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Schopenhauer, idiosincrasia de un genio


Fuente de caricaturas: http://gloriamundi.blogsome.com/

En cierto momento, Manuel nos contó algunas de las extravagancias de Kant tal como su isocronía, así como de algunas otras. Hoy le toca el turno al que quizás fuese el filósofo más pesimista e insoportable: Schopenhauer.

El declarado opositor de las filosofías académicas, nació en Gdansk, antes Alemania y, actualmente, Polonia, en 1788 y murió en Fráncfort del Meno, Alemania.  Filósofo fuertemente influido y admirador de Kant y Spinoza, tomando de este primero la base criticista de su propio sistema, corrigió y modificó ideas de Kant tales como su sistema de categorías. Se podrían escribir innumerables páginas sobre su pensamiento, sin embargo, no es sino de su personalidad la que en este artículo trataremos.

Al hablar sobre la personalidad de Schopenhauer es imposible que olvidemos su faceta de profundo misógino que le acompañó durante toda su vida, llegando a escribir frases como: Las mujeres son objetos de cabellos largos e ideas cortas” o “Las mujeres son el segundo sexo, inferior al masculino en todo respecto. Uno debe perdonar sus debilidades pero rendirles homenaje es totalmente ridículo y nos degrada ante sus ojos.”.

Quizás, esta última cita tenga algo que ver con cierta anécdota en la que Schopenhauer, a sus 43 años, se enamoró, por sexta vez, de una joven de 17 años a la que acababa de conocer, Flora Weib. De esta forma, el filósofo, pidiéndole matrimonio durante un paseo en barca, optó por obsequiar a la joven con un racimo de uvas recién cogido. La joven, asqueada por la sola idea de que lo había tocado el viejo Schopenhauer, decidió deslizar el racimo al agua disimuladamente.

Su madre tampoco ayudó demasiado al filósofo respecto a su opinión sobre las mujeres. Y es que, tras la muerte de su padre, su madre,  escritora poco virtuosa, se mudó a Weimar (Alemania) con su amante Friedrich Müller von Gerstenbergk. Schopenhauer que jamás le perdonó el haber descuidado de su padre enfermo, llegó a escribir: “Mi señora madre organizaba tertulias mientras él se consumía en su soledad, y ella se divertía mientras él soportaba amargos tormentos. ¡Hete aquí el amor de las mujeres!”.

Con tales anécdotas, así como otros fracasos sentimentales durante su vida, no es de extrañar su odio hacia las mujeres. Pero Schopenhauer no solo era un misógino, también era egoísta, insolente y hasta tenía mal humor. Tanto era esto último que un día Schopenhauer, que odiaba el ruido –incluso llegó escribir un particular ensayo sobre el tema–, hallándose una vecina suya, Caroline Marquet, hablando con otra en la escalera de su casa, les exigió que se fuesen. Esta primera, negándose a tales exigencias comenzó a discutir con el viejo filósofo, lo que propició que Schopenhauer, irascible como era, la tirara, literalmente, por las escaleras, terminando todo en una serie de juicios en los que Schopenhauer perdió y acabó indemnizando a la mujer con una paga vitalicia por las lesiones sufridas. A la muerte de su vecina, veinte años después, Schopenhauer escribió dísticamente «obit anus, abit onus» (“muerta la vieja, se acabó la carga”).

 

Y es que su malévolo e inteligente sentido del humor acompañó al pensador desde  sus críticas a Hegel sobre el que escribió: “Si se quiere embrutecer adrede a un joven y hacerle incapaz de toda idea, no hay medio más eficaz que el asiduo estudio de las obras de Hegel, por esa monstruosa acumulación de palabras que chocan y se contradicen(…) Si alguna vez un preceptor temiera que su pupilo se hiciera demasiado listo para sus planes, podría evitar esa desgracia con el estudio asiduo de la filosofía de Hegel”.

 

Hasta las más crueles comparaciones del hombre con los animales en los que afirmaba que “Las otras partes del mundo tienen monos. Europa tiene franceses. Esto nos compensa” o aquello otro de “¿Cómo soportaríamos el infinito disimulo, la falsedad y malicia de los hombres si no hubiese perros en cuya cara honesta podemos mirar sin desconfianza?”.

 

Sin duda, el filósofo era esa clase de persona que nadie querría tener como vecino. Sin embargo, más allá de sus extravagancias y manías, Schopenhauer, heredero del idealismo alemán y lejos de ser un pesimista nihilista, dio a luz a una fértil obra cuya influencia aun impregna muchísimas de las más grandes y bellas obras de la humanidad.

 

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  1. blademanu
    septiembre 20, 2010 en 8:40 am

    Siempre me había impresionado la rotundidad de su nombre pronunciado en un buen alemán. A decir verdad, cualquier cosa que sonara a “deutch” impresionaba al españolito más pintao. Imaginé que tras un apellido tan sublime y un nombre tan heroico y legendario -Arthur, ni más ni menos!!- se escondía un individuo admirable, con una mente prodigiosa y más cuando lo nombraban junto a otro no menos sublime, el señor Hegel. Luego, cuando leí “Los dolores del mundo”, recopilación de textos escritos por el filósofo de Gdansk, descubrí lo estúpido que fue y lo inútil que me resultaría en la actualidad su forma de pensar.

    El artículo, querido Sergio, me resulta entretenidísimo y bien desarrollado. Sacas bien a la luz las dos características fundamentales de la personalidad de este señor: la misoginia y la mala leche. Pero siempre admiraré mucho más a John Stuart Mill y a Beltrand Rusell, como es de suponer.

    A seguir escribiendo!!!!

    • Alex Baer
      agosto 1, 2012 en 12:12 pm

      Un artículo simpático y estereotipado que no aporta gran cosa. Sin haber leído la obra central del filósofo siempre juzgarás en lo personal, del mismo modo que de un modo tan pueril pensabas que detrás de un nombre alemán existe la presunción de la excelencia. Sin embargo el fílosofo era excepcional e irrepetible, y su obra poco conocida y mal traducida, no obstante su vigencia intemporal. Es de alabar todo su corage intelectual en un mundo de seres tan hipócritas. Su supuesta misoginia o repulsión por el género humano es tan lícita como comprensible para mi, lo que no significa que esté en consonancia con mi modo de pensar. Si quienes nos parecen en sintonía con nuestro sentido de la vida, mostraran sin reservas sus íntimos pensamientos y conductas nos llevariamos más de una desagradable sorpresa con el modelo tan admirado de todos. Conservate bueno.

      • Alex
        agosto 26, 2013 en 2:02 pm

        Comentarios como los tuyos, escasos como el agua en tierra yerma, son verdaderos dulces para el espíritu.
        Saludos.

  2. cliopatra90
    septiembre 21, 2010 en 7:43 am

    Qué artículo tan curioso, antes de leerlo no tenía ni idea de que Schopenhauer se las gastaba así :S

    Felicidades señor Boina 😉

  3. Memorant
    septiembre 22, 2010 en 6:29 pm

    No he leído nada suyo. Aunque ya había visto sus libros “artísticos” en alguna librería y siempre me sacaron una sonrisa. Gracias por relatarnos la vida de un excéntrico cabezota.

    ¡Abrazos!

  4. octubre 8, 2010 en 4:39 pm

    Chicos: soy el autor de la caricatura que encabeza este artículo. También fui estudiante de Historia y la primera regla que aprendí es la de citar mis fuentes documentales. Sobre todo, cuando se trata de trabajo ajeno.
    Entiendo que en Internet las ilustraciones son gratuitas, y la fuente original se pierde; pero para un ilustrador es importante que un cliente potencial pueda localizarlo. Vuestro blog es muy visitado y aparece en los primeros lugares en los motores de búsqueda.
    Por lo tanto les agradecería incluir el link a mi blog: http://gloriamundi. blogsome.com
    Gracias y suerte.
    Roberto Bobrow (pese a lo que aparenta mi firma, soy argentino)

    • MinRa
      junio 20, 2012 en 3:57 am

      Saludos Bob Row, publiqué tu obra artística representando a Schopenhauer en mi facebook

  5. blademanu
    octubre 9, 2010 en 8:15 am

    Buenos días, sr: Bob Row:

    Quisiera pedirle disculpas, pues en nuestra intención no está ni dañar la imagen del autor, ni perderle el respeto pasando por alto citar la fuente de la que procede la caricatura. Sin embargo, quisiera compartir con usted un pensamiento. En ocasiones, no en este caso, pues el dibujo es muy particular y bien logrado, usamos fotografías que se encuentran disponibles en varios blogs: ¿cómo sabemos cuál es el autor original de esa fotografía si el resto de personas tampoco dicen de dónde la han tomado?.

    Por eso agradecemos que personas como usted nos facilite esta información. Gracias por sus palabras. Seguiremos en contacto.

    Un saludo desde España!

  6. octubre 9, 2010 en 5:29 pm

    Comprendo y agradezco la corrección. El blog me parece estupendo y lo voy a agregar en mi blogroll. Un abrazo.

  7. Manu
    octubre 18, 2010 en 9:41 pm

    Para más información!!! Un buen artículo de ultimísima actualidad

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/actualidad/Schopenhauer/elpepuopi/20101016elpepiopi_13/Tes

  8. Luis Jose Agredo
    agosto 3, 2011 en 10:56 pm

    Yo como lector de sus escritos no puedo disimular el mal humor de Shopenhauer y que despues de leer sobre su pensamiento se resulta dificil, siquiera pensar en levantarse en las mañanas, me agrada como escritor y su pensamiento incomoda a aquel recostado que se le hace demasiado dificil pensar.El, humilde para alabar escritos sublimes y con caracter para darle lentes a los de Miopia Mental. me agrada leer sus escritos, aunque no se adapte a mi metodologia de vida.
    Besides Recuerden que hubo un Antes (vor) de leer a Baltasar Gracian y un despues (Nach) en la vida de Shopenhauer.Whoever changes his life after reading Gracian

  9. J. Luis López de Guereñu Polán
    septiembre 24, 2011 en 5:07 pm

    Me impresionó cuando tuve que leer algunos de sus ensayos durante la carrera. Luego supe que influyó mucho en Nietzsche y que llevó a este a apartarse del cristianismo y de todo fenómeno religioso. Me hizo leer a este último autor con profusión y creo que su obra es extraordinaria y muy recomendable, pero no para seguirla al pie de la letra, sino para reflexionar, porque es inagotable.

  10. dylan
    febrero 22, 2012 en 11:06 am

    Todos los halagos al màs grande de la misoginia, Schopenhauer.

  11. 34678979
    julio 15, 2012 en 5:28 am

    Comparto totalmente su odio al ruido y algun dia me voy a ir como Heidegger a vivir en una cabaña en medio del bosque y ya nadie me va a romper mas las pelotas!!!!!!
    voy a leer su enseyo sobre el ruido, es un tema que me obsesiona.
    de algo me sirvio leer tu articulo. muy bueno

  12. septiembre 8, 2015 en 6:42 am

    Bueno, se sabe que cualquier hombre que haya pisado este planeta, tiene defectos. Nadie es perfecto. Y en este caso en particular, este hombre ha brindado obras de verdadero interés para mucha gente. Es intemporal, con lo que ha logrado que sus escritos trasciendan en el pasado, el presente, y no será diferente en el futuro. Si todos los que en estos momentos respiramos, tenemos vicios y manías, ¿por qué tenemos que pensar que un genio debería de ser un virtuoso?… Siempre he pensado que en el caso de Schopenhauer, así como en el de otros de los grandes pensadores, artistas plásticos, historiadores, en fin, creativos, el interés en su vida personal es sólo chisme o nota roja, lo verdaderamente importante es su obra…

  13. Plinio Posada Echavarría
    junio 9, 2016 en 11:51 pm

    Completamente de acuerdo con Abigail. Todos merecemos respeto. Eso de tratar de estúpido a otro muestra la incapacidad para hacer una crítica ponderada. ¿
    Qué obras tendrá para mostrar quien así califica al autor de marras?

  1. abril 26, 2012 en 3:37 pm
  2. septiembre 21, 2015 en 11:08 am

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