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Novecento: una mirada histórica


 

      En pocas ocasiones hemos hablado en este blog sobre el fascismo, pero ha llegado la ocasión. Los hechos ocurridos en la Italia de los “felices años 20” son trascendentales para comprender -en la medida de lo posible- la violencia y el autoritarismo que primó en los años treinta. Al fin y al cabo, el fascismo italiano fue el primero, el punto de partida de numerosos regímenes que le siguieron a la zaga: Dolfuss en Austria, Alejandro Tsankov en Bulgaria, Augustinas Voldemaras en Polonia, Vidkun Quisling en Noruega, Oliveira Salazar en Portugal y, por supuesto, la más extensa de todas las que asolaron Europa y que marcó nuestro pasado y nuestro presente, las dictaduras de Primo de Rivera y, sobre todo, Francisco Franco.

     En este artículo no pretendemos tanto hacer una crítica cinematográfica de la película como analizar su contenido histórico. Hemos intentado apoyarnos en su argumento para seguir la crítica situación agraria previa y posterior a la Gran Guerra, las causas del surgimiento del fascismo y sus características básicas -para lo que hemos acudido a autores que han pretendido definirlo, como Edward Malekafis, Vicenç Navarro, Umberto Eco, Stanley Paine y el propio Mussolini-. Además de incorporar algunas fotografías, hemos traído algunos videos de un film que dura más de cuatro horas… Una obra monumental “de las de antes”.

 

            La película “1900” narra las vidas paralelas, ya desde el nacimiento, de Olmo y Alfredo, uno hijo de campesino-jornalero, otro descendiente de patronos y burgueses. Sus encuentros y desencuentros son el resultado de las diferentes etapas de la vida –una niñez más amable,  una edad adulta con roces continuos, pero de cierta empatía- y la consolidación de dos grandes ideologías afines con sendas posiciones sociales: el comunismo y el fascismo.

            A las puertas del siglo XX la II revolución industrial no ha hecho fuerte aparición en los entornos agrarios. Si bien es cierto que encontramos algunos rastrillos de hierro que agilizan la realización de los surcos en el campo, que se observan en el horizonte postes telegráficos y un fragmentario tendido ferroviario, el campesino aún trabajo mayoritariamente a mano, con la guadaña, la azada y el arado de vertedera tirado por bueyes o caballos.

          La propiedad era predominantemente latifundista y terrateniente. Los trabajadores no poseían propiedad privada. En un fragmento de la cinta, Alfredo, aún niño, reprende a Olmo diciéndole que “casa, grano, trigo, gusanos y todo lo demás es mío, incluso tú eres mío”. Como podemos ver, a pesar de los movimientos liberales del siglo XIX, algunos rasgos de régimen señorial y tardofeudales, perduraron, respectivamente, en gran parte de la Europa agraria, sobre todo en la oriental[1], y en Japón[2] hasta la II GM.

Propaganda de la Revolución soviet en Rusia, 1905

  

          Una vez aconteció la revolución soviet de 1905, ya en el contexto de la “Paz Armada, ante las adversidades, y en vistas de la previsible reducción del sueldo a la mitad, los obreros organizan un fondo común y se apoyan en el Socorro Rojo Internacional, fondo de ayuda mutua proletaria, cuya estructura cristaliza a partir de la Kominter de los años 20’.

 

                 Antes de continuar analizando la película pasaremos a describir someramente las causas que llevaron a la conformación del fascismo y las características de este movimiento político.

                El final de la Gran Guerra supone un importante varapalo para las nuevas potencias internacionales: Alemania por el daño que le causaron las medidas impuestas en el Tratado de París; Italia porque salió de la guerra, si bien en el bando vencedor, “sin la sensación de haber cosechado gloriosas victorias y con la amargura añadida de sentir que le habían escamoteado todo cuanto le prometieron*. Sólo le quedaba una enorme deuda nacional, un elevado coste de la vida y la perspectiva de más miseria. El país en general se hallaba en un estado de resentimiento y de choque, y los desórdenes empeoraban continuamente”[3].

 

                 Las causas fundamentales del surgimiento del fascismo, además del desencanto producido por los resultados bélicos son la inconsistencia de las relaciones capitalistas y la necesidad de consolidarlas por medios dictatoriales, la amenaza de la revolución proletaria desde Rusia y el empobrecimiento de la clase burguesa.

 

         

 

Las características más importantes del fascismo son:

               1) Líder: la  voluntad del cambio se centra en el líder con cualidades sobrehumanas, al que no puede imponerse ningún tipo de restricciones, sino al contrario, a quien se le glorificará a través de la propaganda y que estará totalmente apoyado por un…

                2)Partido único o Asamblea: que controlará la labor de Estado y cuyos miembros, personalidades importantes de la economía nacional, acumulan títulos y competencias. Este control viene apoyado por fuerzas militares establecidas desde arriba, como las SA (Sección de Asalto) o las juventudes, que ideologizarían y adoctrinarían a la “nueva sociedad”. El pilar fundamental de este gran proyecto es el proyecto de unidad monolítica denominado “corporativismo”, que respondería a las pautas de un centralismo que excluiría la iniciativa individual[4]. El fascismo es un nacionalismo que identifica tierra, pueblo y estado con el partido y su líder.

                   3) Estado totalitario: En el que se controlaría la vida intelectual, la sociedad civil y la organización social. La absorción de los sindicatos y los empresarios conlleva la negación radical y la imposibilidad de la “lucha de clases” marxista-leninista.

                   4) Nueva política: antiliberal, antimarxista, anticonservadora, extremista (en lo que a nacionalismo se refiere, plebeya en su composición, violenta, irrespetuosa) y con una retórica pseudoizquierdista para atraerse los colectivos de base. Se oponía a los órganos internacionales, como la Sociedad de Naciones y las Internacionales. Se mostraba como una tercera vía entre el liberalismo y el marxismo, en la que primaría el pueblo y la raza sobre el individuo del parlamentarismo democrático.

                   5) Nueva sociedad: crear una nueva sociedad a través de una ideología en la que prima la jerarquía, el nacionalismo, la guerra, el irracionalismo, la acción, el movimiento (plasmado en el futurismo), la psiquiatría, lo heroico, la sangre, el impulso, la violencia para lograr las tierras para producir alimentos, el instinto, la voluntad, la quema de museos, el odio a la mujer, todo ello partiendo de la pintura de Boccioni, sociología de Vilfredo Pareto[5] y la filosofía de Sorel, Marinetti y Nietzsche contra el vitalismo y el positivismo radicales.

Boccioni, artista futurista simpatizante del fascismo

  

                    6) Revolución nacional: proporcionar una situación económica sin precedentes, en la que se paliaría la deuda externa de los tratados de paz y se sacaría el país adelante

                    7)Violencia contra los adversarios: los fascistas se creían llamados a enmendar el error socialista y a  luchar contra la conspiración obrera Judeo-Masónico-Comunista-Internacional. En estos objetivos fueron claves las milicias y escuadras voluntarias desde 1921. Además de para conseguir el poder, también sirvieron para consolidarlo y defenderlo. A estos cuerpos especiales hay que sumar el buen aprovechamiento del clima de inseguridad jurídica, donde los derechos individuales habían desaparecido. Practicando continuamente la “doctrina del miedo” hundieron a los opresores e impidieron cualquier reacción desde la clandestinidad.

                     8 ) Desigualdad de los seres humanos: se niega al hombre universal para negar los derechos humanos. Esto implica la superioridad de los gobernantes sobre los gobernados, de los ciudadanos de la “Nación” a los de otras, del hombre sobre la mujer, de los fuertes sobre los débiles. Una forma clara de racismo e intelectualismo, patente, asimismo, en el elitismo que se percibía en la educación, la quema de libros no autorizados y en los mensajes[6] políticos con los que pretendían captar la atención y la fidelidad de la población[7].

                       9) Militarización: las fuerzas armadas y de seguridad, bien para guardar el orden, bien para la represión, inspiraron la adopción del lenguaje militar, la propaganda, los uniformes  (camisas negras), la simbología, los lemas patrióticos y las concentraciones propagandísticas.

                      10) Espacio vital e imperialismo: Si bien el caso alemán es más paradigmático, en el fascismo italiano buscó saciar la incumplidas ansias de expansionismo con la invasión de Etiopía, Somalia, Albania, Corfú o la ciudad de Fiume, en la frontera con Yugoslavia, pero también la participación en la Guerra Civil española, tanto para enfrentarse al bloque soviético como para llevar a la práctica sus planes de reconquistar el mediterráneo como mar de los romanos.

               Volvamos a 1919, cuando Olmo regresa, ya adulto, de la Gran Guerra. En estos momentos surgen los primeros roces. Está claro quién es quién en la Italia de los felices años 20. Bertolucci nos muestra a los burgueses como portadores del capitalismo. Han comprado máquinas y braceros para trabajar la tierra. La II Revolución Industrial comienza a llegar al campo. A partir de ahora obtendrán mayor rentabilidad pagando lo mismo a los obreros, acaso menos aún. El fortalecimiento de la Lira por Mussolini formaba parte de sus políticas proteccionistas.

              A sabiendas de las ganancias que está obteniendo Lorenzo, el nuevo patrón, los campesinos mantienen una resistencia pacífica, sin más armas que los aperos de labranza, en la que las mujeres son pieza clave[8]. Mientras la mortalidad infantil en el campo roza los 2/3 y han de robar el trigo de los almacenes ante el problema agrario aún sin solucionar, los burgueses disfrutan de la música clásica, el arte futurista en el que prima la velocidad, el vértigo, la masculinidad, la tecnología, el sexo y las drogas.

   

Oposición campesina armada con aperos de labranza y anteponiendo a las mujeres como escudo de resistencia inerme, frente a la caballería en el periodo previo al fascismo, que viene a expropiarles las tierras de labor.

 

                La III Internacional de 1919, organizada a iniciativa de Lenin, propagó el temor entre las clases acomodadas de que una conspiración a nivel mundial estaba cercana, como apuntábamos anteriormente. El fascismo toma un nuevo impulso entre 1920 y 1922. Se organizan los Fasci italiani di combatimiento y el Partido Nacional Fascista. Los “Camisas Negra”, representados en la película por Aquila y sus secuaces , marchan sobre Roma y sustituyen a Enmanuel III por el Duce, Benito Mussolini.

 

   

            Desde ese momento comienza a experimentarse el terror fascista. Uno de los personajes argumentará que los “bolcheviques son medio asiáticos, sarracenos, mongoles subversivos que pretenden robarnos. Hay que matarlos, no por venganza, sino para que haya orden. Somos los nuevos cruzados”. En estas palabras, pronunciadas en un pequeña reunión en la iglesia, quedan patentes tanto el temor a la revolución comunista, la xenofobia, la búsqueda del orden fascista, sin partidos ni grupos opositores y, también, el carácter religioso de algunas de sus acciones. De hecho, Pío XI, mediante el Pacto de Letrán[9], mantendrá una relación de amistad con Mussolini, al que definirá como hombre enviado a nosotros por la Providencia.

 

 

Nace el fascismo. “Muerte a los comunistas” es el mensaje más frecuente

  

                 Mientras el movimiento fascista se concentra en torno a Roma y extiende sus dedos hacia los cientos de centros terratenientes del mundo rural italiano, los campesinos y jornaleros se agrupan en torno a la “Casa del Pueblo”, donde discuten,  se alfabetizan con material rudimentario y celebran fiestas humildes. Algunos de los “Camisas negras” que ven con malos ojos estas acciones, irrumpen en la plaza y queman este edificio. En el entierro de los alcanzados por el fuego se hace uso de toda la parafernalia comunista.

 

                  El 25 de abril de 1945, cuando la II Guerra Mundial está llegando su fin, el Comité de Liberación Nacional de la Alta Italia se hace con la mayor parte de las ciudades. La ejecución de Atila, jefe militar, y el juicio a Alfredo, el patrono, simbolizan la caída de un antiguo régimen, el fascista, y el amanecer de otro nuevo, socialista, que no será sino una ilusión que se rendirá a la realidad del Pacto Histórico, por el que la violencia deberá ceder y se verán obligados a entregar sus armas. En estos momentos las personas comienzan a romper rejas, romper muebles, robar comida, pintar de color rojo los carteles fascistas y a celebrar la derrota del “Eje”. Una gran bandera roja, símbolo del comunismo, es desplegada en medio de la plaza[1] y bajo ella cantan “Bandera Roja”.

 Humillación pública y asesinato de Mussolini

             Como hemos comentado, el juicio a Alfredo sintetiza gran parte de los asuntos que viene a tratar la película. No solo le critican su alianza con la dictadura como individuo económicamente poderoso, sino que le reprochan haber practicado una conducta menos paternalista –discurso de pseudoizquierda usado por los fascistas- que su abuelo. En esta ocasión, la amistad de Alfredo y Olmo se esfuma y deja paso a una lluvia de acusaciones: uno perdió dos dedos en la siega, otro los dientes por tener que comer alimentos no cocinados, aquel pasó hambre por la economía capitalista agresiva que defendió[2].

Robert De Niro y Gerar Depardieu en una escena de sexo explícito

            Más allá del argumento principal y explícito que transmite la película, el simbolismo está presente a lo largo de casi cinco horas de rodaje. El sexo explícito y las acciones violentas no son gratuitas. En las primeras creemos reconocer una época de ignorancia-represión y liberación sexual, que coincide con los felices años 20:  comparación del miembro viril entre Otto y Alfredo cuando niños, escenas de sexo en el granero entre Alfredo y su esposa, otra de Aquila con su compañera y el niño al lado, En las tomas violentas se deja traslucir “La Doctrina fascista” de Mussolini: para someter a la oposición, para mantener el orden, para extender un mismo credo político, si es necesario, se usará la violencia. El asesinato del gato o del niño, así como el sometimiento de los obreros en aquella jaula embarrada, bajo la lluvia por parte de Aquila, son buena muestra de ello. Pero el mensaje que, a nuestro parecer, es el más explícito, máxime teniendo en consideración la ideología marxista de Bertolucci, así como el espíritu de Mayo del 68 que defendía, es aquella con la que cierra la película: el tren del Socorro Rojo, el comunismo hecho fuerza, hierro, carbón, movimiento, adoptando incluso los patrones de velocidad y tecnología del régimen dictatorial, pasa por encima de Mussolini y el fascismo, encarnados en la figura de un viejo ya cansado, derrotado por los años de incansable pero infructífera lucha.

        

Escena en la que Olmo marcha a la Gran Guerra y que, al final de la película, vuelve a repetirse, acaso como metáfora que expresa el paso del comunismo por encima del fascismo al final de la II GuerraE Mundial

 

            En conclusión, la magna epopeya “1900”, de Bertolucci, ofrece un fresco más que ilustrativo sobre la primera mitad del siglo XX. Un monumento a la historia y a las ideas políticas cargado de lecciones muy detallistas, inflamado con decenas de escenas simbólicas que vienen a recoger el sentimiento de una época no menos misteriosa. Las acciones viscerales, la incongruencia, el irracionalismo, la violencia fueron ingredientes propios del régimen fascista y comunista. Bien es cierto que el director pretende hacer al espectador partícipe de las penas y sentimientos de los segundos, pero en esta crítica no viene de más recordar que las atrocidades se cometieron de igual manera en ambos bandos, asunto que no dejaremos caer en saco roto. Al fin y al cabo, la justicia no es cuestión de preferencias.

 

 


[1] Algo parecido sucedió el 14-4-1931 en Madrid. Aunque durante años la monarquía, más tarde en alianza con la Dictadura de Primo habían dirigido el país, la proclamación de la proclamación lanzó a la calle a miles de personas con sus banderas republicanas. ¿De dónde salieron tantas de la noche a la mañana? Evidentemente el espíritu republicano ya había germinado entre la población.

[2] “padre o hijo el patrón es el patrón”, grita uno de los personajes.


[1] HILTON, R.; La Transición del feudalismo al capitalismo; Crítica; 1987 y POUNDS, Norman J.G.; La vida cotidiana. Historia de la cultura material; Capítulo 4. Crítica

[2] TAKAHASHI, H. KOHACHIRO; Del feudalismo al capitalismo; Crítica; 1982. Capítulo 3

 * En el Tratado de Londres de 1915, por el que Italia entraba en la triple entente, se le prometió la anexión de Dalmacia, las islas del Adriático y parte de las colonias alemanas en África.

[3] ASIMOV, I., Historia y cronología del mundo. Desde el Big Bang al Siglo XXI; Ariel; 2007; p. 729

[4] “El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado” Mussolini

[5] De cuya obra Tratado de sociología general, 1916, Mussolini tomaría algunas ideas para organizar la sociedad.

[6] GOEBBELS, J.; “Los 11 principios de propaganda”: mensajes simples y claros repetidos desde diferentes perspectivas hasta la saciedad.

[7] ECO, U.; “Fascismo eterno” en Cinco escritos morales 

[8] Según Charles Tilly, esta misma actitud la contemplamos en las reivindicaciones obreras de finales del siglo XIX, pero también en casos tan conocidos como en la Semana Trágica de 1909 en Barcelona, donde las esposas y madres de los combatientes fueron las primeras en lanzar sus protestas.

[9] http://www.claseshistoria.com/fascismos/+pactoletran.htm

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  1. albertopan
    marzo 5, 2010 en 11:16 pm

    Preparen un buen cazuelo de palomitas para disfrutar de la película de Bertolucci. Otra muy buena de este director es El último emperador.
    Ambas las he visto recomendadas por J. Sisinio y la verdad que son auténticas obras de arte. La última que ha recomendado nuestro profesor ha sido An education, bastante bien también.
    Si bien esta película sirve para la primera mitad del s. XX, para la segunda me han recomendado La mejor juventud creo recordar.
    ¿Sabíais que el hijo de Cayo Lara se llama Olmo en honor al protagonista de esta película?
    Saludations i fins un altra! Força al canut!!

  2. Juan
    marzo 6, 2010 en 3:00 pm

    Muy completo el desglose y análisis de Novecento. Y muy bien por Cayo Lara, por el nombre de su hijo ¡Ah! otra peli maestre e histórica, pero sobre el siglo XIX, es la de EL GATOPARDO, del maestro Visconti ¡obligatoria también!

  3. mercefonseca
    marzo 9, 2010 en 2:10 pm

    No he visto Novecento, y como cinéfila que me considero (y estudiante de historia), tengo que remediarlo. Sin embargo, como Alberto, sí he visto El Último Emperador y me parece una obra de arte del cine además de aproximarnos a la revolución china que acabó con el sistema imperial para convertirse en una república en 1912.

  4. historiadorafrancesa
    marzo 12, 2010 en 7:59 pm

    Vi a las 2 el año pasado con Sisinio, y la verdad es que son muy completas y muy interesantes al nivel histórico ! Pelis que hay que ver eso es cierto !

  5. abril 5, 2012 en 6:20 am

    Què joya! aunque todas las peliculas de bertolucci son obras maestras, sin duda èsta es la joya de la coron. retrato de època, lucha de clases, la historia misma. una amistad que dura durante toda la vida de ambos, màs allà de las difierencias que comienzan a separarlos al finalizar la primera guerra mundial. Pero aùn asi la relaciòn y los momentos compartidos por ambos protagonistas resultan conmovedores. El màs entranable que recuerdo es aquel en que ambos comparten los favores de una prostituta epiletica, y la complicidad con que actùan ambos es alucinante. Sin obviar un detalle que se podria subjetivamente apreciar (a mi me lo ha parecido) de que podrian ser hermanos, dada la miseria y promiscuidad en que naciò y se criò Olmo. siempre he pensado que es el mejor trabajo que le he visto desemp. a gerard depardieu, y en cuanto a robert de niro, solo con nombrarlo es suficiente. sensacional dominique sandà. Ningùn cinèfilo deberia dejar de verla, màs allà de las casi cuatro dècadas transcurridas, insisto en que es un buen pedazo de la historia de Italia a lo largo del pasado siglo. Chapeau a bertolucci, por esta y por otras tantas tales como el ùltimo emperador.-

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