La ley de partidos


Desde su aprobación en 2002, la llamada Ley de Partidos ha servido para los propósitos del Estado Español en la lucha contra el terrorismo. Por esta ley se prohibe la participación de un partido cuando “de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de las bandas terroristas”

Sin embargo, en las sucesivas actuaciones del poder judicial (instigado por el poder político) se han obviado formaciones políticas manifiestamente racistas, xenófobas y que atentan contra la libertad, como en las formaciones de extrema derecha históricas como el caso de la Falange, o en los partidos de extrema derecha, que en el algunos ámbitos como el valenciano han alcanzado representación municipal, y que hace pocas fechas estuvieron a punto de entrar en el Parlament de Catalunya. Esta ley se ha cebado con Batasuna y sus distintas denominaciones, como la última de Sortu, e incluso amenaza con ilegalizar las candidaturas de Bildu para las próximas elecciones municipales.

Por tanto, vemos como esta ley de partidos aprobada en tiempos de Aznar (y con PSOE, CiU, Partido Andalucista y Coalición Canaria votando también a favor) se ha convertido en una herramienta política para arrebatar las cuotas de poder la izquierda abertzale en País Vasco. No se ha hecho con ningún propósito democrático, por cuanto otras formaciones que hacen apología de la violencia han quedado indemnes. Es por tanto una perversión del régimen democrático en el que supuestamente vivimos, que ve como en el nombre de la supuesta democracia, se esconden los intereses electorales de PP y PSOE, que justo en 2002 veían como PNV gobernaba en Euskadi gracias a los votos de la izquierda abertzale.

Hoy, desde las tribunas de la derecha rancia se insta a la ilegalización de Bildu. La misma derecha que no ponen objecciones a la permanencia en su partido de miembros importantes dentro del precedente régimen dictatorial de Franco, entre ellos su propio presidente fundador Manuel Fraga, complice en la firma de sentencias de muerte del propio Caudillo. Simplemente, se atenta contra la participación política de una parte de la ciudadanía vasca. Esto, además, dificulta el proceso de paz en Euskadi, por cuanto se le impide a este sector de población manifestarse políticamente, con lo que la fractura entre estas posiciones  y las del Estado central, son cada vez mayores.

Para una verdadera paz, todos el espectro político debe concurrir a unas elecciones. Y para ello es importante que desde Madrid se hagan esfuerzos y se proceda a legalizar la participación de la izquierda abertzale en el juego político de la democracia vasca y española. Si no, seguiremos en una perversión de la democracia, como en la que hoy vivimos.

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  1. blademanu
    abril 22, 2011 en 9:12 am

    Quizá por eso gobierna el PSOE en p.vasco… Y, es más, huele a que Bildu tampoco se podrá presentar en mayo-2011.

    ABRAZOSSSSSS

  2. justicia electoral ya
    mayo 3, 2011 en 5:59 pm

    La ley de partidos es una vergüenza…no hace falta que añada mucho más porque el artículo lo define a la perfección, nada de defender la democracia, se trata de impedir a la izquierda abertzale participar porque si no se ilegalizarían más partidos.
    Una democracia que elige a dedo y a capricho qué partidos son “legales”, una democracia cuyo sistema electoral está pensado para conseguir una aplastante mayoría bipartidista
    si esto es democracia, señores, yo debo ser el tío más antidemócrata que conozco

  3. historiadorhistrionico
    mayo 5, 2011 en 10:42 pm

    Finalmente Bildu podrá concurrir a las elecciones. Decisión que valida algo que no habría que validar, los mecanismos democráticos. Tendrá algo que ver la aprobación del PNV a los presupuestos de 2012?
    http://www.elpais.com/articulo/espana/Constitucional/da/via/libre/Bildu/acudir/elecciones/elpepuesp/20110505elpepunac_63/Tes

  4. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 5, 2011 en 9:37 pm

    Blademanu se equivocó. He leido la ley de partidos (así llamada) y no veo el más mínimo atisbo de violación de los derechos democráticos. La II República española tuvo una Ley para la defensa de la República que sí era verdaderamente discutible. Pero ya se vio que ni con dicha ley se evitó el golpe de 1936. La ley de partidos es útil (léala el que esté interesado) para combatir al terrorismo, pues no es posible seguir soportando muertes de inocentes todos los meses. Quien determina que partido se ajusta a la ley quien no son los Tribunales de Justicia, no el Gobierno ni el Parlamento. Es evidente que hay jueces que pueden simpatizar con uno un otro partido, pero los jueces pueden ser corregidos por otros jueces ante la presentación de un recurso por los interesados. Es decir, la cosa no es tan fácil. Toda arbitrariedad puede ser combatida.

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