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La Generación Despierta


Antes criticados por adormecidos, ahora temidos por levantiscos. La generación dormida, la Ni-ni, la de la playstation, llamenla como quieran. La generación que lo tiene casi todo se despierta y clama por su libertad política. ¿Cómo puede ser? Se preguntan políticos, sociólogos y periodistas.

Los acontecimientos de estos últimos días nos están arrojando interesantes datos. Nuevos canales para la participación política se abren desde internet, el medio de comunicación que parece más libre, frente a los tradicionales que permanecen manipulados. Y consecuente de esto, la mera participación política. La resignación se ha tornado en indignación, lo cual es un paso muy importante. Sin embargo, hay varios puntos que hay que tener en cuenta:

Tiempo: El factor tiempo es importantisimo en todas las revueltas y revoluciones. Se trata de que no se apague la llama tras el 22-M. Probablemente los resultados del domingo llevarán a la frustración a más de uno, a sentir que nada de esto ha servido para nada. Pero lejos de pensar esto, hay que mirar a largo plazo. Pensar que esto es el primer plazo de un camino largo y con dificultades, que el cambio no va a ser ni mucho menos fácil. Por ello, hay que seguir insuflando leña a este fuego que clama por una nueva sociedad.

Pluralidad: Sin duda uno de los elementos que definen esta protesta es la falta de un sindicato o un partido apoyando la propuesta. Es una protesta ciudadana, que no teme a heterogeneidad, sino que la defiende. No se debe derivar en imponer una determinada idea, sino llegar a una situación en que todas las ideas partan en igualdad de condiciones. Por ello, no debemos temer este aspecto, pues pese a que la Historia nos ofrece situaciones como la de la Comuna de Paris, donde el caos organizativo y la inexperiencia acabaron con el experimento, aquí se trata de una movilización ciudadana, es la sociedad la que se mueve, y ese movimiento es imparable si se hace a un ritmo que a todos convenga.

– Objetivos: Por sencillos, los objetivos no dejan de ser dificiles. La situación actual deja desamparada a la población y, en especial, a los jóvenes. Hay que combatir la crisis invirtiendo en la población, y eso es algo que debemos exigir todos los días, hasta que nos oigan.

-Política: Los partidos ya se están intentando adjudicar el tanto. De hecho, tras el 22-M no faltarán los listos de turnos que atribuya a tal o cual partido el número de votos de este movimiento, cuando no sea verdad. Por lo tanto hay que intentar frenar los réditos políticos que se puedan sacar de este movimiento, manteniendolo siempre en la esfera de lo colectivo y en la falta de una organización ferrea. Se necesita organización, sí, pero sin la estructura de un partido o un sindicato detrás. No hay que caer ante los cantos de sirena.

Esto es una carrera de fondos. Esto no ha hecho nada más que empezar.

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  1. Rocío26
    mayo 18, 2011 en 7:34 am

    Eso espero yo, que no sea más que el principio de cambios, pero cambios de verdad, cambios que son necesarios ya.

    Posiblemente para el domingo no haya significativos cambios en las urnas, no, ahora no creo pero si esto no para, las cosas pueden cambiar mucho para el año que viene. eso es lo que hay que tener en cuenta.

    ME temo que tienes una nueva fan en tu página

    Un saludo =)

  2. blademanu
    mayo 18, 2011 en 8:40 am

    Efectivamente, Rocío, hay que mirar a las Elecciones Generales, porque no hay demasiado tiempo para cambiar sustancialmente el panorama para el 22 de mayo. Los indignados, como agrupación asamblearia -esto suena rosaluxemburgués… sí- debemos hacer campaña durante 10 meses, hasta el próximo marzo de 2012 para provocar un cambio sustancial del eje de rotación de la política española. Hay que sacudir, como un pequeño terremoto nipón, este sistema que aún vive de una transición modélica, pero imperfecta.

    Recuerdo haber estudiado que, en los años 60, los hijos de los vencedores de la Guerra Civil no se sentían identificados con los argumentos que sus progenitores les daban para seguir apoyando un régimen dictatorial injusto. Quizás el 15-M es la manifestación más clara de que entre nosotros y nuestros padres hay diferencias ideológicas. Ellos, tras una dictadura, querían una partidocracia; nosotros, tras una partidocracia, queremos una democracia real, ¿no crees?

    Saludos y bienvenida a la página 😀

  3. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 24, 2011 en 4:51 pm

    Soy de la generación que era joven cuando la transición democrática y entre los militanes de izquierdas había mucho de lo que hoy es el 15-m, con una diferencia: antes elegíamos un partido que solía estar en la clandestinidad y ahora se elige un movimiento asambleario. Pero no queríamos partitocracia alguna, queríamos que los partidos políticos fuesen legales como en cualquier otro país democrático y como lo habían sido en España antes de 1936. El discurso contra los partidos tiene un tufo peligroso. Ya Franco y otros dictadores anteriores lo utilizaron. Convendría no confundir el movimiento 15-m con dichos dictadores.

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