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El desarrollo económico de Cuba a través de la arquitectura habanera: 1898-1921.


Justificación del tema.

Los estudios históricos suelen aplicar una metodología de trabajo tradicional en los procesos de investigación. La compilación de información de fuentes primarias y directas suele ser la forma más común de extraer conclusiones lógicas a una hipótesis de trabajo. Sin embargo, los historiadores descuidamos por lo general otro tipo de disciplinas humanas y sociales para abordar el conocimiento del pasado humano. Hasta el momento habíamos pasado por alto el impacto urbanístico que tuvo la introducción del capitalismo financiero y el férreo control estadounidense sobre todos los ámbitos de la joven república cubana. Más concretamente, la alteración y adaptación del aspecto arquitectónico de La Habana son el reflejo fiel del sincretismo entre la política internacional y nacional estadounidense sobre la perla de las Antillas. La capital habanera fue el epicentro cultural de todo el Caribe, y sirvió como campo de cultivo para el exitoso nacimiento de la Revista de Avance, que centrará el tema de nuestra  futura tesina.

Índice:

Justificación del tema.

1. Contexto socio-político.

2. Capitalismo financiero y desarrollo urbanísimo de La Habana.

3. A modo de conclusión.

4. Notas a pie de página.

5. Bibliografía

1. Contexto sociopolítico.

Tras la Guerra de Independencia de 1898, el colonialismo se cernió de nuevo sobre la isla de Cuba en forma de barras y estrellas. La Enmienda Platt y el Tratado de Reciprocidad Comercial cercenaron en gran medida la autonomía económica y política de la joven república caribeña. (1) Sin embargo, desde 1906, EE.UU. ofreció una imagen paternalista, como guía y protector de los cubanos. Además, la campaña de propaganda contra España y lo que significaba su antiguo imperio, desprestigiaron a la antigua metrópoli a la que se terminó vinculando con el atraso,(2) en contraposición con el progreso que representaba el gobierno, la economía y la tecnología estadounidenses.

Por un lado, la importación de nuevas máquinas para los ingenios supuso un incremento exponencial en la producción azucarera, que hizo necesaria mayor inversión en líneas ferroviarias.(3) A la altura de 1913, el 53% de estas vías habían sido construidas por empresas hispanocubanas, pero el 87% de la propiedad quedó en manos estadounidenses. (4) Lo mismo sucedía con los bancos, que fueron quedando en manos yankees a lo largo del segundo decenio. En general, la desnacionalización y la descapitalización llegaron a su culmen en torno a 1927, año en el que se funda, precisamente, la Revista de Avance.

El poder de los banqueros estadounidenses se fue haciendo patente en el centro financiero de la isla. Los Rockefeller, la American Sugar Company, North American Truts Co., así como el National City Bank y el Royal Bank of Canadá y la Finance & Trading Corporation extendieron sus respectivas redes administrativas hasta Cuba. A lo largo del primer tercio del siglo XX, se construyeron en cuba las sedes de algunas de estas instituciones y se trasladó parte del personal.

Los desajustes, progresivamente, fueron haciéndose más acusados. La burguesía cubana no existió como clase económica prácticamente hasta los años 1916-1920, y comenzó a agruparse en corporaciones en torno a 1918. El proletario urbano se hallaba bastante disperso, tanto debido al distanciamiento geográfico como por los remanentes de los conflictos étnico-culturales derivados de la presencia española en la isla. Las contradicciones sociales y económicas en la isla pueden resumirse en: burguesía insularimperial; clases medias-imperialismo; clase obrera-imperialismo; burguesía del capitaltrabajadores.

 Durante la I Guerra Mundial las industrias azucareras de Europa se paralizaron. El viejo continente, junto a EE.UU., incrementó la demanda azucarera. Cuba vio crecer sus beneficios hasta cifras record anteriormente desconocidas. Sin embargo, el final del conflicto propició una gravísima crisis estructural 1921. El descenso de la demanda exterior cerró las puertas a la inflación de producción azucarera que mantenía cuba desde 1915. La quiebra de los precios espantó a algunos inversores, a otros los llevó a la quiebra. Las mejoras industriales, la importación de maquinaria, la construcción del tendido eléctrico se realizó bajo préstamos a bajo interés, pero se carecía de solvencia para cubrir los gastos, mucho menos para obtener beneficios. La agonía del sector fue presa fácil para aquellos financieros estadounidenses que vieron la oportunidad para controlar así cientos de explotaciones rurales. Todo ello obligó a construir nuevos edificios de gestión en la capital habanera.

La inmigración estadounidense o la permanencia de los hispanos son factores a tener también en cuenta a la hora de analizar el crecimiento de la capital. Con la intervención norteamericana bajo el gobierno del presidente Magoon, la llegada de los estadounidenses a la isla incrementó considerablemente. (6) Tanto es así que el censo de 1899 arrojaba la cifra de 1,5 millones de habitantes, mientras que en 1919 superó los 4 millones. El gobierno de Washington, preocupado por sus ciudadanos, favoreció la inversión empresarial y turística en la isla, para lo cual se debían introducir conductos de saneamiento y acondicionar las calles de la capital. En otro orden, los españoles aún residentes en la isla, conformaron numerosas agrupaciones, casinos y “casas” de su región de procedencia. (7) Esto, como es obvio, también tuvo su impacto en el trazado urbano. (8)

2. Capitalismo financiero y desarrollo urbanístico en La Habana.

Como señala Llilian Llanes, “a partir de entonces de 1902, EE.UU. favoreció la inmigración, la inversión y la explotación agraria de la isla. Se favoreció la construcción de edificios para las exposiciones universales, de ferrocarriles, hospitales y escuelas todo ello con el objetivo de mejorar la formación y el nivel de vida de la población yankee allí asentada. Inspirados en modelos militares, la mayoría de inmuebles eran de madera, inspirados en los proyectos típicos del ejército norteamericano, que erigía módulos portables de este material.” (9)

Por lo que se deduce, el crecimiento de La Habana estuvo totalmente condicionado por los intereses estadounidenses. Tomando en consideración las diferentes medidas de fomento llevadas a cabo por los presidentes cubanos,(10) títeres de Washington, podemos afirmar que la inversión en el extrarradio y los barrios obreros fue mínima. En general, los planes urbanísticos se centraron en la reforma del casco antiguo; la construcción ex novo de un barrio, el Vedado, para la gente bien; la ampliación y puesta a punto de hoteles y lugares de ocio como los clubs de hípica, surfy béisbol; y la renovación de viejas estructuras que albergarían instituciones financieras, crediticias y parte de la administración privada delegada en Cuba.

En general, la inversión de las obras públicas se redujo a la construcción de algunas carreteras y puentes, el dragado de puertos, la reparación de ciertas calles y el saneamiento general de la urbe habanera. El objetivo principal, sin embargo, no parecía estar regido por la mejora del bienestar proletario, sino más bien por la comodidad de la clase media y la mejora de las comunicaciones entre el distrito de La Habana y las plantaciones azucareras del interior, en donde las corporaciones yankees habían depositado gran parte de sus inversiones insulares.

El presupuesto municipal de fomento para los años 1909-1913 se centró en dos centros claves de la capital: la universidad y el parlamento. La ostentación de materiales y la imitación del estilo neoclásico de ambos edificios, con grandes balconadas y columnatas marmóreas, son el reflejo de la situación piramidal que estructuraba a la sociedad habanera. Encontramos una clase superior encumbrada en el capitalismo financiero gastaban sin control aspirando a seguir los modelos marcados por el vecino septentrional; una burguesía dividida y poco consolidada en sus mercados; y una gran clase proletaria pobremente representada por los partidos y escasamente beneficiada por las medidas sociales adoptadas. (11)

En cualquier caso, no existía un plan urbanístico preconcebido. La especulación urbana y la compra-venta de terrenos fueron dos de los negocios más lucrativos para los inversores estadounidenses. Ahora bien, también hay que reconocer, dejando a un lado las verdaderas motivaciones que lo propiciaron, la importación del tranvía, el teléfono y los vehículos, que situaron a Cuba entre los tres países más modernos y ricos de América Latina a la altura de 1920.

En lo concerniente a la configuración arquitectónica de los pequeños proyectos urbanísticos, debemos tener en cuenta, no tanto los movimientos financieros de gran espectro, sino las actividades recreativas de la ciudadanía. Parques, plazas, cinematógrafos, brotaron a lo largo y ancho de la capital cubana. Asimismo, encontramos numerosos baños de mar, e incluso un popular parque de diversión a las afueras de la urbe.

3. A modo de resumen.

En resumen, la corrupción de la clase política, el sometimiento a las medidas arancelarias estadounidenses que reducían los beneficios del comercio y la producción azucarera a un reducido sector de la población cubana, y la falta de interés gubernamental hicieron que las obras públicas tan solo alcanzasen un valor simbólico y populista, que no pudo acallar las huelgas y la sindicación de los obreros. Eso sí, la higienización y el embellecimiento de la ciudad se hizo patente en la construcción de barrios como el Vedado, la ampliación del malecón, la ampliación y reestructuración de calles como Obispo, San Rafael o Misiones. También se edificaron centros hospitalarios, y se atendió a la reforma de los edificios universitarios. La mayor de las obras fue el Palacio Presidencial, quizás un derroche de dinero que sirve para explicar la desigualdad de clases y la pobre empatía que profesaba el gobierno cubano hacia sus trabajadores. La mayoría de grandes obras se cedieron a la iniciativa privada, como hemos visto. El tendido ferroviario y los adelantos ingenieriles se materializaron en la restauración de algunos viejos puentes o la sustitución de los levantados en madera. Sin embargo, los problemas de habitabilidad de la clase obrera no fueron solventados por los gobernantes cubanos entre 1898 y 1921 –tampoco los que conocemos hasta la altura de 1933-. La insalubridad, el hacinamiento y la dejadez de algunas calles eran el reflejo de la alianza, o cuanto menos la sumisión, de las élites insulares y el gobierno de Washington.

A partir de 1927, la Revista de Avance será testigo de los problemas concernientes al neocolonialismo, la injerencia financiera, el peligro del monopolio azucarero, la inflación especulativa y las reivindicaciones obreras por la escasez de políticas públicas en todos los aspectos -incluido el arquitectónico, en lo relativo a las condiciones de vida de los obreros-. Aquí, precisamente, estribaba el interés por ocuparnos del desarrollo social, político y económico de La Habana a través de su desarrollo urbano durante los primeros años de la república de Cuba.

4. Notas a pie de página.

1 Naranjo, Consuelo, Historia de Cuba, Doce Calles, Madrid, 2009.

2 Villanueva, Jesús, Leyenda negra, Catarata, Madrid, 2011, cap. 2.

3 Para ampliar la información, Fraginals, Moreno, El ingenio: complejo económico-social cubano de

azúcar, Crítica, Barcelona, 2001.

4 Ibarra, Jorge, Cuba: 1898-1921. Partidos políticos y clases sociales, Editorial de Ciencias Sociales, La

Habana, 1992, p. 26-39.

5 Ibarra, íbidem, p. 65.

6 Naranjo, Consuelo, Las migraciones de España a Iberoamérica desde la Independencia, Catarata,

Madrid, 2010.

7 Ruiz García, Sergio, “Aportación del asociacionismo español en la modernización de Cuba”, en Naranjo

Orovio, Consuelo (Org.), Congreso Los caminos del progreso en el Caribe Hispano contemporáneo:

economía, ciencia y cultura, CCHS-CSIC, 7/8-9-2011.

8 Un extenso repertorio de imágenes de la época lo encontramos en VV.AA., Imágenes de La Habana

antigua, Agualarda Editores S.L., La Habana, 1996.

9 Llanes, Llilian, 1898-1921: La transformación de La Habana a través de la arquitectura, Letras Cubanas,

La Habana, 1993, p. 90.

10 Tomás Estrada Palma (1902-1906), José Miguel Gómez (1909-1913), Mario García Menocal (1913-

1921),

11 Entre los asuntos más graves, el Partido Independiente de Color fue masacrado en 1912 por las

fuerzas del orden. Por otro lado, las numerosísimas reivindicaciones laborales, en lo referente al sueldo

mínimo y la jornada laboral de 8 horas no fueron atendidas. Aun en la Revista de Avance de 1927

encontramos numerosas referencias a estas reclamaciones.

5. Bibliografía

  • – Fraginals, Moreno, El ingenio: complejo económico-social cubano de azúcar, Crítica, Barcelona, 2001.
  • – Ibarra, Jorge, Cuba: 1898-1921. Partidos políticos y clases sociales, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992.
  • – Llanes, Llilian, 1898-1921: La transformación de La Habana a trvés de la arquitectura, Letras Cubanas, La Habana, 1993.
  • – Naranjo, Consuelo, Historia de Cuba, Doce Calles, Madrid, 2009.
  •    ————Las migraciones de España a Iberoamérica desde la Independencia,
  • Catarata, Madrid, 2010.
  • – Ruiz García, Sergio, “Aportación del asociacionismo español en la modernización de Cuba”, en Naranjo Orovio, Consuelo (Org.), Congreso Los caminos del progreso en el Caribe Hispano contemporáneo: economía, ciencia y cultura, CCHS-CSIC, 7/8-9-2011.
  • – Villanueva, Jesús, Leyenda negra, Catarata, Madrid, 2011.
  • – VV.AA., Imágenes de La Habana antigua,
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    Es innegable la carga de subjetividad que tiene este artículo.
    Para empezar, qué independencia o soberanía política y económica puede tener una isla acabada por una guerra tan desgastante como la guerra necesaria.

    Es cierto que había mucha injerencia en los asuntos de la política de la isla, pero el 90%de todos el capital urbanístico de la habana es de la primera mitad del siglo XX y todavía están en pie, después de 50 años de destrucción siguen erguidos dentro del caos como si le gritasen al gobierno el éxito de aquella época, que tanto se han esforzado por borrar de la historia y de la manera más burda.

    Espero que algún día se hagan estudios de historia económica cubana realmente críticos.

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