El amigo alemán


Antonio Muñoz Sánchez nos presenta el libro El amigo alemán, publicado por RBA en 2012. Esta obra parte de su tesis doctoral, en la que pretende examinar las relaciones entre el SPD, el partido socialdemócrata alemán, y el PSOE. Su marco temporal se sitúa en la segunda parte de la dictadura de Franco, desde los años 60, hasta las primeras elecciones libres de la nueva democracia española, en junio de 1977. Es un libro muy interesante para conocer un capítulo que se ha negado desde el propio PSOE, que ha querido ver su marcha como un camino marcado por ellos mismos, sin querer admitir las especiales relaciones que tuvieron con el SPD, quien financió al partido a través de la Fundación Ebert. Esta fundación permitió el nacimiento de las Fundaciones Pablo Iglesias y Largo Caballero, que hoy siguen activas.

En primer lugar, analiza las relaciones en los 60 del PSOE del exilio, dirigido por Rodolfo Llopis, con el SPD, consolidado como fuerza de la oposición en la República Federal de Alemania. El SPD ayudó a los socialistas españoles, pero con cierto recelo ante su discurso. Hay que recordar que el SPD ya había pasado por Bad Godesberg y había dejado a un lado el marxismo.

Con la llegada al poder de los socialdemócratas en 1969, dentro de la gran coalición, la política respecto al PSOE fue, cuanto menos, ambigua. Por un lado, querían mantener buenas relaciones con el régimen franquista, con quien unían muy buenas relaciones económicas. De hecho, la RFA fue una gran valedora del proyecto Arias Navarro, a quien venían como el posible líder de la liberación en España. Por otro lado, no eran ajenos a las divisiones del socialismo español, entre los exiliados de Llopis, la tendencia de Tierno Galván, y los nuevos jóvenes del interior, que se hicieron con el poder en el PSOE y UGT en 1969-70, y entre los que ya estaban figuras como Felipe González.

Finalmente, el SPD se decantó por el PSOE del interior, por financiarlo e intentar auparlo como fuerza de oposición en el proyecto de Transición. Pero esta decisión fue tomada muy tarde, con Franco ya muerto, cuando se vio que el proyecto de Arias no iba a ningún lado. Asimismo, pesó y mucho el ejemplo cercano de la Revolución portuguesa, donde también el SPD ayudó a los socialistas de Mario Soares. Esto además entraba dentro de la lógica de combate del comunismo, como competidor del mismo nicho electoral, con el miedo de que el PCE se consideraba que podría tener más apoyo que el portugués. A todo esto, también ayudo la moderación y pragmatismo del PSOE, y en especial de sus principales líderes durante la transición como Felipe González o Alfonso Guerra, que en todo momento optaron por un camino de dejar atrás discursos exaltados o ideas revolucionarias. Eso los homologó ante una Europa inquieta ante los derroteros que tomaba la Revolución portuguesa.  Así pues, a través de la Fundación Ebert, como ya hemos comentado, el SPD ayudó al PSOE a crear su estructura organizativa a nivel estatal, a tener una presencia exigible a un partido político que aspiraba a ser un elemento clave del tablero español.

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  1. yvon zelene vazquez
    enero 21, 2014 en 5:43 pm

    Gracias por el enlace.

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