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Tintín en el congo: ¿un cómic racista?


 

 La biblioteca de Brooklyn retira el cómic 'Tintin en el Congo' por racista

  

   Las diferentes generaciones, conforme crecen y desarrollan su pensamiento, se creen capacitados para censurar libremente el pasado sobre el que sus vidas se sutentan. Esto es, la sociedad del siglo XXI, como la del XV respecto a la Edad Media o la del XVIII frente a la escolástica “moderna”- se arroga la autoridad para juzgar cualquier acontecimiento, acción, personaje, libro o movimiento social -por citar algunos ejemplos-. Sin embargo, como estudiantes de historia, es nuestra obligación puntualizar estos sesgos con un punto crítico.

En este caso cae entre nuestras manos Tintín en el Congo. Bien es cierto que, como apunta el autor del artículo que podréis leer a continuación, es un comic cimentado en el pensamiento racista derivado del imperialismo europeo sobre otras razas consideradas inferiores (esto sucede desde los griegos con los bárbaros, los romanos con los germanos o vándalos, los castellanos con los musulmanes, los Austrias con los Indios americanos, los ingleses con los Indios asiáticos y así una lista sin fin). No obstante, si bien parece correcto reseñar este rasgo sectario y darwinista-social, nos parece un despropósito retirar de la biblioteca los volúmes que aún conservamos de aquella publicación por temor a que transmita conceptos políticos, biológicos y sociales que no casan con una mentalidad comprometaida y globalizada.

Si existiera una educación correcta, si se leyera el Corazón de las tinieblas o  la próxima novela de Vargas Llosa, ambientada en el Congo imperial de Leopoldo de Béligica, si se practicara desde las aulas la modestia y no se defendiera la superioridad irracional del europeo frente al africano, Tintín en el Congo seguiría teniendo validez: primero como tebeo, porque nos reiríamos y nos asombraríamos a partes iguales con los prejuicios admitidos sobre los negros africanos, y segundo como documento histórico, porque nos ayudaría a penetrar en la mentalidad, no solo de su autor, sino del público al que iba dirigido.

Este es el matiz que quería transmitiros antes de leer el siguiente  texto.

 

Texto tomado de www.Rebelión.org

    “”La edición de Tintín en el Congo es un excelente motivo para abordar el tema del racismo en los llamados “cómics”, donde los negros representan el subdesarrollo y los blancos la expansión imperialista, una imagen que nos persigue como fantasma en el subconsciente colectivo. Si anudamos los cabos sueltos de la historia universal, advertiremos que el racismo tiene sus primeros antecedentes en el pasado colonial de las culturas no occidentales, donde los conquistadores europeos, a diferencia de los asiáticos, negros o indios, impusieron su voluntad a sangre y fuego.

 

 

En este contexto, la serie creada por Georges Rémy, quien usó el seudónimo de Hergé desde 1929, cuenta la versión oficial de los vencedores, con una fuerte dosis de racismo y una visión retorcida de la realidad del llamado Tercer Mundo. Y, sin embargo, su personaje principal, aparecido por primera vez en el suplemento juvenil de un periódico belga, es una de las figuras más aclamadas por los lectores desprevenidos y el personaje de ficción más cotizado en el reino de los “comics”. Los periplos de Tintín, traducido a medio centenar de idiomas, se han publicado en más de 100 países y el número de ejemplares vendidos ha superado los 150 millones en todo el mundo; lo suficiente como para difundir masivamente una ideología que atenta contra las razas y culturas, que hace tiempo ya se independizaron de los colonizadores europeos.

 

 

Desde su primera aventura, “Tintín en el país de los soviets”, hasta la muerte de su creador, en 1983, este periodista intrépido y curioso, de inamovible tupé y acompañado por su fiel fox terrier Milú, ha llegado a la Luna y ha recorrido un largo itinerario en la Tierra, desde Rusia hasta África colonial. Tintín es el “Superman” belga, pues ha cruzado los mares para pelear con los indios en las praderas norteamericanas, ha escalado las cimas de los Andes y el Himalaya, ha luchado contra las fieras salvajes de la jungla en la India y Suramérica, y, al mejor estilo de Indiana Jones, ha presenciado los acontecimientos de la historia contemporánea, como fue la guerra chino-japonesa, la revolución bolchevique y los diversos golpes de Estado en las más exóticas repúblicas bananeras, cuyos habitantes son sinónimos de incivilización y barbarie. Ahí tenemos el caso de “Tintín en el Congo”, donde el protagonista blanco, sentado en una litera, es llevado a cuestas por cuatro figuras grotescas, que tienen los ojos saltones, los labios desproporcionados y la piel negra como el ébano. La imagen parece inspirada en la clasificación racial hecha por el naturalista sueco Carl von Linné (1707-78), quien caracterizó a los africanos en los siguientes términos: “negro, flemático, de cabellos negros y crespos, laxo, nariz roma, labios abultados, astuto, negligente, perezoso, y se rige por el arbitrio”. En cambio el de raza aria es: “blanco, musculoso, sanguíneo, ojos azules, cabellos rubios y ondulados, agudo, industrioso, versátil, y se rige por leyes”.

 

 

Esta imagen, enraizada en la mentalidad colonialista de Occidente, induce a pensar que los angoleños son una suerte de esclavos postrados ante los pies del hombre blanco, al cual adoran y convierten en jefe supremo de sus tribus, dando lugar, de este modo, al sentido de dominación de un pueblo sobre otro, de una cultura sobre otra, de una raza sobre otra. No se debe olvidar que este país del oeste africano, que primero fue colonia portuguesa y después belga, sufrió el desprecio y la expoliación de Occidente. Así, entre el siglo XVI y XIX, fue uno de los centros principales del comercio de esclavos, quienes fueron vendidos y transportados al continente americano, mientras en el siglo XX, a consecuencia de la expansión y el saqueo imperialista, las empresas transnacionales intensificaron la explotación de sus recursos naturales, que hizo florecer el comercio de diamantes, cobre, oro, plata, cinc y otros. Tintín, visto desde esta perspectiva, es el representante de una cultura y, por lo tanto, de una mentalidad que, desde la época del colonialismo europeo, ha intentado perpetuar la supremacía del hombre blanco.

 

 

En las series basadas en las teorías del social-darwinismo, que legitiman la existencia de razas superiores y razas inferiores, los negros, asiáticos e indios, representan a los malhechores oscuros de la sociedad, en tanto los blancos, “buenos, bellos e inteligentes”, son los héroes de las historietas, donde se cumplen los sueños de quienes defienden la supremacía del hombre blanco, así el racismo sea una utopía como la especulación del social-darwinismo. Basta revisar la historia de las diversas culturas para comprobar que las razas y los pueblos se han turnado en la vanguardia de la civilización, siendo así que pueblos que conocieron antes un deslumbrante esplendor, aparecen en la actualidad postergados en relación a otros que sufrieron un vertiginoso desarrollo en los últimos tiempos. Las aventuras de Tintín, al menos en su viaje al Congo (ahora República de Zaire), tienen una clara intención racista, que es preciso aclarar para que no se siga creyendo en el mito de que el negro nació para ser esclavo y el blanco para dominarlo por mandato divino.”

 

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  1. Memorant
    mayo 9, 2010 en 9:01 pm

    Un artículo de lo más gráfico jeje, quién iba a pensar que este inocente personaje encarnaría el imperialismo personificado. Un cómic de lo más maniqueo por lo que se ve, a más de uno se le habrá caído un mito de la infancia, habrá que estar más atento a los tópicos encubiertos. Abrazos!

    PD: si es que dónde esté Mortadelo y Filemón xD

  2. blademanu
    abril 19, 2011 en 10:25 pm

    Un poco de actualidad:

    El juicio contra “Tintin en el Congo” -anacrónico e incomprensible en tanto que supone el testimonio de una época y una mentalidad- se pone en marcha: http://www.publico.es/internacional/372035/tintin-sera-juzgado-por-racismo-en-septiembre

  3. blademanu
    enero 24, 2012 en 10:20 pm

    Una BREVE HISTORIA DEL CONGO: http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/666

  4. blademanu
  5. Yo
    febrero 11, 2012 en 1:45 pm

    Que los pueblos asiáticos,negros o indios no sometían a otros o que lo hicieran de forma pacífica denota muy poco saber en el campo que supuestamente estudias,dos ejemplos:
    1Eran los propios reyes negros los que capturaban a otras tribus y las vendían como esclavos
    2Los malvados europeos fueron los únicos en los que había la intención,acertada o no,de educar a otros pueblos,algo dudoso entre songhais,aztecas,incas o chinos

  6. pedro
    junio 14, 2012 en 2:14 pm

    Que se dejen de embromar los negros con tanto complejo ! Vivimos separandonos entre rubios,negros,blancos,comunistas,democratas,etc,etc.
    Somos todos humanos y por desgracia con cerebro de mono,o sea de una inteligencia limitada ya que no evolucionamos más que con rencores hacia lo pasado,nada ganamos,sólo alimentamos el odio por lo que ya vivimos. NO JODAN MÁS,POR FAVOR !!!

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