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Posts Tagged ‘Benito Pérez Galdós’

3/3 EXCURSIÓN A CÁDIZ: De Chiclana a Cádiz.

abril 19, 2011 3 comentarios


El domingo, día 10 de abril, ya con las maletas de nuevo cerradas, partimos desde Chiclana en dirección a Cádiz, la ciudad que una vez quiso ser isla, unida tan solo a tierra firme por el istmo de San Fernando y el moderno Puente de Carranza. El día, plenamente soleado, se presentaba bastante agradable para caminar tranquilamente por el Cádiz de 1812. De camino a la urbe milenaria, no pude por menos que recordar “Marinero en tierra”, de Alberti, el episodio nacional “Cádiz”, de Benito Pérez Galdós, y la reciente “Asedio”, de Pérez Reverte.

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“¡Ay!, pobrecitos”

diciembre 24, 2010 3 comentarios

Recuerdo con frescura una escena de mi infancia. Durante la cena de Nochebuena se emitió en televisión el anuncio de una famosa ONG en el que aparecía un grupo de niños sudamericanos jugando descalzos en la calle. Un familiar mío, con la boca llena de gambones cocinados a la plancha y sujetando en el aire una copa con vino de la tierra, exclamó “¡ay! pobrecitos”. Segundos después, y tras engullir el bolo alimenticio, alguien dijo al otro lado de la mesa “hoy dejaré 2.000 pesetas en la Misa de Gallo“.

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El compromiso político en la literatura española del siglo XX (1ª parte)

septiembre 23, 2010 2 comentarios

De izquierda a derecha, de arriba a abajo: Pío Baroja, Jacinto Benavente, Rubén Darío, Manuel Valero, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maetzu, Ramón María del Valle Inclán y Azorín

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“¡Qué de famas irritantes, de escritores hueros, necios, vulgarísimos no ha habido que combatir como quien apaga un incendio, durante estos 20 años!”. Leopoldo Alas «Clarín».

Bien puede el señor Leopoldo Alas describir, de un modo tan claro y decisivo, la crisis cultural en la que se hundió España a finales del siglo XIX tras una breve época romántica desperdiciada en lo que a literatura comprometida se refiere En aquellos años, la situación social y agraria era lastimosa, casi tercermundista. A esto se le sumó el agudo espíritu observador crítico y, en demasiadas ocasiones, pesimista de una España convulsionada por diferentes acontecimientos: las amenazas anticolonialistas de Cuba y Filipinas, los cambios políticos y económicos llegados de la mano de una lenta y empobrecida revolución industrial, el crecimiento de la burguesía  especuladora y  los procesos bélicos de la Revolución de 1854, así como el turno de partidos instalado tras la Primera República (1874) y la Constitución española de 1876, liderada por Cánovas del Castillo. Todos estos factores son esenciales para comprender la génesis de los dos principales movimientos literarios del siglo XIX: el realismo y el naturalismo.

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