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La Constitución: siempre deprisa y corriendo


De todos es sabido la rapidez con la que se realizó la Constitución Española de 1978. Desde las elecciones a Cortes (no Constituyentes, ese carácter lo tomaron ellos mismos) de mediados de 1977, hasta su aprobación en Referéndum del proyecto constitucional en Diciembre de 1978, nos deja el legado de una Constitución realizada en apenas un año. Tiempo suficiente para realizarla, pero fue hecha en medio de una gran presión por parte de ambos signos políticos. Recordamos que para su redacción se nombró una serie de personas provenientes de diferentes partidos políticos de la izquierda, de la derecha y del nacionalismo catalán, aunque a la postre UCD y PSOE pactaron los puntos conflictivos de la Constitución en reuniones privadas. De aquella Constitución nos quedan las imágenes de las servilletas donde se apuntaban los artículos de la Transición, que tanto recuerda Manuel Fraga, o las comidas en las que se dice que Alfonso Guerra negociaba con los ministros de la UCD los puntos de conflicto.

Hoy, volvemos a esa imagen de la Constitución ad hoc, con una reforma que se pretende hacer de una forma express. Con todos los temas que se han plantado para reformar la Constitución, como el tema de la sucesión a la Corona, o el propio de la Corona en sí, va a tener que ser un tema económico el que pueda cambiar la Carta Magna. Se pretende introducir el déficit en la Constitución, para salvaguardar la economía española. Ante esta noticia pueden surgir muchos comentarios, pero a mi me surgen muchísimas preguntas.

¿Por qué reformar la Constitución deprisa y corriendo? ¿Por qué reformarla, además, con un tema que no piden los ciudadanos, cuando hay otros temas que si exigen revisión y no se atreven a tocarlos? ¿Es competencia de una Constitución el déficit del Estado? ¿No tiene ya la Constitución una sección económica y permite elaborar leyes al respecto? ¿Es qué la economía ha surgido con la crisis, no existía economía antes de ella? ¿O es que con la coletilla “por la crisis” podemos reformar todo, sin que nadie nos diga nada?

José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, ya ha expresado que existe tiempo material antes de la disolución de las Cortes para aprobar esta Reforma de la Constitución. Si los dos partidos mayoritarios están de acuerdo, viviremos una reforma de la Constitución de forma precipitada, y para un tema en el que en mi opinión, no existe una demanda real. Pero así avanza la política, a golpe de timonel. Ahora toca hablar de economía, da igual que sepas o no, el caso es hacer propuestas económicas de cara a la galería.

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  1. agosto 26, 2011 en 11:33 am

    Muy acertado, aunque también se podría ver como positivo el consenso encontrado entre PSOE y PP en esta cuestión. Consenso que debería buscarse en muchas otras cuestiones.

  2. blademanu
    agosto 27, 2011 en 1:31 pm

    Es enriquecedor lo que se comenta desde la Comisión de Economía de “Acampada Sol” en lo referente a este “buen consenso” al que han llegado PSOE y PP… es una más que evidente sumisión a los mercados.

    “”””” Comunicado del Grupo de Economía AcampadaSol sobre reforma Constitucional para limitar el déficit público

    El grupo de trabajo de Economía de Acampada Sol (movimiento 15M) ha enviado un comunicado convocando a una Asamblea transversal este viernes, día 26, a las 7 de la tarde en la Plaza del Carmen. Las razones por las que muestra su oposición a esta reforma constitucional son las siguientes:

    1.- El déficit o superávit en los presupuestos es una necesidad o una virtud que no solamente debe depender de los deseos, sino también de circunstancias externas que escapan del control de un país. En las actuales circunstancias económicas y, teniendo en cuenta los niveles de paro y de precariedad laboral que han llevado a la ruina a millones de familias en España, limitar el déficit al 3% es un crimen económico que no podemos consentir en silencio.

    2.- Elevar a rango constitucional la limitación del déficit público no solamente es un atentado contra la vida de los habitantes de nuestro país, lo es también contra futuras generaciones que quedarían condenadas a vivir en condiciones precarias sin poder realizar las inversiones públicas necesarias para recuperarse, máxime cuando los gobiernos que propusieron esta medida y los partidos que en España la apoyan entienden la disminución del déficit por el camino de la reducción del gasto y nunca por el aumento de impuestos a quienes más tienen ni por la lucha contra el fraude o los paraísos fiscales, traicionando así al pueblo.

    3.- Un equilibrio presupuestario perpetuo no tiene ninguna razón económica y es pura ideología. No sólo puede ser malo, sino que puede tornarse en catastrófico. Puede ser procíclico, y en épocas de recesión esto es especialmente grave.

    Ponemos un ejemplo: Si en un momento determinado tenemos un shock externo (como el presente), necesitaríamos crear déficit para financiar las medidas del momento (mayor desempleo y, por ende, mayores subsidios), como ha ocurrido en esta crisis. Si la Constitución dice que no podemos generar este déficit, tendremos que adoptar medidas para reducirlo. Teniendo en cuenta que estamos en recesión, estas medidas la profundizarían. En vez de ser contracíclico, el presupuesto es procíclico, es decir, una aberración económica.

    4.- En estados como los europeos, los mayores gastos del gobierno son las transferencias sociales (pensiones, desempleo), por lo que esto necesitará de sucesivos recortes de los mismos en épocas de crisis, lo cual resulta sangrante en un país como España, donde el gasto público es uno de los más bajos de toda la OCDE y los servicios sociales unos de los más precarios. Significa institucionalizar los recortes sociales, las puertas abiertas para el desmantelamiento masivo del estado de bienestar, y una locura económica, cuya única base es la ideología de desprecio a la ciudadanía y apoyo a los bancos, que es la que nos ha conducido a esta crisis.

    5.- Creemos que es un golpe de Estado encubierto de los mercados, al que nuestro gobierno se somete de manera voluntaria.”””

  3. blademanu
  4. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 24, 2011 en 10:03 am

    Pues si la Constituticón de 1978 se redactó en poco tiempo, ¿que se me dirá de la de 1931? Lo cierto es que la prisa en este último año por contar con una Constitución estuvo justifidada. El país no podía seguir sin el reconocimiento legal de los derechos civiles fundamentales. En cuanto a la de 1978 se puede comparar -en el tiempo empleado para su redacción- con otras muchas europeas y americanas: está dentro de lo normal. Se suele hablar con frecuencia de lo deseable que es el consenso entre los partidos para sacar determinados asuntos adelante. No estoy de acuerdo de que esto sea necesario en muchs casos: por ejemplo, en materia de educación, dificilmente habrá consenso porque es un asunto muy ideológico; y si alguna vez la hay será a costa de restar carácter progresista a las leyes educativas. La derecha política española es muy conservadora; no se puede comparar con la francesa, la alemana o incluso con cierto sector de la democracia cristiana italiana hasta hace dos décadas.

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