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1. Isla “La Española” (1790-1865): De la “Revolución de esclavos” a la recolonización de República Dominicana


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Touissant Louverture inició la “Revolución de esclavos”en Haití, 1793.

Hacia la independencia de Saint-Domingue-             La abolición de la esclavitud significaría necesariamente la ruina de la colonia, y con ello la ruina de la burguesía comercial e industrial francesa, cuyo poder derivaba precisamente de la dominación colonial.  En 1790, la Sociedad de amigos de los Negros solo representaba los intereses de los mulatos, a pesar de su nombre, intentó conseguir armas para un levantamiento armado que finalmente no triunfó. Sus promotores, Vincent ogé y Baptiste Chavannes fueron apresados y ahorcados. Por otro lado, los grands blancs, plantadores blancos con gran interés en la economía esclavista de la zona, buscaban mayor autonomía. Los affranchis, o gente de color libre, superaban los 28.000 individuos y se mostraban realmente desafectos respecto al régimen colonial francés. Eran dueños de 1/3 de las plantaciones y esclavos de la isla. En 1791, los esclavos habían tomado conciencia de clase y se alzaron en los cañaverales del norte, una revolución que no se detendría en los años posteriores. Propietarios blancos y mulatos se agruparon por intereses económicos y se apoyaron en los británicos, que además tenían interés en intervenir en la isla.

En este contexto de guerra civil e internacional en el que los grand blancs buscaban el apoyo de Inglaterra a través de Jamaica, los mulatos el de la República francesa, que había decretado la igualdad de mulatos y blancos, y los esclavos sublevados el de España en Santo Domingo, el comisionado francés Sonthonax hizo un llamamiento a la población esclava sublevada para que se uniera a Francia frente a Inglaterra. Louverture así lo hizo junto a 4.000 hombres. Forzó la retirada de los ingleses y el retroceso de los españoles en sus posiciones. Tras estas victorias, la autoridad de Touissant Louverture fue apoyado por el general delegado francés Laveaux. Sin embargo, los mulatos dirigidos por André Rigaud no dieron por buena la posición francesa y se rebelaron en el sur. Estalló así una Guerra Civil en Haití en 1799 que terminaría con la victoria de los negros de Louverture.

Mientras tanto, Louverture suprimió la esclavitud y reestableció la estabilidad del trabajo agrícola, haciendo que los negros se convirtiesen en asalariados y recibiesen ¼ de la producción, mientras ¼ se lo quedaba el propietario y 2/4 el Tesoro Público. Además, invadió Santo Domingo, la parte española de la isla, unificando el territorio bajo su mando. Los hacendados pidieron ayuda a Napoleón desde Cuba y este, que había logrado llegar al poder por la riqueza que esos burgueses producían en la isla, se decidió a intervenir. El general francés, tras la compra de la Luisiana a España en 1802 y su nombramiento como emperador, envió a la mitad de la flota francesa con unos 50.000 soldados de primeras. Louverture cayó preso y murió exiliado en Francia, pero J.J.Dessalines, su segundo, tomó el mando. Los mismos que triunfaron en Italia y Egipto no pudieron someter a los antiguos esclavos, con quienes se alió la fiebre amarilla. Así, tras la muerte de unos 50.000 soldados y la huida de los restantes en 1804, Saint-Domingue alcanzó la independencia con el nombre de Haití, una denominación amerindia de la ínsula.

Las dos invasiones haitianas de Santo Domingo (1801, Dessalines, y 1805, Paul Louverture) terminaron en sendas retirada. Después se produjo una larga guerra de Reconquista (1805-1809), aún más alterada por la invasión napoleónica de España (1808), que devino en mayores problemas para los franceses supervivientes en Santo Domingo. La guerra contra Haití primero y contra los franceses “refugiados” después, dejó al país totalmente devastado. Y parece irónico que mientras los dominicanos habían librado esta guerra contra los galos para restaurar el dominio español en Santo domingo, no solo lo hacían mientras el resto de la América española se preparaba para rechazar el colonialismo metropolitano, sino que además terminaron siendo controlados por los ingleses que los apoyaron desde Jamaica.

La división norte-sur de la República de Haití-                      A la muerte de Dessalines en 1807, Haití quedó dividido en dos unidades antagónicas e independientes. En el norte, el general negro Henri Christophe continuó la política de Toussaint, pero en 1811 reorganizó su estado convirtiéndolo en un reino donde se podían adquirir títulos de nobleza. Esta corte africana fue el experimento político más original en América Latina. En el sur y el oeste, los generales de la república eligieron como presidente al general mulato Alexander Pétion, cuya política económica de parcelación y reparto de tierra entre toda la población hundió la producción de azúcar para la exportación –la gente solo producía lo que necesitaba para su familia-. En síntesis, mientras Pétion había creado un campesinado libre y propietario pero había debilitado el Estado, Christophe había enriquecido su Estado pero las masas habían quedado sujetas al peonaje.

CRONOLOGÍA PRESIDENTES

La unificación de Haití y Santo Domingo, y la breve independencia del “Haití español”-                     Jean-Pierre Boyer reunificó Haití, pero se encontraba un país devastado por los efectos de la guerra y la subsiguiente emigración de la población que huía del conflicto. Al otro lado de la frontera, los dominicanos cada vez se distanciaban más de un Fernando VII restaurado en el trono que no reconocía la labor del ejército y había reducido en dos tercios el dinero que desde la caja de La Habana se enviaba para el sustento y supervivencia de la isla. Dado que la ganadería era un eje clave en la economía Santo Domingo, el presidente Boyer instigado por una Venezuela en busca de la independencia, prometió eliminar el impuesto del ganado a Santo Domingo. Núñez de Cáceres, líder del movimiento a favor de la independencia de la parte española de la isla, se adelantó a la iniciativa de Boyer de unificarla y el 1 de diciembre de 1821 proclamó la “Independencia del Haití español”. Con 12.000 hombres a sus espaldas, Boyer propuso la unificación en una confederación isleña anexionada a la Gran Colombia que Bolívar estaba forjando al sur. El 9 de febrero de 1822 la unificación insular se culminó y los españoles fueron expulsados definitivamente.

Una de las principales medidas adoptadas por Boyer en la parte oriental de la isla, y que provocaron el descontento de los grandes hacendados y la iglesia, e incluso algún conato de levantamiento proespañol, fueron sus leyes agrícolas. La ley de julio de 1824 buscaba eliminar el sistema de los terrenos comuneros, bajo el cual la propiedad territorial de la parte oriental no podía ser fiscalizada en modo alguno por el estado haitiano, al mismo tiempo que buscaba hacer de cada habitante rural un campesino dueño del terreno que ocupaba y que estaba obligado a cultivar. Esta ley atacaba directamente el peculiar sistema de tenencia de la tierra de Santo domingo y de ejecutarse iba a dejar a los grandes poseedores de títulos de propiedad –que tenían su origen en las mercedes de la corona española en tiempos coloniales- con sus propiedades fragmentadas y repartidas parcialmente entre sus antiguos esclavos o inmigrantes haitianos. Sin embargo, muchos campesinos se pusieron en contra. No comprendían por qué debían cultivar cacao, azúcar y algodón; preferían dedicarse al tradicional corte de caoba en el sur, siembra del tabaco en el Cibao y la crianza y montería de ganado.

Ante la siempre vigente amenaza de la invasión francesa para recuperar la isla, Bóyer llegó con Carlos X al acuerdo de pagar una indemnización para compensar las pérdidas que Francia pudo haber sufrido por la independencia de Haití. Así, contrató dos empréstitos con bancos galos que impusieron altísimos intereses. Emitió papel moneda y comenzó un periodo de devaluación que terminó arruinando al estado. El tesoro público declaró la bancarrota y el país sufrió la humillación internacional.

Hispaniola

El conjunto de la isla (Saint-Domingue y Santo Domingo) se conocía como “La española”.

El camino hacia la independencia definitiva de República Dominicana-   La oposición al gobierno de Haití en la parte oriental se acrecentó por tres razones fundamentales: la producción económica había decaído de forma alarmante y la pobreza alcanzaba a casi toda la población; Boyer había impuesto una serie de leyes que pretendían haitianizar/unificar a todos sus ciudadanos y muchos reclamaban un régimen más liberal tomando como referencia el gobierno de Luis Felipe en Francia. Además, las leyes agrícolas seguían como telón de fondo. Los “antiguos dominicanos” se negaban a entregar sus títulos de propiedad al censo que mandó confeccionar Boyer, y así le fue imposible conocer e incorporar al Estado las propiedades que no eran de la iglesia o de antiguos franceses.

Entre 1838 y 1842, en Santo Domingo se conformaron dos grupos de resistencia a la dominación Haitiana. Por un lado, La Trinitaria, un grupo de jóvenes comerciantes, dirigidos por Juan Pablo Duarte, que intentaron organizar la resistencia dominicana y separar la parte oriental de la república de Haití. Por otro lado, la Sociedad  de los Derechos del Hombre y del ciudadano, dirigida por H. Dumesle, pretendía derrocar al presidente Boyer.

El 27 de enero de 1843 se produjo un levantamiento conocido con el nombre de Movimiento de Reforma. Boyer movilizó al ejército, pero la población del sur se negó a aprovisionar a los soldados, lo cual fue determinante para que la insurrección tomara fuerza en el este y terminase triunfando solo dos meses más tarde y Boyer tuvo que exiliares.

En medio de la agitación y el vacío legal, profranceses, proboyeristas y proindependentistas dominicanos, conspiraron en grupos separados preparando distintos alzamientos. El presidente de Haití, Herárd, no podía permitir la separación de los dominicanos ante la expectativa del pago de la deuda a Francia. De forma frustrada, intentó someter a los dominicanos mediante el ejército, que sufrió graves pérdidas. Así, en mayo de 1844 terminó siendo sustituido por Philippe Guerrier que falleció al año siguiente y fue sustituido por Louis Pierrot, que al intentar invadir la ya consolidada República Dominicana bajo Pedro Santana (primer caudillo de la nación).

De entre esta crisis institucional (parlamento-ejército), brotó otra de carácter socio-económico más profunda. Los campesinos del sur, dirigidos por los piquets (iban armados con picas) reclamaban el reparto de las tierras que detentaban los ricos y mayor poder para los negros en una política, la haitiana, muy mulatizada, a pesar de que Guerrier, Pierrot y Riché eran negros.

Estas cuestiones internas apartaron la cuestión dominicana durante un tiempo, que fue aprovechado por el gobierno de Santo Domingo para solicitar el reconocimiento internacional de España, Inglaterra y Francia, con el fin de evitar nuevas invasiones desde occidente. Solo consiguieron que estas dos últimas potencias enviasen cónsules, pero en 1848 la República Francesa reconoció a la República Dominicana como “Estado libre e independiente”, lo cual chocaba con los intereses haitianos y empeoraba su situación para cumplir con la deuda contraída ante los bancos galos. Así Soulouque, el nuevo presidente haitiano, se apresuró a invadir con 15.000 soldados la Rep. Dominicana antes de que el tratado se ratificase, pero no consiguió hacerse con el dominio de demasiados pueblos más allá de la frontera, y finalmente se retiró.

En 1855 Soulouque, como Dessalines previamente, se autoproclamó emperador de Haití como Faustino I. en 1858, tras la imposibilidad de tomar República Dominicana, intentó la vía diplomática con amenaza de invasión y guerra prolongada. El ejército haitiano, dirigido por Geffrard, conspiró contra su emperador hasta deponerlo. Y si bien Geffrard desestimó la idea de la invasión, restableció las relaciones comerciales con las poblaciones dominicanas de frontera para aumentar la mutua dependencia económica de ambas partes de la isla.

República Dominicana vuelve a ser “Española” (1861-1865)-                    Por eso, en 1861, el presidente Santana, a propuesta de Felipe Alfau, lo mandó como enviado plenipotenciario con el objetivo de proponerle a Isabel II de España que instalase en Santo Domingo un protectorado español para proteger la independencia de la nación respecto a Haití. República Dominicana fue el único país de América que pidió el reingreso como colonia después del aislamiento al que ya fuera sometido por los Austrias y Borbones, 22 años de convivencia con los haitianos y 17 de independencia. Y por entonces, la brecha entre dominicanos y españoles no podía ser más amplia: allí predominaba ahora el Code Napoleón, se implantó la segregación racial y se volvió al monopolio tabacalero. Geffard apoyó con armas a los descontentos rebeldes dominicanos que encabezaron luego la conflagración en 1863. Sus motivos tenían mucho que ver con el sistema esclavista español instalado en Cuba, Puerto Rico y República Dominicana, pero también con el temor a que España intentase recuperar las tierras que Touissant había arrebatado a Santo Domingo 60 años atrás.

Dos repúblicas independientes, y en conflicto, mutuamente reconocidas-         República Dominicana, con 150.000 habitantes, siguió padeciendo las consecuencias de la guerra, pero también los rigores de dos facciones políticas. Por un lado, quienes apoyaban al presidente Santana, y quienes seguían a Buenaventura Báez, dos veces presidente hasta entonces, entre las tres que había sido aquel. Entre 1865 y 1879 hubo 21 gobierno y no menos de 50 levantamientos militares, golpes de Estado y revoluciones.

Haití, con 1.000.000 de ciudadanos, por su parte, tras la caída de Geffard en 1867, atravesó dos años de Guerra Civil bajo Silvain Salnave (1867-69). Luego Saget (1870-1874) intentó hacer frente a la deuda económica de la nación, una pesada carga que se agudizó por el problema agrario del minifundismo crónico del mundo rural.

***

Se seguirá publicando artículos sobre el Caribe hasta completar las doce entregas

America-Central-y-el-Caribe-1995-11635

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