Inicio > Actualidad, Hª Contemp. España, Ideas Políticas, Política > Perversión de la democracia española

Perversión de la democracia española


Aquí os dejo un artículo del periodista Rodrigo Vázquez de Prada publicado en el número de Enero de 2010 de Le Monde Diplomatique en Español, en el cual habla sobre la perversión del sistema electoral español, que favorece el bipartidismo

“La ley electoral española es antidemocrática e injusta. Contraria al espíritu de la Constitución. Intolerable. Dos partidos políticos se arrogan la voluntad del pueblo cuando no la tienen, pues más de tres millones de españoles no estan representados en el Parlamento o lo están sin que sus votos valgan igual que otros…”  En estos términos se expresa un Manifiesto contra la actual ley electoral impulsado por Teodulgo Lagunero, una personalidad emblemática en su lucha contra el franquismo y en sus posiciones resueltamente revolucionarias, y formado por varios miles de intelectuales españoles. Este aldabonazo pone una vez más al descubierto el consenso, en cuestiones fundamentales, de la socialdemocracia y de los conservadores españoles. El manifesto denuncia abiertamente cómo, desde la misma Transición, PSOE y PP(/UCD) han desarrollado una política de distorsión de la democracia y de la propia Constitución de 1978, manteniendo en pie una legislación que desdibuja y falsifica el mapa electoral español. En su propio beneficio. Y en el claro perjucio de la izquierda transformadora.

En sus rigurosas obras sobre instituciones políticas y derecho constitucional, el profesor frances Maurice Duverger señalaba, en los años 60, que un sistema electoral mayoritario, a una sola vuelta, favorece el bipartidismo, y que un sistema proporcional apoya la existencia del multipartidismo. Y subrayaba que el punto básico del sistema proporcional se debe a q ue asegura una representación de las minorías en cada circunscripción “en proporción exacta a los votos obtenidos”

Pero en España, por la perversión del sistema, el voto proporcional no favorece el multipartidismo, sino, paradójicamente, un bipartidismo artificial. El bipartidismo responde a una determinada historia y cultura política, particularmente a la de algunos países anglosajones como EEUU y Reino Unido, aunque en las últimas elecciones la sociedad británica echó por tierra esa fórmula, mediante el ascenso del Partido Liberal. Sin embargo, nunca cuajó en los países europeos continentales. Y, entre ellos, en España.

En España, solamente hubo bipartidismo bajo la Restauración diseñada por Cánovas del Castillo, tras haber sido derribada la I República por el general Pavía. Aquel “remedo caricaturesco del británico” en palabras de Tuñón de Lara, no reconocía mas que el “turno pacífico” de los partidos monárquicos. Los partidos republicanos, y con ellos la parte de la sociedad española a la que representaban, no existían.

La actual sociedad española se encuentra lejos del caciquismo, la intransigencia y el oscurantismo de la Restauración. Y, sin embargo, “la tentación canovista”, como la definió en sus páginas de Triunfo su redactor jefe Víctor Márquez Reviriego, se impuso en plena Transición y sigue vigente hoy. El resultado de este “canovismo” de nuevo cuño es bien patente y realmente vergonzoso: el voto desigual. Cada escaño le cuesta a Izquierda Unida siete u ocho veces más votos que al PP o PSOE. O, dicho de otro modo, tal como lo pone de relieve Gaspar Llamazares, que califica de “anomalía” de “escándalo democrático”. Mientras al PP o PSOE les cuesta lograr un escaño una media de 60000 a 65000 votos, esta cifra se tiene que multiplicar por siete u ocho para cada diputado de IU, !que necesita el apoyo de más de 465000 electores para ocupar una plaza en el Congreso!

Para justificar ese “sufragio desigual” se recurre siempre a la necesidad de favorecer la “gobernabilidad” al primar a los dos partidos mayoritarios, así como a la complejidad técnica del sistema electoral. En aras de una supuesta mejor gobernabilidad y en beneficio de las “mayorías absolutas” se arrincona en el Parlamento a la izquierda transformadora, privándola de los votos que, realmente, le corresponderían con un sistema electoral limpio y justo. Y ocultando ese objetivo, se recurre a cuestiones técnicas que quieren presentarse como de dificil comprensión para el común de los mortales. cuando, en realidad, lo que sucede es que, tal como subraya el catedrático José Antonio González Casanova, las dificultades técnicas que presenta el sistema proporcional “suelen ser aprovechados por los grupos interesados en ampliar la distancia entre las mayorías y las minorías mediante fórmulas de las llamadas “correcciones” a dicho sistema. Y en el nuestro, esas “correcciones” son varias y todas ellas importantes, incluida la atribución de dos escaños como mínimo por provincia, independientemente de su población.

Ambos argumentos no hacen otra cosa que enmarcar un profundo objetivo político, diseñado y trasladado a los textos legales desde la misma Transición. En aquella etapa, se trataba de arrinconar al PCE, de reducir la fuerza parlamentaria del partido político que había combatido más resuelta y decididamente a la dictadura franquista y que dirigía la lucha del movimiento obrero y de los intelectuales españoles. En la actual, se persigue marginae a la coalición en la que el PCE se halla integrado, IU. Y así, con la Ley de Hondt en la mano se discrmina y golpea a las fuerzas políticas que se situan a la izquierda del PSOE.

Porque la teoría y la práctica del “sufragio desigual” hunde sus raíces en el momento germinal de la democracia española. En un reciente artículo, el ex secretario general del PCE, Santiago Carrillo, denunciaba sin ambages el objetivo de uno de los dos consensos diferentes que se fraguaron en la Transición. Porque realmente no hubo uno sino dos consensos, de naturaleza bien distinta. “Uno, que abarcaba al conjunto de las fuerzas que la llevaron a cabo y que consistía en el establecimiento de un sistema democrático. Otro, en el que algunos de los partidos parlamentarios de comprometían a hacer cuanto fuere necesario para que el PCE quedase reducido parlamentariamente a fin de que no se reprodujese en España el modelo político italiano. Había que volcar toda la presión internacional y nacional a favor del PSOE y contra el PCE”.

Y añadía: “Al redactar la Constitución decidimos que el sistema electoral fuera proporcional, respetando el principio de igualdad, una persona un voto. Sin embargo, ese mandato se falseó después con la Ley Electoral. El PSOE se sumaba a la UCD porque había descubierto que el decreto preconstitucional consagraba el bipartidismo que le aseguraba un aporte del “voto útil”. Y ese Decreto, reproducido al pie de la letra, se convirtió en la Ley Electoral”

La vigente Ley electoral española es, pues, una de las últimas secuelas de la época de la Guerra Fría y del anticomunismo de la derecha española. Del anticomunismo en estado puro, dictado desde Washington en plena Transición para que aquel proceso fuera “controlado”, como escribió quien fue entre 1972 y 1976, director de la CIA, el general Vernon Walters. y lo que es peor, un anticoumunismo asumido por la socialdemocracia española sin remilgo alguno.

Esta perversión de la democracia está sacralizada por una norma jurídica que reproduce una ley dictada antes de 1978. Las elecciones de 1977 fueron reguladas por un Decreto Ley dictado, como subraya el Manifiesto, “por un Gobierno anticonstucional”. Más tarde, con la Constitución ya aprobada, los comicios de 1979 se celebraron al amparo de un Real Decreto inexplicablemente semejante al anterior. Igual sucedio con las elecciones de 1982.

En todo este proceso se vulneró, además, lisa y llanamente, el mandado de la Constitucion de 1978, que instaba al legislador a regular el sistema electoral a través de una Ley Orgánica. Hubo que esperar cuatro más para que el Congreso aprobara una nueva ley. El resultado fue un nuevo fiasco. El PSOE sacó adelante la ley del 20 de abril de 1986 que, en la práctica, venía a reproducir en lo fundamental el primer Decreto Ley aprobado por el ultimo Gobierno franquista… Esa norma legal es la que, con sus “correcciones” de fondo, sigue rigiendo hoy, treinta y tres años después de ser reconquistada la democracia.

Durante este largo periodo, ninguno de los dos partidos mayoritarios ha osado atacar expresamente el principio de igualdad del sufragio. No se han pronunciado nunca en contra del artículo 68.1 de la Constitución, en el que se establece que los diputados serán “elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto”. Sin embargo, PP y PSOE han cerrado filas, rechazando de plano las propuestas presentadas en el Congreso por IU, planteando una revisión de la norma electoral. E, incluso, hacen caso omiso del dictamen del Consejo de Estado, a favor de un verdadero sistema proporcional.

Sin embargo, hoy el PSOE necesita la ruptura de ese perverso consenso con el PP. Sus dirigentes más lúcidos saben que una gran parte de la sociedad española rechaza las medidas que el presidente Zapatero está aplicando, allaando con su “trabajo sucio” el camino de quienes busca el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Y son conscientes también de que, por más que intenten remontar la actual situación, están abocados a un fracaso electoral: probablemente muchos electorales de izquierda no votarán a un partido socialdemócrata que se pliega a los poderes financieros.

Además, el slogal de la “Casa común” no supone ya gancho alguno para electores de izquierda opuesstos a las opciones neoliberales de un Gobierno socialdemócrata. Y es poco probable que tenga éxito el llamamiento al “voto útil” para frenar a la derecha… Puede sucederque tal como subrayaba Teodulfo Lagunero en La República.es la abstención se c0nvierta en “el tercer partido en las próximas elecciones” Y esa abstención favorece a la derecha…

Más allá de las exigencias éticas a las que la socialdemocracia estaría obligada, quizás resulte más persuasivo para el PSOE la realización de un cálculo aritmético: la suma de sus votos con los que IU obtenga será la única garantía para detener el posible avance triunfal de la derecha hacia La Moncloa.

Anuncios
  1. Memorant
    enero 7, 2011 en 2:10 pm

    Excelente temática bien desarrollada. Y es que la ley electoral no solo incumple algo tan evidentemente democrático como un ciudadano un voto y privilegia a los 2 grandes partidos frente a los otros. Donde no hay competencia triunfa el monopolio y eso es algo que no beneficia precisamente en la política.

  2. Memorant
    enero 7, 2011 en 3:29 pm

    Por cierto, parece que un partido nuevo quiere hacerse un hueco entre la izquierda y el ecologismo.

    http://www.publico.es/espana/354974/equo-quiere-abrir-un-espacio-propio-entre-psoe-e-iu

  3. Uno
    enero 7, 2011 en 8:52 pm

    Más bien, “parece que se quiere que un partido “nuevo” redistribuya los votos de la izquierda para impedir la posibilidad de que surja una alternativa al psoe…. como dice el lema del último grupo de facebook del que me he hecho seguidor: “esto sólo lo arreglamos poniendo 176 diputados de IU en el parlamento”

  4. historiadorhistrionico
    enero 10, 2011 en 4:54 pm

    Por cierto, me gustaría hacer una corrección, y es que el gráfico que pongo en el artículo correspondería a las elecciones de 2004, ya que no tengo un gráfico disponible de 2008, pero se puede hacer una comparación rápida.

  5. justicia electoral ya
    mayo 3, 2011 en 7:03 pm

    equo sólo va a servir para dividir más a la izquierda, está clarísimo

  6. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 5, 2011 en 10:14 pm

    Creo que con simplificaciones, en unos casos, y con maximalismos, en otros, no vamos a ningua parte. Se habla mucho de la ley electoral. Se habal de las listas abiertas (apoyo esta idea) pero no se habla de la circunscripción, que debiera ser única, como en las elecciones para el Parlamento Europeo. Saldrían perjudicados los partidos nacionalistas periféricos, beneficiados los de ámbito nacional, pero la proporcionalidad en el reparto de escaños sería exacta, sin primar absolutamente a nadie. Una simple operación con dos o tres ejemplos lo explica facilmente. Un saludo.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: