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Sudán del Sur: puerta al Congo.


Nuestras manos están manchadas de sangre. Siempre lo están, mientras escribimos en el ordenador, mientras hablamos por el móvil, mientras jugamos a las videoconsolas, mientras conducimos nuestro coche. El referendum de independencia para el sur de Sudán no es noticia por casualidad. De la noche al día, los medios televisivos no han tomado un papel comprometido con la realidad africana gratuitamente. El interés que ha despertado esta iniciativa política, precisamente ahora, conlleva mucho más que la autodeterminación de un pueblo  que decide emanciparse de aquellas fronteras impuestas por el reparto acordado en la Conferencia de Berlín de 1885.

El día 12 de enero, Álvaro de Cózar publicó en ELPAÍS un artículo titulado “Arranca la batalla por Sudán del Sur“. En este se advertía que la zona era bastante rica en petróleo, fuente que será motivo de discusiones en el acuerdo de las fronteras oficiales entre ambos países una vez separados. Además de EE.UU., como ya comentamos en otros artículos, China está obligada a buscar el oro negro en suelo africano debido a que la guerra en Oriente Medio está haciendo más complicado importarlo de estas regiones. La rivalidad internacional entre los dos grandes gigantes salpica a estas regiones.

Sin embargo, como hemos podido percibir en diferentes textos, hay mucho más en juego. “Sudán del Sur” se constituiría como un estado independiente a mediados de este año. Como toda nación recién nacida, entre presiones intrínsecas e internacionales, tendrá un par de padrinos de nombre rotundo con una suculenta lista de intereses. Intuimos que su debilidad a todos los niveles hará que sea fácilmente manejable, máxime si tenemos en cuenta, como veremos a continución, las guerrillas, conflictos interrelaciones, comercio de armas y explotación que asolan a la población civil de países vecinos.

En otras palabras, “Sudán del Sur” también será para EE.UU. y China la puerta a las ansiadas minas de oro y  de coltán del Congo. Este material resulta imprescindible para la fabricación de todos los aparatos de última tecnología. Evidentemente, no solo las naciones, sino las multinacionales, los caciques africanos, el contrabando y las mafias juegan un papel  quieren sacar tajada del pastel. Ese pastel  uno de los subsuelos más ricos de todo el planeta y que de no ser por una serie de legados histórcios, convertiría al país centroafricano en una potencia mundial. Os proponemos,  casi suplicamos, la lectura del texto que sigue a continuación. A cambio, comprendréis por qué nuestras manos están manchadas de sangre: cada vez que encendemos uno de esos chismes que tanto ilusionan a grandes y pequeños, cada vez que publicamos un artículo en este blog.

*****

Iglesias, Marta, “Congo: La guerra del Coltán”, http://www.revistapueblos.org, 2-1-2010

“El Congo huele a sangre, enfrentamiento entre etnias, pobreza, esclavitud y sobre todo a dinero. La antigua colonia belga tiene tanta riqueza que con su explotación debería nadar en la abundancia, sin embargo lo que le sobran son guerras. En su territorio alberga en grandes cantidades cobre, cobalto, estaño, uranio, oro y diamantes, casiterita, wolframita y sobre todo coltán. De este raro mineral se extrae el tantalio, que posee una gran resistencia al calor y excelente conductividad, por lo que es imprescindible para la fabricación de nuevas tecnologías. Desde el móvil que usamos hasta las naves espaciales, pasando por los ordenadores portátiles y las videoconsolas. Todas llevan coltán. La mayor reserva de este material se encuentra en la República Democrática del Congo (RDC). Posee el 80% del coltán existente en el planeta y precisamente se encuentra en la zona en conflicto. Evidentemente, no podemos apelar a la casualidad. La cuestión que surge es directa y muy clara: ¿puede sobrevivir el mundo occidental a la escasez del coltán? La respuesta es que no. Se hundirían las multinacionales y sobrevendría un colapso económico, máxime ante la crisis global que vivimos. No es, por tanto, buen momento para que el gobierno de la RDC cambie las reglas del juego económico. De modo que, frente a los que afirman que el conflicto del Congo se debe a una rivalidad de etnias -hutus y tutsis-, son muchas las voces que señalan un conflicto económico de gran alcance que se está desarrollando en este país.

Congo democrático y acorralado

Para entender la dramática situación del Congo, debemos remontarnos hasta 1998, año en el que Ruanda y Uganda invadieron el país. Desde entonces hasta 2003 se calcula que murieron en esa ocupación cuatro millones de congoleños, ignorados por la prensa internacional y los países occidentales. Ochocientas mil personas masacradas por año en silencio, en el que se considera el conflicto con más muertos desde la Segunda Guerra Mundial. En 2003 la ONU consiguió que se firmara un acuerdo de paz y a finales de 2006 fue elegido democráticamente -en los primeros comicios libres y plurales en cuarenta años- el presidente actual, Joseph Kabila. Sus promesas fueron mantener la paz y reconstruir el país, pero tras años de cruentos enfrentamientos necesitaba dinero efectivo para reactivar Congo. Esperó ofrecimientos por parte de Estados Unidos y Europa para venderles sus materias primas, pero nadie acudió. Fue China quien le ofreció explotar los yacimientos y dar a la RDC el 30% de las ganancias. El acuerdo era mucho mejor que el anterior -las empresas occidentales le daban por lo mismo entre un 5% y un 12 %- y Kabila firmó. Desde entonces estalló el avispero y todos los actores presentes en la región se pusieron en pie de guerra. El primero de ellos Laurent Nkunda, un general rebelde congoleño de la etnia tutsi apoyado por Ruanda.

José García Botía, portavoz de los Comités de Solidaridad con África Negra, sospecha que “Nkunda está agrediendo al Congo porque el Gobierno congoleño en los últimos meses ha estado negociando contratos mineros con China. Nkunda ha sido creado por Kagame -presidente de Ruanda-, que recibe el apoyo de países occidentales, como EEUU, Bélgica y Reino Unido. Por ejemplo, ahora que hay pruebas claras del apoyo de Ruanda a Nkunda y de que este guerrillero ha cometido bastantes masacres de población civil, el pasado 27 de noviembre de 2008 el Gobierno británico concedió una ayuda al Gobierno de Ruanda de 470 millones de libras. Una cantidad muy grande para un país muy pequeño. El peso de los países europeos que apoyan a Ruanda en este plan es muy importante. Además de Reino Unido tenemos a Bélgica, Holanda y ahora Francia. Y ellos divulgan que Ruanda es un país modélico en África”.

El papel de las multinacionales

Paralelamente hay muchos dedos que apuntan que son las multinacionales, con la complicidad de las potencias internacionales, las que han dado de nuevo alas al conflicto. De hecho, Naciones Unidas hizo una investigación y las conclusiones fueron que se trataba de una guerra dirigida por «ejércitos de empresas» para hacerse con los metales de la zona, acusando directamente a Anglo-América, De Beers, Standard Chartered Bank y cien corporaciones más. Todas negaron estar involucradas, mientras que sus gobiernos presionaban a la ONU para que dejaran de acusarlas.

Insiste Botía “que detrás de todo ello están las multinacionales de estos países occidentales, que ven con pánico que China empiece a firmar contratos con el Gobierno Congoleño, pues su necesidad de materias primas es enorme. Así que por una parte estas multinacionales están sacando del Congo miles y miles de toneladas de minerales de muy alto valor sin pagar nada al gobierno congoleño, y financiando guerrillas por diversas partes del país para poder seguir saqueando el Congo a un coste muy bajo. Por otro, China ofrece por los minerales importantes cantidades de dinero y posee bastante liquidez, lo que supondría una importante ayuda para sacar al país de la miseria. Por último, decir que los minerales llevan catorce años saliendo por los países vecinos -principalmente por Ruanda- y están sirviendo para enriquecer a importantes grupos mafiosos que blanquean este contrabando”.

En medio de todo ello, el gobierno del Congo ha recibido apoyo militar de Angola y Zimbawe, países que ya le apoyaron años atrás, y es más que seguro que desde todos los bandos se estén cometiendo atrocidades y crímenes contra la humanidad.

La codicia alimenta un genocidio silencioso

Las grandes víctimas de toda esta guerra económica que se está desarrollando en el tercer país más grande de África son, sin duda, los civiles. Cifras impresionantes que nadie sabe porqué, sólo ahora han saltado a la primera plana de los periódicos. Más de cinco millones de personas han sido masacradas desde 1998 en Congo, y desde ACNUR nos confirman que actualmente hay 1.350.000 desplazados en el interior del país: “Todavía hay mucha gente sin registrar porque se ha desplazado a zonas a las que de momento no tenemos acceso, como Province Orientale donde según las últimas estadísticas se superarían los 230.000 desplazados”.

Las mujeres y niñas son sistemáticamente violadas, y empleadas como arma de guerra. Los pequeños no se salvan de tal barbarie: unos son obligados a trabajar en las minas de coltán a mucha profundidad porque son los únicos que caben en ellas; miles de ellos mueren sepultados, de hambre y de agotamiento. Se calcula que por cada kilo de coltán extraído mueren dos niños. Otros son reconvertidos en niños y niñas soldados; llegó a haber más de treinta mil reclutados y quedarán entre tres y siete mil en activo, según datos de Amnistía Internacional. Los enfrentamientos actuales han puesto de nuevo en marcha este macabro sistema que se lleva a niños de sus aldeas para participar en la guerra. Los que intentan escapar son torturados ante sus compañeros para que sirvan de ejemplo. Hambre, desnutrición, sida, malaria o tuberculosis se suman a una situación alarmante.

 

Los agentes humanitarios se afanan en ayudar a la población. Francesca Fontanini, responsable de ACNUR en Congo, nos informa desde el terreno que “por el momento ACNUR puede realizar libremente su labor en los seis campamentos alrededor de la capital del Kivu Norte (Goma) que acogen a 135.000 personas. Desde el comienzo de la crisis, hemos suministrado ayuda y además ACNUR sigue con la construcción de un nuevo campo, Mugunga II, situado al oeste de Goma. A él trasladaremos a 65.000 desplazados internos que se encuentran atrapados en los campos de Kibati, al norte de Goma, situados a dos kilómetros de la línea de fuego entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes. Todavía más al norte de Goma, hay varios campamentos para desplazados y aldeas que han sido saqueadas e incendiadas, y de las que la gente tuvo que huir hacia los bosques u otros campos y pueblos. Estas personas necesitan con urgencia recibir ayuda humanitaria. Por otro lado, el corredor humanitario establecido para poder visitar e identificar a estas personas -cuya apertura contó con la autorización de los rebeldes-, no está funcionando correctamente, para gran frustración de los actores humanitarios”.

Como respuesta, se enviaron 17.000 cascos azules a la zona. La MONUC -es así como se conoce a esta misión de la ONU en el Congo- es la fuerza de paz más numerosa desplegada y se va a ampliar próximamente con la llegada de 3.000 cascos azules más. Sin embargo, no han podido defender a la población de los ataques de uno y otro bando. Incluso la población civil congoleña ha hecho llegar sus quejas a los Comités con el África Negra: “son numerosas las manifestaciones de la población congoleña contra los cascos azules, denunciando no sólo que no les defienden de Nkunda, sino que además les han visto transfiriendo armamento y víveres a las tropas de Nkunda y dándole apoyo logístico -por ejemplo, dejándole usar vehículos y helicópteros-“.

Francesca Fontanini nos informa de que “los hechos han demostrado que los acuerdos se han convertido en papel mojado. Los rebeldes de Nkunda se enfrentan tanto a los soldados de la RDC como a otros grupos rebeldes nacionales y extranjeros presentes en el territorio. Sin embargo, tanto los rebeldes como los soldados de Kinshasa han cometido excesos y abusos. Según la ONU, soldados gubernamentales llevaron a cabo pillajes, violaciones, y muertes en Goma y los rebeldes han cometido expropiaciones forzosas en campos de desplazados cercanos a la ciudad de Rutshuru. La MONUC desempeña un papel muy importante y tiene el mandato de proteger a los civiles, pero hay ciertos límites. La ONU no puede ponerse de parte de ninguno de los grupos beligerantes”.

Soluciones pendientes de paz

Visto el resultado, la militarización no es la solución, así que son muchos los que se han puesto manos a la obra para buscar alternativas. Se tiene constancia de que el odio entre hutus y tutsis no existía hasta la llegada del presidente ruandés Kagame, que creó estas rencillas para abonar su golpe de estado en 1994. Hay que acabar cuanto antes con él para que no sea manipulado desde intereses económicos y políticos en la retaguardia. Para ello un grupo de asociaciones -en las que participan hutus, tutsis y congoleños-, reunidas bajo el Foro para la Verdad y la Justicia en el África de los Grandes Lagos llevan a cabo dos iniciativas: un foro de diálogo entre las diferentes etnias para iniciar un proceso de búsqueda de soluciones empleando la palabra y no la violencia; y también han interpuesto una querella criminal en la Audiencia Nacional española acusando de genocidio y crímenes contra la humanidad a la cúpula militar ruandesa. Para ello se basan en el asesinato de nuevo cooperantes españoles que fueron testigos de diversas masacres.

Los Comités de Solidaridad con África Negra participan en el proceso y dan más soluciones por boca de Botía: “Lo primero e imprescindible es que se sepa la Verdad de cuanto allí sucede. Hasta que no sea pública no acabará el ciclo de violencia. La postura del gobierno congoleño nos parece razonable, su país tiene materias primas suficientes como para abastecer a chinos, europeos y americanos. Habría que cambiar las reglas del juego para que las riquezas del Congo dejen de salir por las mafias internacionales y salgan por mecanismos legales. Hay un gran peligro en cómo se hacen las cosas ahora, porque están muriendo millones de inocentes. Si realmente las mayores reservas están en el este del Congo y desde 1998 todo este coltán sale sólo por Ruanda, hay un problema: han dejado el monopolio de un mineral estratégico como el coltán en manos de Kagame y grupos mafiosos. Si esto fuera así, explicaría por qué la voluntad del presidente de un país tan pequeño como Ruanda, sin recursos propios de valor, tiene tanto poder en los dirigentes europeos. ’Kagame es intocable’, nos han llegado a decir altos mandos de la política exterior francesa. Pero, claro, no dicen por qué”.

La relación de esta guerra con nuestro consumismo tecnológico es directamente proporcional: las fechas del auge de ventas de teléfonos móviles coinciden con aquellas en las que ha habido más muertos en Congo. Esta vez no podemos lavarnos las manos, miles de muertos nos señalan directamente. Empecemos por dar a conocer la verdad.”

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  1. enero 14, 2011 en 12:11 pm

    Es un artículo excelente, muy útil para conocer qué conflictos se viven actualmente en África. Realmente es bastante triste pensar esto. Se ha llegado a hablar de la “maldición de los recursos”, cuál es el doble rasero de países que tienen tantos recursos pero que, por otra parte, encierran violencia y explotación junto a la pobreza existente. La comunidad internacional no está haciendo lo suficiente, la UE respecto a esto tiene un papel miserable y se siguen permitiendo estos abusos. Recomiendo (si no lo habéis visto ya) el documental emitido por Cuatro acerca de la extracción del coltán en el Congo:

    http://play.cuatro.com/on-line/#/reporteros-cuatro-rec/ver/congo-tierra-violada

    Saludos!!

  2. blademanu
    enero 19, 2011 en 2:59 pm

    Muchas gracias por la recomendación “Imaginarsea”, ha sido verdaderamente interesante, un perfecto complemento a este artículo. Sin embargo, como se denuncia en “Imaginar África” (Catarata, 2010), los medios de comunicación solo suelen acordarse del continente negro en ocasiones contadas:

    -por una gran catástrofe natural o humanitaria (y ni siquiera la de Ruanda fue bien atendida como se demuestra)

    -porque esté en juego algún punto crucial de las relaciones internacionales.

    -para rellenar con imágenes de catástrofe, pena y muerte los telediarios de la tarde (se ha visto algún muerto del ejército americano en Irak o Afganistán????)

    -para exaltar el exotismo de sus paisajes y animales en los documentales vespertinos.

    Aunque es tema de discusión para un artículo en particular, lo cierto es que los “mass media” siempre adoptan un discurso victimista hacia el continente africano: es que tienen mala suerte, es que no se saben autogestionar, es que están hundidos en el salvajismo, es que las catástrofes, es que las enfermedades… obviando explicaciones de contexto mucho más amplias que nos llevarían a descubrir cómo occidente tiene parte de culpa en esa situación, a darnos cuenta de que África, por sí misma, se valdría para autogestionarse de no ser por ciertos impedimentos “globales”.

    Saludos y gracias por leernos.

  3. blademanu
    enero 20, 2011 en 8:56 am

    MUNDONEGRO.COM

    No se preocupen, gentes de buena fe, que esta noticia tampoco la encontrarán en la portada de su periódico preferido a la hora del desayuno.. quizás lean algo en algún medio más alternativo o con un aura más internacional (a la BBC por ejemplo, nunca se le escapan tales guiños, pero esto es harina de otro costal). En su discurso post-referendum y antes de conocer los resultados del mismo, el presidente del Sur Sudán Salva Kiir Mayardit hizo un llamado a los sursudaneses para que perdonen las injusticias cometidas por el Norte. Quienes conozcan la historia de Sudán o simplemente quienes hayan seguido los posts de los últimos días habrán podido comprobar las grandes afrentas que ha tenido que aguantar la población del Sur en los últimos siglos. Es por esto que la grandeza de un líder que pide a su pueblo que perdone de una vez a su enemigo ancestral se agiganta aún más teniendo en cuenta la profundidad de las heridas causadas en siglos de lucha y discriminación.

    Cuando en otros sitios parece que se da rienda suelta al gen de la crispación con rencillas, recuerdos, amenazas, eslóganes y consignas… aquí los “incivilizados africanos”, esos que sólo acaparan titulares cuando son sangrientos, caníbales o corruptos, de pronto se arrancan por bulerías y nos dan una lección de humanidad, de saber estar y de saber también liderar a un pueblo y librarlo de alguno de sus lastres.

    Con los resultados al parecer apabullantes en favor de la separación, estoy seguro que a más de uno (no digo nombres, pero tener tengo cientos en la cabeza de un “civilizado” país que yo me sé) de los que se llaman líderes políticos le embargaría la emoción revanchista y se le ocurriría pegarle – de palabra o de obra – una patada en el culo precisamente a aquellos que durante generaciones han impedido el proceso y el avance de este pueblo, pero mira por dónde Salva Kiir deja de lado cualquier reproche por duro, justificado y trágico que pueda ser y aboga por enterrar tantos fantasmas del pasado y por pasar página de una vez por todas.

    Algunas veces, cuando la gente que me ha oído hablar de África me confrontan con el hecho de que en este suelo ha habido las guerras más crueles y sangrientas de los últimos años (como si no hubiera otras guerras más solapadas en nuestros terruños occidentales), yo les digo que puede ser verdad, pero que al mismo tiempo he podido ver aquí en este continente gente que tendría miles de razones para estar amargados y condenar al mundo y a tanto hijo-de-su-madre que hay por ahí suelto por las injusticias que les ha tocado vivir, pero han decidido no dar margen al rencor y han querido perdonar a los que les han afrentado, incluso a los que mataron a la familia de uno como aquella monja de Ruanda que pudo abrazar y perdonar al preso que había matado a su padre. Como citaba en la película Invictus un imponente Morgan Freeman haciendo de Mandela: “el perdón libera el alma, suprime el miedo… es por eso que el perdón es un arma tan poderosa.”

    Es grande la violencia y el desamparo que a veces siente el ser humano, pero más grande y excelso es el corazón que – de manera libre y voluntaria – encuentra fuerzas para perdonar y destruir la espiral del mal.

  4. CRIS
    febrero 25, 2011 en 10:00 pm

    hola muy buena tu noticia e interesante de una historia oculta…pero quisiera saber si has estudiado sobre los problemas de sudan y la posicion del congo en este muchisimas gracias

  5. blademanu
    febrero 25, 2011 en 10:10 pm

    Hola, Cris.

    Es una maravilla que haya gente interesada en estos temas y que encima pregunte. Por desgracia, ya me gustaría, no puedo cubrir tus ansias de saber. La posición del Congo respecto a Sudán del Sur me es desconocida. De todas formas, dos cosas:

    1) supongo que irán saliendo testimonios de aquí a junio-2010, cuando se produzca la secesión definitiva de Sudán.
    2) si rascamos un poco en la prensa internacional van saliendo noticias (en español hay poco, muy poco al respecto. (de todas formas échale un vistazo a: http://www.afrol.com/es/paises/congo_kinshasa; http://www.congoplanet.com/news.jsp y http://wn.com/congo_news)

    De todas formas, deberíamos reflexionar, titubear un poco, sobre la siguiente cuestión: ¿qué entendemos por Congo: a la clase política, a los empresarios, a la diplomacia, a los campesinos, a los trabajadores de las minas…? Lo más probable es que, disculpa que sea reduccionista, cuanto más dinero, minerales y petróleo haya por medio, más gustará la existencia de un país débil, recién nacido, al amparo de EE.UU./China, como resultará ser Sudán del Sur.

    Espero haberte orientado un poco. De todas formas, en cuanto tenga noticia al respecto, lo publicaremos en el blog.

    Un cordial saludo.

  6. blademanu
    febrero 27, 2011 en 2:58 pm

    Además!!!!

    NO VENDRÍA MAL ECHAR UN VISTAZO A ESTE ARTÍCULO:

    http://www.revistapueblos.org/spip.php?article2098

  1. enero 14, 2011 en 2:31 pm
  2. enero 14, 2011 en 3:21 pm
  3. marzo 20, 2015 en 11:29 am

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