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Felipe II de Geoffrey Parker


En los últimos días he leido la actualización de la biografía del rey prudente llevada a cabo por el historiador británico Geoffrey Parker, con el cuanto menos potente título de Felipe II. La biografía definitiva. Cualquier biografía sobre Felipe II no solo se queda en el individuo, sino que nos ofrece por extensión una visión de la España de la época, y teniendo en cuenta los dominios que señoreaba Felipe, de Europa y casi del Mundo de la segunda mitad del s. XVI.

Bien es cierto que Parker salva uno de los escollos de la biografía, y es la tendencia en caer en la hagiografía, en destacar demasiado las bondades del personaje que se estudia. Se nos presenta un Felipe II que entra muy joven en tareas de gobierno, ya en 1543 debido a las largas ausencias de su padre se va familiarizando con el poder, sin embargo siempre se sintió por debajo de la figura de su padre, el gran Carlos V, el cesar, viajero, cosmopolita que dominaba cinco idiomas y que vencía a todos sus enemigos.

Su gobierno se caracteriza porque Felipe observaba atentamente todos los documentos que llegan a su mesa, la típica imagen del rey trabajador que siempre se asocia con él. Sin embargo, también hay un Felipe que se pierde con menudencias, con cuantos patos debe haber en el lago del Escorial o que árboles se deben plantar. Poca economía en el trabajo de un rey que no sabía delegar, quizá como dice el propio autor, porque creía demasiado en sí mismo, tenía la presunción de que lo sabía todo. A esto hay que añadir su providencialismo exacerbado que le hizo anteponer la religión a la política en cuestiones como Paises Bajos o Inglaterra. Sin embargo, pese a ello también se deja llevar por bandos en ciertas cuestiones como las de Antonio Perez o Carranza, y hay muchos episodios oscuros como la muerte de Don Carlos o de Montigny.

La monarquía de Felipe II también se presenta como el primer Imperio global, y como precursor fue un laboratorio para los posteriores imperios, que aprendieron bastante de los fallos, y también de los aciertos del equipo de Felipe. Un Imperio constantemente en guerra, salvo 6 meses de un largo reinado. Por eso el juicio a Felipe es crítico en algunos aspectos, como su excesiva tendencia aglutinadora, aparte de sus episodios oscuros. Sin embargo, si se resaltan aspectos positivos, como su mecenazgo cultural y su incansable trabajo.

El libro aparece ordenado con un criterio cronológico, salpicado de capítulos que se detienen en diferentes facetas de Felipe tales como su trabajo diario, su tiempo de esparcimiento y cuestiones como su relación con Dios. Una biografía ni mucho menos definitiva, pero que realiza otro aporte en la figura de Felipe II, que parece poco a poco reconciliarse con España y con Europa, aunque la Leyenda Negra sigue teniendo un gran peso en su memoria. El libro concluye con un apéndice documental sobre dos cuestiones: la sucesión de Felipe III y sobre el “enigma” de Antonio Perez. En este último apartado, Parker da poca credibilidad a los documentos inculpatorios de Perez por el affaire Escobedo, acusandolo de falseamiento documental.

Como ya he dicho, un libro interesante para sumergirse en la figura de Felipe II, y sobre todo para conocer un periodo clave en la Historia de Europa y también del mundo, la época de la ruptura religiosa, del nacimiento de Imperios Mundiales y también una forma de acercarse al pueblo llano, aunque en la biografía de la cúspide se echa de menos a la base. A esos castellanos pecheros que sufragaron flotas en medio mundo.

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  1. blademanu
    marzo 10, 2011 en 10:38 am

    “Carlos quinto se casó
    con María Tudor,
    que le ponía las pilas.
    Si hubiera tenío una hija
    de la habría puesto Alcalina
    pero como tuvo un pibe
    ¿sabéis como le puso…
    ¡¡¡¡¡¡FELIPE!!!!!!!”

    Felipe II y un profesor, de los egregios, que no herejes, nos acompañarán para siempre cuando echemos la vista atrás y recordemos la carrera que finalizamos hace poco. El “demonio del mediodía” es un personaje meticuloso hasta lo tiquismiqui, como bien dices, trabajador como él solo, pero carecía de esa “inteligencia social” que tanto se demanda en nuestra actual sociedad. No es más listo quien más estudia y quien más sabe hacer, sino quien al mismo tiempo sabe distribuir las tareas a realizar entre los miembros más capacitados. O lo que es lo mismo: un buen coordinador del trabajo en grupo, y esto lo faltó a todos los Austrias, ¿no es cierto?.

    También querría destacar un comentario que ya me realizaste en persona no hace mucho. La figura de Don Juan de Austria. Aunque sabía que lo necesitaba porque era buen militar, Felipe II intentó alejarlo de su lado enviándolo a los frentes de guerra más activos y peligrosos. No obstante, el bastardo Don Juan hizo de situaciones tan escabrosas un motivo de ensalzamiento de su persona: ganó la batalla de Lepanto, sometió a los moriscos en Granada y supo gestionar de forma medianamente inteligente -mucho mejor que Alba- la situación de los Países Bajos.

    Aunque un tanto idealistas, la historia corrobaría esta afirmación, los bastardos fueron gobernantes y políticos más competentes que los herederos legítimos a la corona del Imperio. Ahora bien, si algún Habsburgo debe ser destacado por su capacidad en el trono ese fue, sin pretender rezumar hedores de la vieja escuela, Felipe II.

  2. Noah
    abril 4, 2011 en 5:46 pm

    Hola! una pregunta, alguien sabe algun libro sobre echos mexicanos de la antiguedad, como los axtecas y mallas? algo referente sobretodo a los huesos, nada del 2012.

    Gracias!

  3. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 29, 2011 en 9:00 pm

    Tengo para mi que Felipe II fue el rey “imprudente” por excelencia.

  4. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 29, 2011 en 9:05 pm

    Contestando a Noah yo he leído dos obras que me parecieron buenas: de Alfredo López Austin y Leonardo López Luján, “El pasado indígena”, referido al México antiguo, Fondo de Cultura Económica, 1994. En cuanto a los mayas una obra editada por Nicolai Grube, “Los mayas. Una civilización milenaria” (no recurdo el año de edición). Un saludo.

  5. Miguel Ángel
    agosto 26, 2012 en 1:10 am

    Carlos V no se casó con María Tudor, sino con Isabel de Portugal. Felipe II fue el que se casó con María Tudor, reina de Inglaterra.

  1. marzo 24, 2011 en 2:56 pm

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