Ha llegado el momento


 

     Ha llegado el momento.  Quien no lo quiera creer que se de media vuelta y se marche. Quien lo ignore le recomiendo que mire concienzudamente a su alrededor. En cualquier caso,  mi responsabilidad es decir lo siguiente. Más allá de lo que algunos académicos del mundo universitario quieran decirnos, las cifras, las estadísticas, son mucho más que garabatos convencionales que la sociedad acepta para expresar cantidades de cualquier índole. En este caso concreto, los números, como un emisario ya cansado, como el último estallido de una estrella, son el puro reflejo de una macrorealidad. El mundo se está muriendo. Y no lo está haciendo país por país, lentamente, parte a parte (el Golfo Pérsico, los Balcanes, Ruanda, Afganistán, Irak, India, Georgia, Honduras, Haití). La “cuestión humana” ha adquirido unas dimensiones globales, como nunca se concibieron. La más inaudita novela de terror es una historia de verdad que está sucediendo AQUÍ y AHORA, al mismo tiempo que lees con más o menos atención este artículo.

     La acidez del suelo no se soluciona aplicándole correctores ácidos. Las guerras no se solucionan con más guerras. El miedo no será vencido enfrentándolo con el miedo. La mayor crisis del capitalismo, desde el “Crack del 29”, tampoco se soluciona con más capitalismo, y menos aún con uno trufado del neoliberalismo más irracional y destructivo. La doctrina del shock ha vuelto a encarnarse en un crédito millonario que pisa fuerte en Grecia. En España ha puesto su semilla. La inmunidad de las mayores rentas, el blindaje a los especuladores vienen acompañados de un recorte en las medidas sociales. Es necesario aplicar políticas mixtas. Dejar sin cobertura, al desnudo, a la población sobre la que se sustenta toda la riqueza de un país (clases medias, funcionarios, pequeños ahorradores, trabajadores de la industria, agricultores) es un despropósito que no se acierta a entender si entramos a fondo en la historia: nunca se logrado superar una crisis provocada bajo un sistema, aplicando los mismos preceptos que lo configuraban.

 

 

ARTÍCULO REBELIÓN.ORG.      El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades. Hay además otros (“gurúes” financieros, “opinólogos”, “periodistas especializados”, académicos “bienpensantes” y los diversos exponentes del “pensamiento único”) que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la “batalla de ideas” a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño.

 

Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de “relaciones públicas” diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para “solucionar” la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta!

 

A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y “expertos” varios.

 

Población mundial: 6.800 millones, de los cuales:

  • 1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)
  • 2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)
  • 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)
  • 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)
  • 1.600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)
  • 2.500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)
  • 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)
  • 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)

 

  • 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
  • Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.
  • Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.

 

     Conclusión: Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema?  Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado.

  1. historiadorhistrionico
    mayo 13, 2010 de 1:13 pm

    Estamos saliendo de una crisis provocada por la burbuja financiera reforzando los vinculos del neoliberalismo. Necesitamos un modelo sostenible a nivel mundial, y la situación se va a ir degradando poco a poco. Avanzarán la aridez y la necesidad de agua y entonces habra luchas por los alimentos y el agua…

  2. Ismael
    mayo 13, 2010 de 1:58 pm

    No se porque será, o si, no se, pero empiezo a renegar del mundo y del ser humano… supongo que mi pesimismo vendrá porque hoy por hoy veo absolutamente imposible cambiar esta situación y la mentalidad de las personas. Además me temo que si se cambiase.. rápidamente empezaría a degenerar otra vez.

    Y por cierto, buen artículo Manu.

    Ciao!

  3. Memorant
    mayo 13, 2010 de 4:50 pm

    Este sistema solo caerá por su propia inercia, no creo que vaya haber tiempo para nada más que para observar como el capitalismo se devora así mismo (y quién sabe si también a medio mundo por delante antes).

    Cualquier tiempo es mejor que éste para la humanidad en general, porque nosotros (al igual que esos grandes magnates) participamos de esa minoría que no vive nada mal.

    Vamos a pagar muy caro el egoísmo de los más grandes y la inactividad de las clases medias acomodadas ante las desigualdades internacionales y el desinterés por el medio ambiente.

    Un saludo!

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