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Posts Tagged ‘Bakunin’

Las vacaciones de Hegel

enero 15, 2013 2 comentarios

hegel

En el presente artículo es mi pretensión el acercamiento histórico a los orígenes del mito de Hegel a través de dos artículos escritos por Carlos Pérez Soto[1] y Jon Stewart[2] que nos ayudarán a hacer frente a una leyenda que no duda en atribuir al filósofo alemán toda clase de formulaciones y fantásticos atributos, desde el título de archiracionalista, místico totalitario, representante del racionalismo machista, apologista del Estado prusiano, conservador, reaccionario y otras tantas naturalezas, algunas de ellas opuestas entre sí, que se han ido extendiendo a lo largo de la historia gracias a autores como Karl Popper[3], Theodor Adorno[4], L. T. Hobhouse[5], Deleuze[6], Foucaut, B. Russell[7], Kolakowski[8] o Carla Lonzi[9] convirtiendo a Hegel en el filósofo más criticado y menos leído. Leer más…

Dios y el Estado (Primera entrega)

enero 22, 2009 12 comentarios

Pongo primera entrega, porque voy a ir publicando fragmentos del texto que tenemos que leer en Ideas políticas.

Existe, en fin, una categoría bastante numerosa de almas honestas, pero débiles, que, demasiado inteligentes para tomar en serio los dogmas cristianos, los rechazan en detalle, pero no tienen ni el valor, ni la fuerza, ni la resolución necesarios para rechazarlos totalmente. Dejan a vuestra crítica todos los absurdos particulares de la religión, se burlan de todos los milagros, pero se aferran con desesperación al absurdo principal, fuente de todos los demás, al milagro que explica y legitima todos los otros milagros: a la existencia de Dios. Su Dios no es el ser vigoroso y potente, el Dios brutalmente positivo de la teología. Es un ser nebuloso, diáfano, ilusorio, de tal modo ilusorio que cuando se cree palparle se transforma en Nada; es un milagro, un ignis fatuus que ni calienta ni ilumina. Y, sin embargo, sostienen y creen que si desapareciese, desaparecería todo con él. Son almas inciertas, enfermizas, desorientadas en la civilización actual, que no pertenecen ni al presente ni al porvenir, pálidos fantasmas eternamente suspendidos entre el cielo y la tierra, y que ocupan entre la política burguesa y el socialismo del proletariado absolutamente la misma posición. No se sienten con fuerza ni para pensar hasta el fin, ni para querer, ni para resolver, y pierden su tiempo y su labor esforzándose siempre por conciliar lo inconciliable. En la vida pública se llaman socialistas burgueses

Habla en esta parte de la existencia de Dios, o cómo hay una parte de la población que sin creer en él, necesita que esté presente por una cuestión u otra. Y es que, como dice Voltaire: Si no existiese Dios, habría que inventarlo.

Me ha parecido un texto con ironía mordaz, apropiado para empezar.