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Sobre la educación pública


La educación pública va mal. Esta frase se ha convertido en una de las coletillas de la clase política nacional y de sectores comunicativos. La reforma continúa se apodera de la enseñanza, cambiando cada pocos años el panorama educativo, para enfado de los docentes y confusión de los estudiantes. Esta semana hemos podido leer en El País como la partida presupuestal de la Educación Pública se ha reducido en unos 1800 millones de euros, con recortes más o menos exagerados en cada una de las Comunidades Autónomas.

Para justificar el recorte se atañe a la consabida crisis y que sobre todo se va a aplicar la tijera en los sueldos de los profesores, pero también perjudicará a las infraestructuras, a  las becas y a las prácticas. En total un 5% menos de dinero público para la educación, uno de los lugares donde menos cuesta recortar en tiempos de escasez.

Significativo es el caso de Madrid, donde la educación pública pierde casi un 5% de su financiación, pero sin embargo crece un 0,7% el dinero destinado a escuelas concertadas. Para el resto de Comunidades, la subida es inapreciable de apenas un 0,19%. Mientras, el fracaso escolar no recibe ninguna mención pese a que se sitúa en niveles alarmantes. Se añora una educación anterior, memorística que no llevaba a ningún lado. Se alaban modelos como el coreano con separación de sexos y sistemas estajanovistas, pero no se habla de la universalización y la igualdad que caracterizan a la educación española.

 

¿Hacia donde vamos? Hacia una depreciación progresiva de la Educación Pública, no solo con ataques en forma de recortes, sino de una conciencia tomada en la opinión pública de que necesita un cambio. Pero, ¿ese cambio es la educación privada? ¿Queremos abandonar la Educación Pública a su suerte y ponerla en manos de empresas privadas, igual que parecemos hacer con la Sanidad? No se escapa que detrás de las duras críticas que recibe la escuela pública hay un interés manifiesto por privatizar grandes sectores de la Educación, que en algunas Comunidades como Madrid ya tienen una importancia capital.

Por ello, yo abogo por la educación y la sanidad pública, dos de las prebendas que el estado debe proporcionar a sus habitantes. No quiero una Educación en manos de empresas privadas, una educación elitista al modo del sistema americano, mientras la educación que no es rentable se hunde en la miseria. El dinero público debe ir hacia la educación pública, no hacia la privada.

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  1. blademanu
    enero 19, 2011 en 11:40 am

    Felicidades, Edu. Este es uno de esos artículos tuyos que suelo decir “es de los mejores”: breve, directo, sintético y compilando ideas extraídas de prensa, libros, televisión, oralidad popular, clases del Máster y reflexión autónoma. Evidentemente, tomando al profesor Navarro en “El subdesarrollo social de España” como punto de partida en mi comentario corroboro lo que comentas: ante la pereza de reflexionar en busca de soluciones o paliativos a problemas que no son tan graves, el gobierno opta por destinar un mayor porcentaje hacia la Educación Privada… ¿hay intereses económicos? ¿hay miedo a que se extienda el conocimiento de forma gratuita y por eso se denosta la educación pública anteponiendo como solución nada más que el dinero que una minoría puede costear? Tranquilo que lo sabremos.

    Saludos!!!!. Repito, buen, muy buen artículo.

  2. enero 19, 2011 en 4:14 pm

    Estas seguro que el gráfico que colocas debajo del párrafo que inicia: “Significativo es el caso de Madrid, donde la educación pública pierde casi un 5% de su financiación, pero sin embargo crece un 0,7% el dinero destinado a escuelas concertadas…” se refiere a Madrid? Es que, según he comprobado en la fuente original (http://sardinaseneldesierto.blogspot.com/2010/08/ganadores-y-perdedores-del-presupuesto.html), se refiere a la capital de Argentina (Buenos Aires), y no a la capital de España. De repente lo has puesto para dar un ejemplo genérico, pero me parece que no estaría de más especificar.

    Sobre la parte “teórica” del artículo, yo puntualizaría que, una vez que la Educación Universal es un derecho y obligación universal, el Estado debe proporcionatla de manera gratuita, por supuesto. Pero también debe proporcionar una pluralidad de oferta educativa , sea para respetar la libertad de enseñanza, sea para ofrecer los padres alternativas que se adecúen a su filosofía, moral, religión (Ver Declaración Universal de los Derechos Humanos, 26; Constitución Española, 27.3). Son dos aspectos que no se deben de contraponer, sino integrar.

  3. blademanu
    enero 19, 2011 en 6:30 pm

    Hola, Hernando Artal. Creo que, en este caso, un error de vinculación texto-gráfico nos puede servir para ir al fondo del asunto. Evidentemente, la Declaración de Derechos Humanos y la Constitución Española son textos muy respetables, pero ya sabemos que son fuentes unicamente válidas para reivindicar “lo que debería ser” y no lo que es.

    Estoy de acuerdo en que el Estado debe procurar un abanico de opciones lo suficientemente amplio en educación para que todo el mundo pueda elegir adónde llevar a sus hijos. Sin embargo, a mi corto entender, la Educación Privada debería ser, eso, privada, financiarse con los fondos de sus patrocinadores o empresas que estén detrás -en mi ciudad hay uno así- e incluso con las matrículas que abonen los padres que estén dispuestos. Aun así, para respetar la conciencia democrática de este país, podría ver con buenos ojos la financiación estatal de la Educación Privada siempre que no se hiciera a costa de la EDUCACIÓN PÚBLICA, como está sucediendo en Madrid así como -cierro en redondo el comentario- también en Argentina, de donde afirmas que proviene el gráfico. Para mi sorpresa, ahora resulta que no es una dinámica que esporádicamente ha brotado en España, sino que tiene adeptos por todo el mundo.

    Tengo varias preguntas ¿En serio se puede cuestionar esto último que planteo? ¿De verdad hay más personas que prefieran una educación privada en vez de una pública tanto como para ir restando fondos a la que lleva siendo ya unos años universal y obligatoria? ¿Son mejores los resultados en la privada que en la pública? Y de ser así ¿se deberá a que el alumnado de clases altas es superdotado por origen o a que sus docentes -por una cuestión de matemática, formados mayoritariamente en la pública, por cierto- son mejores que los que me dieron clase a mí?

    Sin acritud, creo que hay muchos interrogantes que impiden estar “demasiado” a favor de una educación privada y menos aún del aumento de su financiación a costa de la pública.

  4. enero 19, 2011 en 9:40 pm

    Buenas, blademanu.

    No pretendo polemizar ni crear disputas innecesarias, pero me he leido el post que te cito, dos veces más, además de echar un ojo al blog sardinaseneldesierto.blogspot.com. Y estoy BASTANTE seguro de que habla de Argentina, vaya, que de a los “gallegos” no nos menciona. Y no es porque lo afirme yo, es mera comprensión lectora.

    Pero bueno, que quedo perplejo por lo de “de donde afirmas que proviene el gráfico”. Quiero decir, nadie mejor que tu sabrá de donde lo has sacado, no? Lo has tenido que buscar, copiar, colgar en tu blog… además de que la dirección de referencia se encuentra en el propio grafico (hay que buscar luego el post concreto). Quiero decir, con que digas cómo lo has calculado, o la fuente original, pues ya vale, no?

  5. historiadorhistrionico
    enero 19, 2011 en 11:11 pm

    Hola, soy el autor del artículo, pido disculpas por la publicación de ese gráfico, ya que no era el que quería publicar. He encontrado algunos con datos de España pero no son muy adecuados, y en el periódico podeis leer los datos.
    Hablado esto, dices que se debe garantizar una pluralidad de opciones. Claro, eso está muy bien, pero entonces que la educación privada se autofinancie, y que no haya una especie de educación privada encubierta que se financia con fondos públicos que bien podrían ir a la escuela pública.
    Yo la verdad, siento temor de que la escuela privada se convierta en algo predominante, porque la escuela privada lo que hace es sancionar las diferencias, y hace que si, que la educación siga siendo un derecho inalienable, pero que haya un clasismo que es muy peligroso.

  6. blademanu
    enero 20, 2011 en 9:04 am

    Amigo Hernando Artal!!, creo que me has malinterpretado (es lo que tiene el lenguaje escrito). Mi comentario iba sin acritud ninguna, bien al contrario. Cuando dije “de donde afirmas que proviene el gráfico” me refería justamente a eso, sin ningún tipo de sorna ni desacreditación hacia tu puntualización, sino con todas las letras, dándote el mérito de habernos hecho saber su origen. Yo en realidad no sabía de dónde se había sacado porque no soy el autor de esta publicación. De ahí que te lo agradeciera, si bien es cierto que teniendo en cuenta las posibles tergiversaciones del lenguaje escrito, repito, quizá podría haber usado otra forma de expresar mis ideas. Mis disculpas.

    Ahora bien, lo que quise fue utilizar un error de base (la incongruencia entre el gráfico de argentina-texto de España) para explicar y justificar cómo el fenómeno del aumento de la inversión en la educación privada no sólo se está dando en España, sino en Argentina.

    Un saludo y, en serio, te prometo que no iba con ninguna mala leche!!!! 😀 😀

  7. historiadorhistrionico
    enero 20, 2011 en 9:38 am

    Bueno de todas formas, nos estamos alejando del tema en cuestión, y con gráfico o sin él, la financiación a la escuela privada está creciendo en España en perjuicio de la pública.

  8. enero 20, 2011 en 9:58 am

    Buenas: agradezco mucho la aclaración; ahora tengo todo muchos más claro 🙂

  9. enero 20, 2011 en 10:03 pm

    Cada vez que entro a una escuela, me siento como inundado por una ola de nostalgia. La mayoría de las escuelas que he visitado en este siglo 21, tienen exactamente la misma apariencia que las escuelas a las que asistí en la década de 1970. Las aulas son del mismo tamaño. Los mismos pupitres formando las mismas filas. Tablones de anuncios con el calendario escolar. Incluso los pasillos huelen igual. Claro, en algunas aulas puede que hoy haya un ordenador o dos. Pero en muchos aspectos, las escuelas a las que asisten los niños de hoy, resultan indistinguibles de las que sus padres y abuelos utilizaron.

    De entrada, ese déjà vu enternece mi alma. Pero luego pienso en ello. ¿Cuántos otros lugares mantienen exactamente la misma apariencia que tenían en los años 20, 30 o 40? Los bancos no. Los hospitales tampoco. Los supermercados mucho menos. Ni siquiera las iglesias. Tal vez el dulce aroma de la nostalgia sea realmente el hedor del estancamiento. Dado que la mayoría de las otras instituciones de la sociedad han cambiado drásticamente en el último medio siglo, la inmovilidad de las escuelas resulta extraña. Y es doblemente extraña, porque la escuela, en sí, es un invento moderno, no es algo que hemos heredado de la antigüedad.

    Hubo un tiempo en el que una persona joven aprendía los secretos de la labor que usaría durante el resto de su vida. Este modelo servía cuando los cambios eran lentos y la gente hacía, al final de su vida, algo parecido a lo que había aprendido a hacer al comienzo.

    Esto no funciona en un mundo donde la mayoría de las personas están trabajando en un empleo que ni siquiera existía cuando habían nacido. Quizás aún no sea tan así, pero nos estamos acercando lo suficiente como para vislumbrar el dilema: Si cualquier habilidad que aprende hoy un chico será obsoleta antes de que empiece a usarla, entonces, ¿qué es lo que realmente tiene que aprender?

    La respuesta es obvia: La única habilidad competitiva a largo plazo es la habilidad para aprender.

    Así que ¿cuál es la cuestión? ¿Ir a la escuela o aprender?

    Ir a la escuela ha sido la gran meta de la mayoría durante mucho tiempo. La escuela son las pruebas, las calificaciones y las normas, la toma de apuntes y las reuniones. Aprendizaje, por el contrario, es “conseguirlo”. Es el gran avance conceptual que permite al estudiante entender las cosas y, a continuación, ser capaz de pasar a otra cosa. El aprendizaje no se preocupa por los libros de texto o las pruebas de control.

    Durante demasiado tiempo, la gente inteligente ha creído que la escuela fue organizada para fomentar el aprendizaje. Durante mucho tiempo, sin embargo, las personas que conocen el tema, se han dado cuenta de que escuela y aprendizaje son actividades fundamentalmente diferentes.

    Teniendo en cuenta la evolución del mundo actual, y lo que está por venir, no es descabellado pensar que el actual modelo tradicional simplemente no está a la altura, es obsoleto y fuera de sintonía con las necesidades de la vida moderna.

    Tenemos que olvidar nuestras nostalgias y conseguir elevar nuestro punto de vista hasta un nivel más alto para poder ver esto. Tenemos que salir de la perspectiva miope que nos está llevando al abismo. Las “soluciones” y “reformas” que se están constantemente discutiendo, son las ideas de la vieja escuela, basada en un sistema que está pasado de fecha y que ya no es aplicable al mundo en que vivimos. Observa a tu alrededor. Mira el ritmo de los cambios de hoy en día, como evoluciona el panorama de los negocios y de nuestra cultura. Estamos en medio de importantes cambios. Ya no se trata de una evolución sólo un poco “más rápida” o “nueva”, al igual que en los últimos 50 años… No, estamos en medio de un cambio significativo en cómo suceden las cosas y cómo nuestras vidas funcionan.

    Aquellos que lo “harán bien” en este mundo, de hecho, los que liderarán este mundo serán los que estén preparados para ello. La preparación requerirá sólidas habilidades para “pensar”, para ser capaz de razonar sobre los principios y hacerlo a la luz del pensamiento creativo.

    En un artículo reciente del New York Times se hablaba del “liderazgo en la innovación” y los empresarios llegaban a la conclusión de que “tenemos que dejar de pensar”. El mundo de los negocios está pagando cientos de millones de dólares a consultores -el artículo les llama “los cerebros de alquiler”- que son capaces de “innovar” para dichos negocios, y la forma de la innovación no es otra que el pensamiento creativo. Aparentemente sencillo. Pero simplemente no hay mucha gente preparada para hacerlo “desde dentro de nuestras empresas”.

    Esta es una de las principales razones por las que la “escuela” se revela a sí misma caducada. La escuela tal y como la hemos conocido, tal vez tenía un propósito hace 50-100 años -todavía no estoy convencido de que fuese el mejor modelo, incluso para aquellos tiempos-, sin embargo, es un concepto completamente equivocado en el mundo actual.

    Necesitamos un sistema educativo que prepare para el mundo de hoy, lo que significa enseñar a los estudiantes a saber cómo prepararse. ¿Se ve la diferencia? Ya no podemos simplemente prepararlos para el presente, porque en el momento que salgan por el otro extremo, veinte años más tarde, ya estarán “obsoletos”. Tenemos que encontrar la forma de preparar a los estudiantes para el mundo que se encontrarán en su momento, y que es un mundo que no existe todavía. Tenemos que prepararlos para resolver problemas que ni siquiera aun hemos identificado.

    ¿Da miedo? No, en lo más mínimo. Todo gira alrededor de un relegado concepto denominado: “PENSAR”, y esta es una “cosa” en la que la educación tradicional no ha hecho un buen trabajo de “enseñanza”.

    La escuela es tan “Siglo XX” – Dugutigui
    http://damantigui.wordpress.com

    • historiadorhistrionico
      enero 20, 2011 en 11:39 pm

      Me ha gustado mucho tu mensaje, te invito a que escribas un post sobre lo mismo si te animas. Lógicamente aquí defendemos la utilidad de la escuela pública. Que hay cosas que mejorar? Sin duda, y estoy sobre todo de acuerdo en una cosa que has dicho, enseñar a aprender. Eso me parece clave en el proceso de enseñanza hoy por hoy, dar las herramientas y enseñar las técnicas a los alumnos para una formación constante y permanente.

  10. blademanu
    enero 22, 2011 en 11:35 am

    A vueltas con el tema, Histriónico!!!

    http://rebelion.org/noticia.php?id=120837

  11. blademanu
  12. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 5, 2011 en 10:10 pm

    Sí; creo que la enseñanza pública está en horas bajas. No creo que estuviese mejor, como dicen algunos, si hubise un pacto nacional entre los grandes partidos para evitar cambios. Haber llegado a ese pacto significaría hacer cedido a las pretensiones del Partido Popular (claro, yo hablo desde las ideas que defiendo) y tener una ley educativa menos avanzada que la LOE. En primer lugar creo que España no ha tenido, salvo el caso de José María Maravall, buenos ministros de Educación. No han tomado las iniciativas que son necesarias y que algunos profesores reclamamos desde hace tiempo. En primer luegar reformar la Inspección Educativa, que ahora es un organismo burocrático sin verdadero contacto con los problemas de los centros, en segundo lugar acentuar la atención a la diversidad, alma mater de la LOE y de la antigua LOGSE. También es necesario dotar a los centros de más profesores de pedagogía terapéutica, que son los especialsitas para atendere a los alumnos con más problemas; sería necesario un compromiso para convocar oposiciones con las plazas reales a cubrir, en vez de hacerlo con interinos que se eternizan como tales, corrompiendo así la palabra “interin” que significa, como todo el mundo sabe, mientras que. La ratio profesor alumno no debe pasar (salvo excepciones muy justificadas) de 22/23 alumnos, a salvo los casos de agrupamientos específicos, cursos de diviersificación y otros casos particulares. Todo ello necesita de recursos que deben ser mejor gestionados que hasta ahora. Muchos como yo hemos visto como se gasta el dinero en lo que no hace falta y se niega para lo esencial. Creo -y esto ya es harina de otro costal- que las competencias en educación no debieron haber sido transferidas a las Comunidades Autónomas, pero como este es un tema que puede levantar ronchas lo dejo por si alguien se anima. Un saludo.

  1. enero 20, 2011 en 10:06 am

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