El capitalismo funeral


 

Degeneración  de los gobiernos, corrupciones permanentes, explotación mileurista, desigualdades sociales, agotamiento del sopor consumista, pedofilia en el clero, precoces asesinos en serie, degradación del medio ambiente, xenofobia, hastío de la vida laboral, Belen Estebán… Y entonces llegó ella, LA CRISIS. El mundo que habíamos conocido hasta ahora caía por su propio peso. La gente, noqueada por un miedo que nos dura, no saben  que está ocurriendo y mucho menos que será de nosotros en el futuro. 

 Ni el FMI, ni  el “oráculo”  neocon José Maria Aznar, ni el Banco Central Europeo saben cuando acabará esto ni si las políticas puestas en la mesa surtirán efecto.

Vicente Verdú, articulista de El Pais y escritor, nos da las claves para entender la crisis actual, que antes de ser una crisis financiera, inmobiliaria o de “confianza” es una crisis de sistema; Al sistema capitalista le faltan dos telediarios. Mientras que en épocas pasadas las crisis económicas se resolvían poniendo tiritas a modo de intervención estatal en esta nueva conflagración los parches no sirven, las heridas provocadas son tan numerosas que los gobiernos no pueden contenerlas.

El malestar social, de la cultura, la incertidumbre y la ansiedad intelectual nos evocan épocas pasadas, épocas de cambio que dieron paso a catastrofes mundiales. Las crisis anteriores han llevado en el  pack una Guerra Mundial, nuestra crisis no va a ser menos.

La Tercera Guerra Mundial no  genera muertos físicos pero sí de moral; Anclados en la desocupación y el pasotismo, no destruye edificios con bombas, los deja desocupados por la subprime.

El capitalismo que conocieron nuestros padres y abuelos no es el capitalismo que nos ha tocado vivir, frente al  antaño bullicio del proletariado en las fábricas el actual sonido de los teclados de ordenador, frente a la producción de mercancia material, la producción de lo invisible.  Los países de mayor renta gastan hoy  sólo un 40% del presupuesto en cosas materiales, desde el coche a los detergentes, desde las salchichas a las corbatas, mientras destinan el 60% restante a algo inmaterial.

La globalización ha convertido la economía mundial en economía irreal que suponía más de 250 billones de euros, seis veces la suma de toda la riqueza mundial.

El dinero ha perdido parte de su sentido y poder. El dinero tenía un valor de cambio, era un objeto por el que podías adquirir otros objetos, sin embargo  en los años 70 el dinero pasa de ser objeto a sujeto y de este modo el dinero ya no se considera un medio sino un fin en sí mismo. Este desorden económico de los 70, y que tiene sus consecuencias en nuestra crisis, no hubiera ocurrido si los dirigente de aquella época hubieran mantenido el patrón-dolar que hacia que el dinero siguiera siendo un objeto atado a la ríqeuza material de un sujeto (por ejemplo el oro, que era igual a 36 dolares)

En la economía actual cada objeto con valor sería un espejo de referencia que refleja el valor de otro que especula su valor sobre otro y así sucesivamente, tal como ha venido a ocurrir con los derivados financieros. La economía que ha estallado basa su valor en la especulación. Una especulación que se formalizó en 1610 con la creación de la Bolsa de Amsterdam y que siempre ha sufrido infartos, cada infarto ha supuesto un cambio social. ¿A qué cambio nos llevará este nuevo episodio crítico?

La economía real ha dado paso a la economía ficticia, una economía que solo necesita confianza y optimismo para funcionar, una economía que baja o sube en función del estado de ánimo de unos pocos. Al igual que el ser humano puede cambiar de estado de ánimo en un tiempo breve la economía puede variar de la misma forma, el capitalismo actual se rige por el constante cambio un cambio que genera en la humanidad miedo y un miedo que puede hacer resurgir el neofascismo.

Ante el  inminente fin de época, el autor de El capitalismo funeral nos alenta a la esperanza. Las redes sociales abren la posibilidad a toda la humanidad a interaccionar, generar debate y derribar entre todos el vetusto edificio del institucionalismo político para construir una democracia horizontal,  abierta y  participativa . Las empresas siguen rigiéndose por los anticuados sistemas jerárquicos diseñados en el Siglo XIX, el fracaso de este modelo es una señal para probar nuevas formas de organización cooperativas y democráticas.

Con regularidad, los comienzos de siglo han presenciado el nacimiento de conocimientos nuevos y obras trascendentes, Ebtre 1303 y 1305 Giotto introduce la pintura tridimensional, e Infierno de Dante es de 1302, y de 1501 la tesis de Copérnico, El Quijote se publica en 1604 y Hamlet en 1600, la Quinta sinfonía de Beethoven  es de 1807, La interpretación de los Sueños de Freud es de 1900 y la teoría de la relatividad de 1905. ¿Qué nuevo invento, Qué nueva forma de organización social nos deparará el  inicio del Siglo XXI?

  1. Memorant
    junio 23, 2010 de 1:11 am

    Excelente aportación Miguel, una muy buena línea para abrir la reflexión y el debate. Estoy bastante acuerdo en la mayor parte de lo que dice, aunque yo no soy nada optimista con los tiempos que vienen. El capitalismo es un gigante enfermo, pero éste aún tiene peso de llevarse a unos cuantos en su caída.

    Y luego está el agotamiento del petróleo también, no sé como va a afrontar la humanidad este hecho, pero un cambio así va a trastocar todo y no quiero ni imaginarme hasta que punto.

    ¡Abrazos!

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