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Archive for the ‘Refranes’ Category

Origen de algunas expresiones españolas

julio 20, 2010 17 comentarios

Hoy día escuchamos frases tales como: “¡Quien se fue a Sevilla, perdió su silla!” o “Ha pasado un ángel”. En muchas ocasiones las utilizamos inconscientemente y, en la mayoría de ellas, desconocemos su origen. Aquí traemos alguna de ellas, tanto su significado, como su posible historia.

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Refranes, dichos y sentencias del Quijote. “De la abundancia del corazón habla la lengua”.

noviembre 28, 2008 1 comentario

Comienzo con esta primera publicación un apartado que prometo será realmente divertido. Analizando en profundidad el libro del novelista J.Leyva “Refranes, dichos y sentencias del Quijote”, se puede extraer una profunda y bien apuntada enseñanza moral, social y disciplinaria. Basándonos en nuestra cultura popular cuya máxima representación -no digo nada novedoso- es el refranero, desentrañaremos muchos de los inteligentísimos asertos que se concatenan para dar vida a los distintos personajes de la magna obra cervantina: “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” .

 

De la abundancia del corazón habla la lengua” (Don Quijote a Sancho. Cap. XII parte 2ª)

“-Pues ¿en qué halla vuesa merced -dijo Sancho- que ésta sea aventura?

-No quiero yo decir -respondió don Quijote- que ésta sea aventura del todo, sino principio della; que por aquí se comienzan las aventuras. Pero escucha, que, a lo que parece, templando está un laúd o vigüela, y, según escupe y se desembaraza el pecho, debe de prepararse para cantar algo.

-A buena fe que es así -respondió Sancho-, y que debe de ser caballero enamorado.

-No hay ninguno de los andantes que no lo sea- dijo don Quijote-. Y escuchémosle, que por el hilo sacaremos el ovillo de sus pensamientos, si es que canta; que de la abundancia del corazón habla la lengua.”

Sentencia con que se denota que, por lo común, se habla mucho de aquello de que el ánimo está muy penetrado. Decimos, pues, lo que sentimos. Hablamos de lo que nos preocupa. De las palabras interesa, no el sonido, sino el sentido. Un erudito en el oficial escuderil nos dejó esta impronta: “Hablar es de todos los hombres; callar, de solo los discretos.” Pues, como decía Celestina a Sempronio -si mal no recuerdo- “Del hombre es propio el escuchar más que el hablar, pues así nos equivocamos con más facilidad; por algo Dios nos concedió dos orejas y una lengua”. Síntoma de buena salud mental y física es “hablar poquito y mear clarito”.

 

P: con todos mis agradecimientos a Leyva, de quien tomo gran parte de la información que aquí expongo y expondré en sucesivos días.