extraería su subsistencia del producto de su trabajo, sino del tiempo empleado en su tenencia particular dentro de la propiedad señorial. (en pags. 74-75 desarrollado con total precisión y detalle).  Pero para que este sistema pudiera llevarse a cabo tuvo que haber una reserva de trabajadores y el nivel de productividad de este trabajo asalariado  tuvo que ser, en considerable proporción, mayor que sus salarios. Estas dos condiciones constituían el mínimum para que los dueños de tierras se sintieran incitados y atraídos por el modelo. La transición hacia el trabajo asalariado era más rentable en tipos de cultivo en que el producto neto del trabajo era elevado (es decir, en que había muchos beneficios y excedente) mientras que era más probable que se conservara el trabajo servil donde prevalecieran los cultivos en que la productividad del trabajo era escasa. Esto es esencial para entender la distinta evolución de los sistemas económicos. Todo era cuestión de gastos-beneficios.
 *Sistema de arrendamiento: Arrendar podría suponer un ahorro de gastos fijos de administración del señorío. Dicho de otro modo: recaudar rentas podía resultar mucho más barato que mantener un plantel de mayordomos y bailíos siempre detrás del cobro de obligaciones a los campesinos serviles. El ascenso de los gremios pudo llevar al señor a querer mostrarse más competente y a deber hacer la economía algo más flexible. Mientras más escasa era la tierra con relación a los trabajadores, más elevada tendía a ser la rentabilidad de la tierra, por lo tanto mayor el incentivo para adoptar una política de arriendos en vez de cultivar el señorío con trabajo gratuito. Mientras que lo inverso tendía a suceder cuando la tierra abundaba y los seres humanos eran escasos.
-Marx comentó que algunos historiadores han manifestado asombro ante el hecho de que, no siendo el productor directo propietario, sino simplemente poseedor, y perteneciendo en realidad de jure todo su trabajo sobrante al terrateniente, pueda darse, en estas condiciones, un desarrollo independiente de riqueza por parte del tributario o del siervo. Señalaba, también, que, en la sociedad feudal, la tradición y la costumbre desempeñan un papel muy importante y fijan la partición del producto entre siervo y señor por largos períodos de tiempo. De trabajo propio del siervo, que éste dedica a su terrazgo.
-Por eso, la mejora de la rotación de cultivos y la caída del valor de la moneda en el período Tudor, contribuyó, al existir rentas en dinero fijas, a que los campesinos transfirieran ingresos en su favor, a costa de la clase terrateniente.
-Fuera amplia o relativamente pequeña, esta primera transición de trabajo obligatorio a pagos en dinero no era más que el comienzo de una tendencia que había de obrar con mucho mayor fuerza en el siglo XV.
-En cualquier caso, llegó un momento en el que los mercaderes compraban tierras; los señores  hipotecaban sus señoríos; y una clase  kulak (campesinos arrendatarios progresistas) empezaba a convertirse en seria competidora en mercados locales así como en cuanto a empleadora de mano de obra. Pero en ningún caso, y esto sí es cierto, podemos decir que el feudalismo se desintegrara hasta la Guerra Civil inglesa del siglo XVII.
-Sin embargo, la historia del feudalismo ruso proporciona una ilustración clara del hecho de que “la transición de obligaciones de trabajo a obligaciones en dinero NO es incompatible con la preservación de los rasgos esenciales del feudalismo. De los siglos XIII al XVI, tanto los propietarios señoriales, como los monásticos, se llegaban a exigir hasta seis días de trabajo, pero siempre obligatorio. Lo más sorprendente es que, hasta 1870/1890, los campesinos rusos siguieron prestándose al lado de pagos en dinero y obligaciones directas de trabajo: reflejo, quizá, del carácter poco desarrollado del mercado local en que el campesino podía vender su producción y obtener el dinero necesario para efectuar un pago en dinero.

IV. El origen de las ciudades
-En tanto el feudalismo cae progresivamente, las ciudades, con autoridad e independencia económica y política en diversos grados, se convierten en el centro de las transacciones comerciales de carácter monetario. Además, hicieron las veces de imán atrayente de las masas emigrantes del campo, las cuales buscaban un “oasis” de exenciones tributarias señoriales. Pero sería un gravísimo error histórico considerar las ciudades como microcosmos de capitalismo. Este pertenece a un momento posterior.
-En Inglaterra, conforme las condiciones fueron favorables a una acumulación de excedente, se impulsó el comercio lanar. Tanto es así que, en el siglo XVI incluso los nobles cercaban sus tierras para dedicarse a negocios rurales de carácter mercantil. Por otro lado, que en las ciudades los artesanos usaran sus propias herramientas para fabricar unos productos cuyo fin fuera la venta directa, mas no el pago a un señor feudal, constituye un hecho relevante, embrión del futuro nuevo sistema económico sin intermediarios que sesgaran parte del beneficio. Lo que sí es cierto es que, paralelamente, se consolidaban los primeros signos diferenciadores de clases dentro de la comunidad urbana. Una oligarquía exclusivamente comercial se estaba formando dentro del gobierno municipal. El motivo y lugar de su origen ha sido controvertido, sin llegar a una explicación concluyente. (A modo de curiosidad, en el siglo XVIII, en la mismísima Manchester se obligaba a emplear el molino y el horno de pan de su señor… lo cual significaba un obstáculo hacia el libre comercio. Por eso debemos ser relativos a la hora de explicar la Revolución Industrial)

-Tenemos la explicación de que las ciudades se originaron en asentamientos de caravanas de mercaderes, que en un principio deambulaban conjuntamente, para protegerse, de un lugar a otro y que finalmente tomaron asiento aprovechando el nudo de comunicaciones que constituía un antiguo asentamiento romano (tened en cuenta lo dicho por Cayuela en lo referente a Manchester “un cruce de caminos). Esto les proporcionaría una identidad propia, lo cual, sumado a cierta ventaja militar dada por una muralla poco a poco erigida, les  llevó a ser respetados. Por tanta influencia, finalmente recibieron una serie de privilegios y protecciones especiales del rey. Esta teoría (mercaderes ambulantes, mercaderes asentados, mercaderes como núcleo de la actividad comercial, mercaderes con privilegios) no riñe con la concepción feudal. El propio señor podría conceder privilegios con tal de tener un mercado bajo su potestad, pues es lógico que le pareciese una fuente de rentas adicionales el tener un comercio bajo su control.
-De todos modos, estamos seguros de que es incorrecto seguir un único patrón para definir el “renacer” de las ciudades tras la oscura época postcarlingia en la que el Islam era dueño y señor del mediterráneo, al menos hasta mediados del siglo X. La mayoría, entre ellos Henri Pirenne, apunta a que fue el impulso al comercio marítimo lo que movió a dinamizar las caravanas de productos hacia un solo punto de afluencia: las ciudades.
-En Rusia, entre el Oka y el Volga, encontramos numerosos ejemplos de ambos casos. Primeramente, ciudades fundadas por algún señor feudal con intereses comerciales y artesanales. Segundo, otros centros fundados por libre asociación de artesanos.
-Pronto los burgueses, que tuvieron origen incierto, acaso mercaderes que lograron ciertas riquezas y ascendieron en la escala social, se agruparon en “guildas mercantiles” para luchar por sus derechos y los de la ciudad. El siguiente paso fue controlar los oficios y el mercado local en propio beneficio. Esta progresión no se saldó sin enfrentamientos sangrientos, ni siquiera en Inglaterra; más bien todo lo contrario. Contamos con numerosísimos enfrentamientos de ciudadanos descontentos contra abades y priores que imponían ciertas medidas restrictivas a lo largo de todo el siglo XIV.

3. Los comienzos de la burguesía.
I.
-Se ha llegado a afirmar que en el siglo XIV, en Inglaterra, no existen diferencias sociales plausibles entre comerciantes, maestros artesanos y oficiales. Más que los ingresos, lo que nos lleva a diferenciar a los ciudadanos es el método con que los obtenían.
-En un principio, los artesanos trabajaban a mano sus propios productos y ellos mismos los vendían en el mercado local. A esto Marx lo llama “régimen de pequeña producción”. En él encontramos poco margen para el ahorro. Con el paso del tiempo cierto grupo social pasó a dedicarse exclusivamente al comercio mayorista, en el cual había gran expansión de ganancias a corto plazo. De este colectivo nacerían los burgueses.
-Si bien el sistema de la primera burguesía no era de carácter feudal, sí es cierto que tendrían que apelar, igualmente, al trabajo del campesinado labrador o del artesano urbano. Pero lo cierto es que las primeras riquezas burguesas eran, en sentido estricto, “producidas”, y no “adquiridas, por los mismos servicios que la difusión del comercio rendía al productor directamente; es decir, comprando barato para vender caro. No se trata de un comercio de equivalentes.
-Existen, además, otras ventajas de la apertura al exterior. Por ejemplo, la compra de especias permitió conservar mejor el pescado (ya, entonces, no perdían dinero porque se les pudriese) y también se pudo exportar el excedente de aquellos años de buena cosecha a otras zonas menos beneficiadas, a cambio de dinero.
-Importante primera conclusión. El buen aprovechamiento de las ventajas de un comercio exterior, tejido a raíz del crecimiento de distintos mercados locales en expansión, y el monopolio de ciertos derechos por parte de los burgueses, constituyeron claramente sus primeras fuentes de riqueza (por eso, en páginas anteriores, señalábamos que el monopolio, en ocasiones, no fue obstáculo del capitalismo sino un apoyo).
-Importante segunda conclusión. La separación de la materia prima respecto del artesano y de éste respecto del consumidor, así como la pobreza de la materia prima en comparación con el producto final (no por su buena factura sino por el valor que tenían en el mercado) fueron los márgenes claramente productores de beneficios. Este sistema se fue acrecentando a otras áreas, pero la filosofía era similar.
-Que la autoridad local tuviese potestad sobre los precios máximos y mínimos y la autorización a realizar transacciones comerciales con extranjeros, les confería gran autoridad sobre los términos de intercambio en beneficio propio, basados en una política conservadora. De ahí que el sistema poco a poco se corrompiese y pasase de beneficiar a la ciudad (en contra del feudalismo) aprovechándose de sus mecanismos (pero esto lo explicamos en el punto II).
     *en primer lugar, encontramos los estancos de la ciudad dispuestos a abaratar los suministros de que se abastecían los ciudadanos (aunque los obligaba a comerciar en una misma y sola calle, para así controlar que las transacciones se pudiesen hacer en detrimento del beneficio de la autoridad).
     *en segundo lugar, a los extranjeros se les imponían ciertas condiciones, entre otras la de no comerciar fuera del burgo, ni siquiera en las posesiones terrenales de la ciudad, o que jamás trataran de eludir las leyes e imposiciones de la Guilda o Asociación gremial.
     *en tercer lugar, encontramos diversas regulaciones de los gremios, destinadas a restringir la competencia entre los propios artesanos de la ciudad. Entre las disposiciones encontramos la prohibición de fabricar y vender de noche o el impedimento de vender en otras ciudades que no fuera la propia. Esto, por tanto, llevó el plano de las competencias urbanas al ámbito nacional. La posesión del monopolio de este o aquel mercado llevó a diversas ciudades a estar en constante disputa (Un mundo sin fin, por ejemplo).
-En una etapa más avanzada encontramos el denominado “colonialismo urbano” en relación al campo. En Europa continental estaba mucho más desarrollada la tendencia a que ricas repúblicas burguesas dominaran y explotaran un “hinterland” (tierra adentro, digamos) rural. Las ciudades, ya no los señores feudales (de ahí que anteriormente hayamos relacionado el feudalismo con las primeras tasas de beneficios protocapitalistas) guardaban celosamente el derecho a cobrar portazgos y pontazgos.
II.
-Como ya anticipamos, El nacimiento de una organización de intereses comerciales, distinta del artesanado cobró dos formas paralelas. La separación entre el productor/artesano y el hombre únicamente comerciante y, en segundo lugar, el dominio del gobierno municipal con el objetivo de promover sus privilegios y subordinar a los artesanos; es decir, la corrupción de un sistema poco sólido.
Se forman nuevas corporaciones de mercaderes compuestas enteramente por comerciantes, diferenciados de los artesanos e investidos, por sus cartas de derechos, como monopolistas exclusivos sobre cierta rama particular de comercio mayorista. En otras palabras, del monopolio de la guilda se pasó a una “hiperespecialización” mercantil concreta. Esto supuso que cualquier artesano, en cualquier transacción, dependía totalmente de las asociaciones más poderosas. La tendencia de los gremios artesanales más pobres a caer bajo la subordinación de un empresario de la industria, es un hecho muy común en este período. El caso de los tejedores fue el más notable.
-De manera paralela a estos desarrollos, se produjo la concentración de poder político en las ciudades en manos de una oligarquía de burgueses: oligarquía que parece haber sido idéntica al sector de mercaderes más acaudalados que estaban logrando el monopolio del comercio mayorista anteriormente. La forma de gobierno de los centros comerciales pasó de ser una “democracia” a una plutocracia y, después, a una oligarquía. Curiosamente, este tipo de plutocracias, que es el estadio que ahora vamos a tratar, comienzan a surgir al mismo tiempo que desaparecen las antiguas guildas burguesas. Muy común en esta época es que aparezca una diferenciación de jerarquía social entre potentiores, mediocres e inferiores. Como ha señalado un historiador, la relación entre las guildas poderosas y la ciudad era muy similar a la que hay entre los colegios y las universidades de Oxford y Cambridge. Por ejemplo, contamos con numerosos casos en los que los majoribus (digamos, los burgueses) contaban con gran cantidad de privilegios de puerto y mercado, así como sobre las leyes dictadas en la ciudad. Digamos que ahora, esta capa social, comprendía un cúmulo de competencias.
– (Importante) Aquellas capas bajas o intermedias podían tomar dos caminos para progresar: bien acumular dinero y comprarse un puesto en las compañías privilegiadas, o bien luchar a fin de que su propio gremio de artesanos alcanzara condición de organismo comercial.

III.
-Las Staples, asociación de mercaderes o un mercado de concentración, solía gozar de privilegios reales y derechos que le proporcionaban el privilegio sobre algún producto, en este caso el almacenaje y exportación.
-(Importantísimo) En Flandes, concretamente en Brujas, se estableció el staples más potente de Europa. A él llegaban, por ley, desde el extranjero toda la lana para elaborar paños y prendas que luego serían vendidas, claro está, a mayor precio que el de su materia prima. Esto, evidentemente, llevó a múltiples conflictos; pero lo que nos interesa no es esto. Como hemos visto, las oligarquías inglesas vendían en el extranjero la abundante lana, que recolectaban los arrendatarios de monasterios y señoríos, a mayor precio que en su propio país. Llegado el momento en Inglaterra fueron conscientes de que el beneficio que Flandes obtenía de la diferencia entre la materia prima comprada en el extranjero y la venta del producto elaborado por sus pañeros era mucho menor que la que los ingleses obtendrían por vender tan solo la materia prima.
-En palabras de Eileen Power “El enorme margen entre los precios internos y los externos de lana implicó que era más rentable vender lana elaborada, no sólo en el país sino en el exterior, a precio mucho menor que paño, por ejemplo, paño de Flandes, puesto que éste debía pagar una suma enormemente mayor por la misma materia prima. Para los ingleses,  exportar paño  fue cada vez más lucrativo que exportar lana”.
-La guerra comercial entre los comerciantes ingleses de paños y la Hansa fue prolongada.
-A modo de curiosidad, los staples ingleses dejaron de exportar lana en 1614 por prohibición real, para así poder fijar su atención en el mercado interno donde obtuvieron los derechos de ser los únicos intermediarios.
-Desde mediados del siglo XVI, acaso influidos por el auge del protestantismo, Inglaterra logró establecer una red comercial de 5 o 6 grandes compañías con subsedes en distintas áreas y con total control sobre la zona. La Compañía de Rusia, Compañía de España, Compañía del Este y Compañía del Levante (asociada con la Compañía de Venecia y la anterior Compañía de Turquía) son algunos ejemplos. Tanto fue así que La Hansa comenzó a declinar frente a la madeja de relaciones que estaba empezando a tejer los comerciantes ingleses. Pero la más importante de todas era la Compañía de las Indias Orientales, cuyo primer inversor fue la reina Isabel I, para más tarde serlo Jacobo I, quien renovó con perpetuidad el monopolio de dicho comercio.
-Pero el peligro de monopolio fue advertido por las oligarquías locales de burgueses. Los gremios se fueron cerrando hasta hacerse un colectivo impermeable a las nuevas incorporaciones, de tal modo que sus cargos pasaron a ser hereditarios. A los demás artesanos, no sólo se les impedía entrar (aunque tuviesen gran fortuna o ciclo formativo efectuado) sino que les impedían crear otro gremio aparte. Los burgueses, como decíamos, veían esto como un aspecto retrógrado: la libre competencia entre varios gremios por vender al precio más bajo movilizaría capital y así, la economía se haría más dinámica.
-El monopolio de los nuevos hombres poco tenía de ético. Del productor, poco les interesaba, sólo que su sometimiento continuase; por el sistema de producción, poca inquietud mostraban, salvo en cuanto fácil y barata fuente de suministros. Se preocupaban tanto por los términos de intercambio como por su volumen. Hacia fines del siglo XVI, estos mercaderes se habían convertido en una fuerza conservadora, más que revolucionaria, que retrasaría el desarrollo del capitalismo, en vez de acelerarlo.

.4. El surgimiento del capital industrial
 I.
-En un principio el capital y la producción seguirían caminos separados. Poco a poco pasaron a formar parte integrante de un mismo sistema productor. Este desarrollo siguió dos vías.
*en la primera, un sector de la clase mercantil existente, los gremios,  empezó a “apoderarse directamente de la producción” con ello “influyó históricamente como transición” pero, llegado el momento, “este método se interpone en todas partes al verdadero régimen capitalista de producción libre y desaparece al desarrollarse éste”.
 *en la segunda, un sector de los productores mismos acumuló capital, se dedicó al comercio y, con el pasar del tiempo, empezó a organizar la producción sobre una base capitalista, libre de las ataduras impuestas por los gremios al trabajo manual.
– No obstante todo esto, Marx nos dice, en el vol.I (pag. 169) de El capital, que “la verdadera era del capital”, que seguirá más bien este segundo modelo, “no se presenta hasta el siglo XVI”.
-Como podemos suponer ambos modelos se entrecruzan y complementan durante largo tiempo. No será hasta la Inglaterra de los Estuardo (1/2 S.XV) cuando los mercaderes pasen, de estar bajo el dominio de los gremios, a ser controlados  por ciertas oligarquías acomodadas de carácter absolutamente mercantil. Consecuentemente, aparecieron aquí promotores que organizaron empresas en forma de “Sociedades”, o de “Sociedades por acciones”, encabezadas por ciertos “mercaderes-portuarios”, empezando a emplear obreros asalariados en escala considerable. Con ello se buscaba enfrentarse a las nuevas y caras técnicas de producción.
-Paralelamente (igual que decía Cayuela) los mercaderes compraban tierras de señorío para explotarlas agrícolamente con el único fin de potenciar el lucrativo tráfico lanar. Para que estas acciones fueran efectivas se hubieron de cercar los pastos comunales, enclosures, en detrimento, únicamente, de los pequeños agricultores. A raíz de este sistema de producción surgió la clase conocida como los yeoman, campesinado con posibles.
-El control sobre la producción se hizo efectivo con los enclosures. El comerciante ya no trataría de producir mucho para poder solventar todos los gastos y sacar cierto beneficio, sino que trataría de ahorrar mucho más en la adquisición de herramientas o de materia prima. A ello favoreció la rápida depresión de los salarios reales (por la caída del valor monetario) y la “inflación de ganancias” consiguientes.
-Esta “inflación de ganancias” benefició  a unos pocos, conocidos como “mercaderes-patronos” o “mercaderes-portuarios”. Ellos aplicaron la política del staple o las guildas, pero con significativas novedades. Si bien estos “mercaderes-portuarios” deseaban que hubiese exceso de oferta y de demanda como anteriormente los gremios, buscaban más bien establecer una relación particular exclusiva entre una clientela y unos artesanos asalariados por él que realizarían los encargos que mandara.
-El nuevo modelo tuvo pocos adeptos entre los viejos grupos gremiales, que veían cómo los pequeños grupos de artesanos a los que habían negado la entrada en su círculo de aprendices se refugiaban bajo la protección del mercader-portuario, quien promovería, como hemos dicho, producciones particulares para colectivos concretos. En ningún momento el cambio fue radical. Habría que esperar muchos años para que el salto cuantitativo fuese cualitativo.
-Un punto determinante fue la fundación de las doce grandes Livery Companies de Londres, cuyas cúspides estaban ocupadas exclusivamente por una oligarquía mercantil que a su vez controlaba el gobierno de Londres. De hecho, durante muchos años la mayoría de regidores y alguaciles, así como todos los alcaldes, pertenecieron a una de estas Liveries.
-Con los mercaderes-portuarios o patronos y las Livery Companies asistimos a los primeros pasos de un notable desplazamiento del centro de gravedad. El proceso al que asistimos es el que Marx caracterizó como “el camino realmente revolucionario” (citado al principio de este capítulo I).
-El siguiente paso del “sistema de encargos” (del patrono) lo encontramos a la hora de definir el modelo de producción. Existía la producción manufacturera y la doméstica. La manufactura implicaba reunir todas las máquinas e instrumentos en un mismo recinto, la doméstica suponía repartir lo dicho en las casas de los distintos artesanos. Como es evidente la primera opción era mucho más costosa, pues implicaba un edificio específico para dicha actividad. No obstante, si bien no es hasta la 2/2 del s.XVII cuando lo encontramos más extendido, hallamos ejemplos varios de mercaderes-portuarios dispuestos a invertir en estos proyectos. He aquí el nacimiento de la industria primigenia.
-A raíz de aquí, las industrias saladoras, de papel, de pólvora, los primeros establecimientos azufreros, un gran número de “cooperativas” hulleras y ferrerías prosperaron a lo largo y ancho del país. Por otro lado, en el oeste del país se dieron varios proyectos de altos hornos, fábricas de clavos y espadas, “Sociedades” extractoras de plomo y cobre, otras que fabricaban latón.  Pero el cuantioso capital empleado y el gran número de jornaleros dejaban poco margen a los beneficios, no obstante, el primer paso hacia la obtención de sumos beneficios y grandes cantidades de productos, ya estaba dado.
-En cualquier caso, los problemas fueron subsanándose con el tiempo. La manufactura y la artesanía doméstica sobrevivieron conjuntamente durante largo tiempo. El primer sistema permitía supervisar más de cerca trabajo. La gran especialización que en las fábricas se le dio a la serie de herramientas que empleaba cada una de las especializaciones (telares, tejedores, curtidores) creó una de las condiciones materiales para el empleo de maquinaria: la combinación de instrumentos simples.
-Que el coste de los instrumentos de trabajo aumentara provocó que muchos trabajadores tuvieran que alquilarlos a un mercader dispuesto a invertir. De ahí que dependiesen continuamente de alguien que subvencionara sus empleos. Desde un telar a una casa o la formación en el empleo era pagado. 
-El factor determinante en cuando al grado en que el productor doméstico cayó en situación de dependencia fue, antes que la proximidad o lejanía de la materia prima, la propia situación económica del productor. Poseer tierras era motivo de riqueza y ello obligaba a permanecer trabajando en el hogar, donde acaso la actividad lanar era secundaria.
-Cuando la concentración de la propiedad terrateniente hubo progresado lo bastante para sellar la desaparición de la clase de los yeomen, cayeron los cimientos de la industria doméstica.

II.
-En Flandes y en el Norte de Italia ya encontramos esta actividad y producción capitalista allá por el siglo XIII. Esto se debe, sobre todo, a la prematura configuración de las ciudades, como nos dice Pirenne. Pero aquí, el artesano y los gremios se veían totalmente sometidos a la potestad de la Hansa. El localismo urbano más antiguo había cedido ante la influencia de una organización de clase que ejercitaba un monopolio del comercio mayorista. Como en los procesos explicados para Inglaterra, en Flandes los terratenientes y la burguesía se aliaron en un primer momento para disfrutar de sus grandes rentas como nobles. No obstante, poco a poco un sector social nuevo comenzó a hacerse con el control de la actividad mercantil y el gobierno humano. A pesar de todos los inconvenientes, se fundaron muchos muelles, canales, puentes y escuelas laicas; hecho, este último, muy remarcable.
-Con las guerras flamencas por la producción, a principios del s.XIV, se llevó a los gremios a la supremacía del mercado local. Se favoreció el comercio urbano sobre el rural y se eliminaron muchos privilegios de la Hansa a favor del comercio mayorista de campesinos individuales. Dichas acciones fueron una lanza contra el capitalismo.
-Sería con Felipe “el Bueno” de Borgoña cuando se lograría imponer en Lieja, Gante y Brujas el control de la administración urbana bajo funcionarios del príncipe, concedió al gobierno central la designación de los magistrados municipales y se destruyó el dominio urbano sobre poblaciones y aldeas vecinas. Con ello se despejó el escenario para una nueva dominación del patriciado burgués, favorable al desarrollo parcial de la producción capitalista.
-En Italia, es fácil hallar documentos del s.XIV que testimonien el difundido “sistema de encargos”, controlado por capitalistas, sino de manufacturas. En Florencia había en 1338 hasta 200 fábricas de paños con 30.000 obreros. Esta no era la costumbre. Por regla general, sin embargo, la firme alianza de la aristocracia mercantil y bancaria de las ciudades con la nobleza feudal, resultó demasiado sólida para el movimiento democrático.
-En Alemania hubo numerosas revueltas de patronos capitalistas contra la opresión ejercida por los gremios de artesanos y el patriciado de las familias más antiguas en Colonia, Franckfort o Halle. Fue gracias al apoyo de los nobles y algunos patricios que los artesanos gozaron de derechos a comprar y vender donde quisiesen, aprovechando su poderío para privar a las ciudades de sus muchos privilegios.
-En el caso de Francia, podemos decir que la evolución hacia el capitalismo y los pasos seguidos una vez instalado, son más parecidos al modelo inglés que al continental. Con el siglo XVI se inicia verdaderamente el período capitalista. Todas las industrias nuevas son industrias centralizadas que “reclutan sus numerosos obreros entre el ejército de desocupados, en continuo crecimiento”. Sería en el siglo XVII cuando primaría el papel del primitivo proletario, como nos muestran los muchos decretos que daban derecho a reclutar mano de obra o les impedía cambiar de trabajo una vez contratados.
-(CONCLUSIÓN IMPORTANTÍSIMA) En el caso de Italia, Alemania y los Países Bajos (en menor medida Francia), lo notable no es tanto la fecha temprana –en comparación con Inglaterra- en que apareció la producción capitalista, cuanto que el nuevo sistema no logró crecer mucho más allá de su promisoria y precoz adolescencia. La generación de capital, como vemos en estos ejemplos, no es factor suficiente para que haya un cambio radical en las estructuras económicas.
-Viendo diversos desarrollos del capitalismo, cabe retomar la tesis de Karl Marx de que, en esta etapa, el ascenso de una clase de capitalistas industriales surgida de las filas de los propios productores es condición sine qua non de toda transformación revolucionaria de la producción.

III.
-(RESUMEN IMPORTANTE) Con lo dicho debe resultar evidente que el quebrantamiento del localismo urbano y de los monopolios de los gremios de artesanos constituye un prerrequisito del crecimiento de la producción capitalista, sea bajo su forma manufacturera o bajo su forma doméstica. Asimismo ha de haber un mercado en el que el capital pueda ser invertido, y cuáles mejores que las manufacturas y la agricultura (en la cual no se pudo invertir en Francia hasta la Revolución de 1789).
-En Inglaterra, en las disputas entre las industrias rurales y los gobiernos municipales, la monarquía tendió a inclinarse por los segundos. Esto se debió a principios conservadores: el deseo de mantener la estabilidad del orden social y un equilibrio de fuerzas de clase, seriamente amenazados.
-Los gérmenes de un movimiento a favor del libre comercio, según esto, se encontraban entre los intereses inmediatos de los terratenientes que practicaban cercamientos, de comerciantes y de fabricantes de paños de provincias, así como de aquellos miembros de las Livery Companies de Londres.  Vinculados a la industria rural. Pero este libre comercio era una medida ad hoc, nunca un principio general como en el s.XIX. Es imposible afirmar que todo esto se hubiera llevado a cabo, aunque fuera temporalmente tan solo, sin la ayuda de la monarquía, la cual protegió y estimuló la inversión industrial allí donde faltaba o era inexistente.
-Los Estuardo se preocuparon mucho en conceder monopolios más allá de la existencia de las Livery Company. Además, implantaron un sistema en que los derechos de precedencia económica estaban determinados por la influencia de la Corte. De ahí que en muchas ocasiones, los parvenu o provincianos sobornaran a los cortesanos para que les concedieran una carta de privilegios.
-La lucha final contra los monopolios se libró en Londres entre 1601 y 1604, al introducirse un proyecto que abolía todo privilegio sobre el comercio exterior. Se señaló en qué medida el régimen existente favorecía a Londres, hundiendo en la miseria a los demás puertos comerciales. Se propuso que las compañías para el comercio estuviesen abiertas a cualquier persona. No obstante, desde el momento en que se dictó el Estatuto de Monopolios y hasta 1640, poco antes de la Commonwealth, el Parlamento censuró las ilegalidades cometidas contra la ley.
-Puede decirse que esta lucha del Parlamento contra privilegios y monopolios concedidos por la realeza –a la vez que el rechazo del derecho de imponer arbitrariamente cárcel o impuestos-, constituyeron el motivo central del estallido revolucionario del siglo XVII (pag. 204 a 207). La burguesía y gran cantidad de municipios rurales apoyaron la causa parlamentaria, mientras que aquellos elementos alejados de una participación activa en la industria, sintieron que sus intereses iban ligados a los de la monarquía. Los intereses en lo económico iban paralelos a lo político.
-CROMWELL y su nuevo Ejército Modelo se alineaban las masas de trabajadores artesanos, aprendices y campesinos con sus peligrosas especulaciones contra los monopolistas y los “terratenientes perversos” y sus diezmos. El aspecto religioso también estuvo presente. Todos los que lo apoyaron eran puritanos que querían venganza cumplida contra obispos y presbíteros anglicanos, laxos en sus costumbres.
-Con su política económica, LA REPÚBLICA introdujo cierto número de cambios que revestían sustancial importancia para el desarrollo del capitalismo. Se redujeron los privilegios de las compañías. A pesar de las soluciones propuestas por el “Lord protector de Inglaterra”, Oliver Cromwell, los campesinos seguían quejándose de su situación y los pocos derechos que les quedaban en esta nueva posición. Se decía que Inglaterra no sería un pueblo libre hasta que los pobres que carecen de tierra obtengan libre permiso de roturar y laborar las tierras comunes. No se veía bien que alguien que desconozca una zona y sus necesidades se ponga a dirigirla.
-La RESTAURACIÓN estuvo muy lejos de constituir un simple retorno al statu quo ante. Las prerrogativas de la realeza habían pasado a manos del Parlamento: comercio, finanza, justicia y ejército. La Corte de los comunes era un simple órgano simbólico que pasó a estar bajo la esfera del Parlamento y, finalmente, los monopolios y terrazgos feudales, que fueron abolidos en 1646, ya no volvieron a imponerse.
-La nueva política estaría encabezada y apoyada por el Rey. Este modelo serviría de base para la revolución industrial del siglo siguiente.

5.  ACUMULACIÓN DE CAPITAL Y MERCANTILISMO (capítulo muy importante)
I.
-Señalar un proceso de acumulación de capital como etapa esencial en la génesis del capitalismo pudiera parecer una afirmación elemental que nadie discutiría. Pero cuando empezamos a indagar la naturaleza exacta del proceso que pudo conducir a esta reunión de capital, aquella afirmación se muestra menos elemental. Fue una etapa separada en el tiempo y anterior al desarrollo de la propia industria capitalista.
-¿Debe concebírsela como una acumulación de los propios medios de producción, o bien de derechos o títulos de patrimonios susceptibles de convertirse en instrumentos de producción aunque aquellos mismos no sean agentes productivos? Y ¿por qué el surgimiento de la industria capitalista habría de requerir un período entero de acumulación previa? ¿Por qué la acumulación de capital no se identificaría con el desarrollo de la industria misma?
-Ya que no contamos con ningún caso de mercader-portuario que acumulase material y fortuna hasta un punto concreto en el que empezara a emplearlo en la explotación y producción al por mayor, hemos de considerar que cuando hablamos de acumulación originaria nos estamos refiriendo a la concentración de propiedad de patrimonios y a una transferencia de propiedad, no a instrumentos tangibles de producción.
-(Primer modo de acumular capital) Ahora bien, paralelamente, la nueva clase burguesa, receptora de la herencia de la antigua clase dominante, empleará sus fortunas en “la doble transacción”, es decir, compran hoy para vender mañana, con la esperanza de ganar mucho dinero en el proceso gracias al posible aumento del costo que dicte los procesos al alza de la economía. Para ello se han de dar una circunstancia socio-política muy especial, en este caso revoluciones sociales, pues en condiciones de libre competencia no es posible una venta a la baja de las propiedades campesinas.
-(Segundo modo de acumular capital) El capital no se debía guardar, sino  emplearlo con brevedad, y rebajar el consumo por bajo del nivel de ingresos, con tal de obtener un “ahorro”.
-Si la desintegración del feudalismo debía ser la palanca histórica que desencadenara el proceso de acumulación de capital, entonces el desarrollo de la producción capitalista no podía constituir, por sí mismo el vehículo principal de aquella desintegración. En fin, la nueva sociedad debía “nutrirse” (acrecentar sus arcas) de la crisis y la decadencia del orden antiguo, situación que trajo la tendencia a vender terrenos a bajo precio. Las fortunas de grandes terratenientes y señores quedaron tan mermadas que se vieron obligados a vender todo a cualquier precio.
-Ejemplos de “doble transacción” y “adquisición de tierras y derechos a bajo precio” son la desamortización eclesiástica de los Tudor, la venta de propiedades bajo la Commonwealth, el comercio de ultramar y, sobre todo, el comercio colonial. A todo ello hay que sumar un hecho trascendental señalado por Marx, “la afluencia cada vez mayor de metales preciosos a partir del siglo XVI, que fue algo esencial para la circulación y el atesoramiento”.
-En los siglos anteriores la inversión en la industria estuvo evidentemente frenada, no sólo por la escasez de mano de obra, sino por el mal desarrollo de la técnica productiva de los mercados, por la supervivencia del régimen de regulaciones de los gremios urbanos y la hegemonía de las grandes corporaciones de mercaderes, como la Hansa o las Compañías inglesas. La paulatina disolución de estos factores motivó la aparición de una industria capitalista.
-En resumen, la primera fase de la acumulación –la creciente concentración de la propiedad – constituyó un mecanismo esencial para crear condiciones favorables a la segunda –la dinamización del capital- y puesto que debía transcurrir un intervalo para que la primera cumpliera su función histórica, ambas fases deben ser consideradas distintas en el tiempo.

II. La deuda pública y la colonización interna
-Hablando de los apuros económicos que padecieron los estamentos nobiliarios, hemos de hacer referencia obligada a la Guerra de las Dos Rosas, que llevó a muchas grandes familias, como los Huntingdon y los Berkeleys, a endeudarse en gran manera. De ahí que vendiesen a bajo precio muchos señoríos y propiedades con tal de obtener “dinero fácil”. Los compradores, por lo general, era gente de potencial medio, sin más apellido ni propiedades que destacar.
-Entre los factores más poderosos que promovieron la acumulación burguesa se contaban el desarrollo de instituciones bancarias, que se enriquecieron con las transacciones de cambio y el arriendo de impuestos, y el crecimiento de los empréstitos de la Corona y la deuda del Estado. Banqueros genoveses, como la Casa di S. Giorgo, los Fuggers y los mercaderes de la Staple  son algunos ejemplos.
-(Importantísimo) Decía Marx, “la deuda pública se convierte en una de las más poderosas palancas de la acumulación originaria, es como una barita mágica que infunde virtud procreadora al dinero improductivo y lo convierte en capital”.
-El reinado del último Tudor fue, en lo esencial, un período de transición; y ya antes de expirar el reinado de la Reina Isabel la corriente había empezado a fluir hacia la inversión industrial. Sólo las enormes ganancias del comercio exterior supusieron un obstáculo para que la aristocracia burguesa del período Tudor prestara atención al desarrollo de la industria. No obstante, todo inconveniente tiene su ventaja: el hecho de que pocas personas pudieran invertir en el mercado externo, ya que estaba monopolizado aún, supuso una concentración de fuerzas más pequeñas en la manufactura del comercio interno.   
-Posteriormente, el capital obtenido por algunos de estos aventureros coloniales sirvió como palanca a la actividad industrial interior. Tanto es así que en el occidente europeo, en países como Alemania, Francia y, más tarde, Rusia, así como en los EE.UU., el capitalismo apuntó en dirección a lo que puede denominarse “política colonial interna” del capital industrial con respecto a la agricultura durante toda su primera fase, antes de que despertara totalmente el interés por el mercado de exportación de productos industriales.
-El capitalismo, en Inglaterra y Rusia, al desarrollarse, contribuyó a desarrollar su propio mercado. Ello de dos maneras: a través de los beneficios que engendraba y de la ocupación de puestos que proporcionaba; también a través de su tendencia a quebrantar la autosuficiencia de unidades económicas de tipo más antiguo, como la aldea feudal, así como a atraer, de este modo, una mayor proporción de la población y sus necesidades dentro de la órbita del intercambio de mercancías.
-Antes de la nueva era mecánica, los burgueses debían procurar regulaciones comerciales y privilegios políticos para asegurar la rentabilidad de sus empresas.

III. La acumulación de moneda y el sistema de comercio colonial: El mercantilismo
-Adam Smith y sus sucesores consideraron que la expansión de mercados era la precondición para el crecimiento de producción e inversión. Pero sin regulaciones que limitaran el número de competidores y protegieran los márgenes de precios de compra y venta, el capital comercial podría gozar de ganancias espasmódicas, pero no contar con una fuente de ingresos perdurable.
-La cuestión de la abundante posesión de moneda como elemento necesario en la dinámica capitalista fue cuestión debatida por múltiples teóricos a lo largo del siglo XVIII. Locke dejó bien en claro que éste era, para él, el eje de la cuestión: poseer menos moneda que otras naciones conllevaba para un país que “las mercancías nativas se volverán muy baratas” y “todas las mercancías extranjeras, muy caras”. Es decir, como afirmaba Hales, lo que más interesaba no era la cantidad de exportaciones, sino la relación de precios entre los movimientos del mercado exterior.
-El sistema de comercio colonial sirvió a ciertos países como un modo de canalizar el excedente a cambio de, esencialmente, materias primas, que era el producto del que más podían nutrir los territorios de ultramar. Que Inglaterra tuviese menos moneda les llevó a adoptar este modelo, en el cual dejaba de importarse el producto manufacturado, para sólo comprar la materia prima (posteriormente trabajada en las industrias inglesas). Además de esto, entre 1699 y 1742, Inglaterra prohibió a sus colonias todo trato y venta de manufacturas con el comercio exterior de no ser a través de Londres (con tal de evitar que la competencia estuviese en casa.
-Podemos concluir, basándonos en el profesor Hecksher que el pensamiento mercantilista (basado en el sistema de colonias) busca “beneficiarse a gracias a la pérdida de otros”. Alfred Marshall dice que “plata y azúcar raras veces llegaron a Europa sin manchas de sangre”, pues la política colonial de los siglos XVII y XVIII difirió poco, en cuanto a métodos de saqueo y de rapiña, de los empleados en siglos anteriores por los cruzados y los mercaderes armados de las ciudades italianas. El mercantilismo inglés y holandés, al fin y al cabo, se puede caracterizar como una empresa de conquista semiguerrera, a que se había concedido derechos de soberanía, respaldados por las fuerzas del Estado”. Fue, al fin y al cabo, la política económica de un período de acumulación primitiva.
IV. El movimiento circular del dinero. La liberación del comercio exterior. Los Estuardo.
-La insistencia en las ventajas de incrementar la exportación resultaría del surgimiento de un poderoso interés industrial, distinto del comercial: beneficiaba al fabricante que el mercado para su producto fuese lo más vasto posible y sus ganancias aumentaban si se restringía la importación de artículos competitivos. Ya en 1611 Jacobo I, en el Libro de Tasas, Book of Rates, anunciaba una política “de exceptuar y liberar todas las mercancías introducidas que contribuyen a proporcionar trabajo a la gente de nuestro reino (como algodón en rama, hilo de algodón, seda, y cáñamo en bruto)”, al mismo tiempo que se reducían los derechos para la exportación de manufacturas nativas manteniendo, a la vez, la prohibición de exportar ciertas materias primas.
-(Importante) Poco a poco el comercio inglés se fue abriendo. El argumento esencial fue que las importaciones, para cuyo pago era preciso exportar metálico, podían ser beneficiosas si consistían en materias primas que, al fomentar la industria interna, provocarían un aumento de producto para exportar y, llegado el caso, atraerían más tesoro al reino. Es decir, enviar dinero al exterior no tendría por qué ser negativo, pues la estabilización de buenas relaciones internacionales provocaría un efecto “boomerang” en el dinero: tanto inviertas, tanto o más puede que obtengas. Esta ideología se disfrazó bajo el principio de que el comercio debe estar subordinado a los intereses generales del Estado y, puesto que el poder soberano se personalizaba en la Corona, pareció razonable aplicar a los tratos económicos del Soberano la analogía del comerciante individual.
-El tema de la usura y la urgente necesidad de acumular dinero fue tratado por algunos autores de la época que vieron una relación directa entre la abundancia de dinero y bajas tasas de interés; siempre y cuando identifiquemos capital y dinero. Hume y otros teóricos creyeron en el incremento de stock como la vía más segura para abaratar los préstamos.
-La principal y más grande diferencia entre el período mercantilista y el sistema colonial del imperialismo MODERNO era la exportación de capital, la cual no había cobrado entonces dimensiones considerables y no ocupaba el centro del escenario. Parte de las ganancias que arrojaba el comercio exterior no derivaban sólo del capital en giro, sino del capital fijo invertido en el equipamiento y fortificación de factores comerciales en el exterior.
-La inversión en producir excedente o stock para la exportación trae consigo la entrada de capital extranjero. La materia prima que Inglaterra tenía en abundancia se encarecía al ser trabajada, proceso en el que obtenían un rotundo beneficio. Debido a la teoría del “movimiento circular del dinero”, ya citada, y al mayor número de puestos de trabajo que supondría la creación del excedente, empezó a verse como buena la exportación. Se fue abandonando el proteccionismo del capital inglés y se diluyeron los monopolios mercantiles, los cuales servían para estrangular toda expansión del mercado.
-Que la fuerza económica y un pilar esencial del mercado, apoyándose en la nueva filosofía de mercado, fuese la masa de trabajadores, llevó a muchos nuevos capitalistas a invertir directamente en la industria. Esto conllevaría cambios importantísimos: indicios de que la época del proletariado estaba próxima.
(continúa desde la 262 a 496).