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Guerra Civil en la provincia de Ciudad Real


Hoy martes 13 de Abril hemos podido disfrutar de la conferencia impartida por el profesor Francisco Alia, profesor titular de Historia Contemporanea de la UCLM, en el marco del ciclo de conferencias que tienen lugar a cabo en el IES Virgen de Gracia de Puertollano sobre la Memoria Histórica. La conferencia de hoy se ha centrado en el estudio de la guerra en la provincia de Ciudad Real, alejada de las grandes batallas pero con una guerra activa de retaguardia.

Alia ha recordado la importancia de la Guerra Civil, pues de cuya memoria es deudor el actual sistema democrático, por eso ha intentado un relato alternativo de Guerra, no solo con grandes batallas, sino contar una Historia cercana a las personas. Y es que Ciudad Real tenía una importancia muy importante en la guerra, sobre todo por dos ciudades, Puertollano y Almadén, con ricos recursos mineros.

La Guerra Civil fue la culminación de todos los odios que se venian fraguando desde el s. XIX, resolviendose por las armas, algo propio de una sociedad inculta. La historia más reciente empezaba el 14 de Abril del 1931, cuando la República era proclamada. La provincia se vestía de gozo, pero esto se iba a convertir en desilusión por las reformas demasiado puntuales y por la oposición frontal de las clases poseedoras. Así, en el 36 el F. Popular ya está muy solo, perdiendo apoyos dentro del propio grupo de izquierdas. La gente incluso empezo a asustarse del Frente Popular y de sus mensajes revolucionarios. La conspiración ya se teje desde la UME, ya que Sanjurjo había fracaso en una intentona anterior. Junto con Mola traza una conspiración seria, con distintos modelos. Donde no había regimientos militares, se da el peso a las organizaciones civiles de derecha como Falange o los Carlistas.

El alzamiento se extiende, hay respaldo en todas las provincias. El mapa queda repartido entre ambos bandos, en cuanto a provincias ganan los naciones, en cuanto a población, la zona republicana. Sanjurjo muere en avión y posteriormente lo hará Mola, y para Septiembre del 36, Franco ya se ha hecho con el liderazgo de los nacionales.

Ciudad Real queda entonces aislada entre frentes, ya que Franco decide tomar el camino de Madrid pasando por Extremadura. Solo hay verdaderas batallas en torno a la zona de Almadén.

La conspiración en Ciudad Real se teje con Aguinaco, falangista que viene desde Madrid y ya está en Mayo tramando. Controla el transporte de autobuses para llevar el armamento, y junto a Mayor Macías, jefe provincial de falange tejen el alzamiento.

Francisco Alia (derecha) presentado uno de sus libros

El 1er alzamiento tuvo lugar en Puertollano. A las 2 de la mañana del 18 de Julio los mineros van a casa de J. E. Cabañero a requisar sus armas, durando el tiroteo hasta las 6 de la tarde. La casa es incendiada y mueren el padre y tres de los hijos (uno de ellos jefe de falange local).

En Ciudad Real, a mediodia. Muere Aguinaco y los falangistas se dispersan, pero son apresados y muertos uno a uno.

El Alzamiento más importante se da en Arenas de San Juán, donde el 23 de Julio los milicianos van a desarmar al alcalde, al que acusan de fascista. Fueron recibidos a tiros y se desarrolla una batalla campal donde son muertos 43 falangistas.

Ciudad Real tuvo una gran importancia en la retaguardia, no hay que olvidar que es el granero de la República y las fuerzas militares se formaban por estas zonas, donde también había hospitales de sangre. En Puertollano se forman de las primeras milicias, que tienen importancia en los frentes de Córdoba y Extremadura. Eran muy temidos por su valor, y por la dinamita, ya que mucho de ellos eran mineros. En Puertollano se forma además un batallón muy importante, con 236 voluntarios que en el 37 sale al frente. No había ni un militar profesional, y los combatientes eran en su mayoría mineros también.

La Guerra, mientras, era la Revolución para muchos. Se quitan del medio a sus enemigos, a los propietarios, a la Iglesia… de Julio a Diciembre del 36 mueren 2180 personas en toda la provincia. El gobierno desaparece y es una opotunidad para tomarse la justicia. En Ciudad Real, el Seminario se convierte en la Checa. Allí es muerto entre otros el obispo de Ciudad Real, y de los 200 y algo curas de la provincia, unos 80 son ajusticiados. También se procede a las apropiaciones d efincas, el 59% de las tierras es arrebatada a sus propietarios y dadas a los trabajadores. El 96% de esas incautaciones se colectivizan en la provincia, el fruto iba a ir por fin a quien trabajaba la tierra. Estas colectivizaciones eran llevadas a cabo sobre todo por UGT y CNT. En Puertollano hay incluso una mixta, de ambas organizaciones. Las minas también se incautan, pero se dejan en manos de los militares, como industrias de guerra. Caso significativo es el de Membrilla, donde se colectiviza todo e incluso desaparece el dinero.

La destrucción del patrimonio también es una de las caras de la Guerra. Sobre todo de Iglesias, por ejemplo en Puertollano el mismo día 19 arden la Asunción, la Soledad y la Virgen de Gracia. Otras saldran peor paradas como la de Criptana, que no queda nada en pie.

Las mujeres son otro de los colectivos olvidados en la guerra. Su labor asistencial y agrícola mantiene en pie al bando republicano, y en Puertollano forman un Comité de mujeres antifascistas.

Pero la cosa empeora, la guerra se alarga y surgen los conflictos dentro de un bando tan hetereogeneo como la izquierda, entre comunistas, socialistas, anarquistas… En 1938 por ejemplo se separa la colectivización mixta de Puertollano. Y en Marzo del 39 ya con la guerra casi acabada, los comunistas la emprenden a tiros contra socialistas y anarquistas en Ciudad Real.

En ese mismo Marzo, las tropas nacionales llegan a Ciudad y Puertollano. Tras la guerra, hay unos 2500 represaliados en la provincia, en Puertollano unos 300. Lo que llegó después todos lo sabemos.

  1. memorant
    abril 17, 2010 de 2:59 pm

    Muy buen artículo Parra, completo y condensado. Sólo me gustaría hacer una puntualización sobre las colectivizaciones en la Guerra Civil, este es un texto de Diego Abad de Santillana, anarquista que escribió sobre la colectivización industrial en Cataluña durante la guerra, también puede ser representativo para este caso:

    “En lugar del antiguo propietario, hemos puesto a media docena de nuevos patronos que consideran la fábrica o los medios de transporte por ellos controlados como su propiedad personal, con el inconveniente de que no siempre saben organizarse tan bien como el antiguo dueño.”

    La colectivización como idea fue buena, pero en la práctica también provocó que los revolucionaros se convirtieran en pequeños burgueses. Mi abuelo me contó casos similares también que se dieron en Recas.

    Saludos!

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