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Una visión de Mahoma en el Corán


1. Presentación
El trabajo que exponemos a continuación versa sobre la figura de Mahoma dentro del Corán. Los distintos estadios del Profeta dentro del libro sagrado de los musulmanes, donde aparece como un personaje poliédrico y adaptable a los diversos procesos históricos que vive. A lo largo de este trabajo nos introduciremos en la figura de Mahoma y el Corán, para luego profundizar en lo distintos perfiles del Profeta.


La metodología utilizada para estudiar y elaborar esos perfiles ha sido la siguiente. A la lectura detallada del Corán, ha seguido una agrupación temática de las aleyas, que tenemos en los distintos estadios que a nuestro parecer se puede encuadrar a Mahoma a lo largo del texto. Así hemos conseguido a la vez, una visión global y particular de los temas de los que trata este trabajo. Para ello hemos elaborado cuatro categorías: Autoridad, líder religioso, legislador y líder militar, en las cuales hemos agrupado las dichas aleyas. Muchas de ellas se pueden agrupar en varios de esos planos, puesto que nos importan información sobre varias de ellas, así como muchas han sido difíciles de encuadrar, con lo que corresponde en muchos casos una lectura subjetiva sobre las aleyas y hemos elegido las que mejor se adecuan a este trabajo por proporcionarnos una visión más clara de Mahoma.
Esperemos que este trabajo de curso, o más bien dicho de cuatrimestre, arroje algunas luces sobre el personaje de Mahoma, y sin pretender ser en ningún caso una monografía ni nada por el estilo, aporte ideas interesantes para la interpretación de Mahoma. Asimismo, esperemos que no sea un texto con demasiadas ideas, y que las que aparezcan en el texto estén debidamente desarrolladas. Para estos propositos intentaremos abandonar nuestra posición euro centrista y sumergirnos en la cultura árabe y en su religión.

2. Introducción. Datos sobre el Profeta
Pese a que sabemos pocos datos acerca de su vida, la figura de Mahoma es menos nebulosa que las de otros generadores de religión como puede ser el caso de Buda o Jesucristo. Se conoce que Mahoma nace en Arabia en el 570, en el contexto de una Arabia desértica. Hay que tener en cuenta ciertos aspectos de la Arabia de aquel momento, como son las rutas caravaneras, el hecho de que las poblaciones se asienten cerca de los oasis, cosa fundamental en un contexto como el arábigo. Así mismo hay elementos de la religiosidad preislámica, como la profusión de ascetas hanif, la importancia de los dioses yin, y de un objeto sagrado como la Kaaba, ese trozo de meteorito venerado actualmente por la comunidad islámica en su concreto, y que constituye el principal lugar de peregrinación.
Mahoma va a nacer en la Arabia Central, la última en incorporarse al estadio de la cultura. Pese a esto, allí hay dos ciudades dinámicas como La Meca y Yatrib (Medina). Ciudades comerciales con pequeñas colonias de comerciantes judíos y cristianos. Hay muchas tribus, pero unen dos cosas, la lengua árabe y la creencia de descendencia de Abraham a través de Ismael.
Ya antes de su aparición en escena hay un sentimiento de intento de unidad nacional, se espera que una de las tribus acometa ese proceso para acabar con la dispersión. Antes de Mahoma ya se está esperando un profeta, esta es una de las tesis que señalan autores como Cansinos Assens. Mahoma encuentra por tanto, un caldo de cultivo adecuado para su mensaje, se empieza a buscar desde las distintas tribus un personaje relevante que las unifique y de sentido nacional.
Mahoma pertenece a la tribu de los Quraychies, que lo acogen de pequeño, puesto que queda huérfano a temprana edad. Lo educa su tío Abu Talib. Encuentra a su pareja en Jadiya a los 25 años, una viuda rica, bastante mayor que él, que será su principal apoyo hasta su muerte. A los 40 años, una edad siempre muy señalada para los hombres ilustres, Mahoma empieza su proceso de revelación. Podemos asociar esto a algún proceso que el propio Profeta experimenta al llegar a esta edad y por este tiempo. Se refugia en una caverna y recibe la revelación que irá predicando por La Meca.
Hay que comentar la relación de Mahoma con otros Profetas como Buda, Moisés o Zoroastro. Como los dos primeros, es una persona casada, de una cierta edad, que en una crisis de identidad o de valores, asume una misión en la vida y la lleva a cabo, buscando un objetivo de autorrealización. Como Zoroastro, va a realizar viajes para predicar su revelación.
Aquí se inicia como líder de la incipiente comunidad islámica. Sin embargo no contará con el apoyo de su tribu de los Qurays, con lo que tendrá que refugiarse en un oasis cerca de la Meca. En el 619, mueren en un corto espacio de tiempo su mujer Jadiya y su tío Abu Talib, con lo que se queda sin protección en la Meca, por lo cual debe huir a Medina, dando inicio a la hégira, que se instituye como principio del calendario musulmán.
En Medina liga la religión a la política, con lo que la revelación se orienta a regir la comunidad, haciéndose más práctica y menos religiosa. La revelación intentará justificar el orden político. En el 630 vuelve a La Meca, donde pasará dos años hasta su muerte en 632, dejando una sucesión nada clara, debiéndose poner por escrita su enseñanza en el Corán y la Sunna.
La información sobre Mahoma la encontramos en dos documentos principalmente. El Corán, resumen de su predicación y de su enseñanza, aunque escrito en una época posterior, que es el documento que manejamos en este trabajo. El otro documento sería la Sunna, la tradición islámica que ha recopilado documentos sobre la vida y hechos del Profeta. A partir de estos documentos se elabora el conocimiento de su vida que se da a conocer posteriormente en forma de biografías sobre el Profeta.
En este trabajo vamos a prestar atención a la evolución interna del Corán, que nos vislumbra distintos estadios del profeta Mahoma, no solo como líder religioso, sino también como líder político o militar.

3. Biografías del Profeta
Como en todo el proceso de construcción en torno a Mahoma, hay una diferencia cronológica entre su vida y en cuanto se empiezan a poner por escrito los hechos de su vida. Siguiendo las premisas de Cansinos Assens, podemos distinguir dos periodos en la producción biográfica sobre Mahoma.
Hasta el s. XVIII dominan los trabajos bien apologéticos o bien denigratorios. Los primeros van a venir del entorno musulmán, conformando la visión apologética de Mahoma tras su muerte. La primera biografía conocida data del s. II de la hégira y fue escrita por Abu-Abdul-Iah Mohammad-ben-Ishak, aunque no conservamos el original. Si se conserva una recensión del texto, elaborada por Ibn-Hischam un siglo después. Es de tono apologético, y se marca la pauta de las futuras biografías de Mahoma en el ámbito musulmán. Siete siglos después de la muerte de Mahoma escribe Abu-l-Feda, que constituye el primer intenso serio de hacer una biografía. Pero aparece igualmente el misticismo y el mito a partes iguales. En el segundo ejemplo, encontramos las biografías cristianas, que cargan contra la figura de Mahoma. Ejemplos son las impugnaciones de S. Juan Damasceno, Eutimio Zigabeno o Maracci, que tienen un carácter polémico, aunque coinciden en algunos puntos históricos.
A partir del s. XVIII hay un mayor intento científico, y tenemos obras sobre las Vidas de Mahoma en muchas lenguas. Destacamos las obras que señala Cansinos Assens en su obra, así tenemos la obra de Gagnier, La vie de Mahomet traduite et compilee de l´Acoran, des traditions autentiques de la sonna, et des meilleurs auteurs árabes, de 1732. También francesa es la obra de Turpin, Histoire de la vie de Mahommet de 1779. En 1825 publica su obra Michaud, Mahomet et ses succeseurs en Histoire des Croisades. Un personaje muy interesado por la cultura islámica como es W. Irving también realiza una obra sobre las Vidas de Mahoma, Mahomet and his sucessors, de 1857.
Podemos destacar también la obra de Le Bon, traducida al español, La Civilización de los árabes, 1886. La obra de Weil, Mohammed der Prophet, sein Leben und seine Lehre. Otra obra en alemán es la de Sprenger, Das Leben un die Lehre des Mahammad, 1865.
Como ejemplo de obras algo más actuales, podemos citar la de Cansinos Assens (Mahoma y el Koran, 2006), que nos sirve de base para este apartado o la del turco Essad Bey.

4. Corán
Antes de detenernos al estudio de la figura de Mahoma en el Corán, debemos acercarnos al libro sagrado de los musulmanes, el Corán. En este trabajo nos acercamos a él como un libro histórico, pero siempre respetando su carácter sacro para millones de personas en el mundo. El Corán es el libro sobre el cual se sustenta la civilización islámica. Es un libro revelado directamente por Alá al Profeta Mahoma, por lo cual debe entenderse como un libro sagrado, puesto que es así como lo entienden cientos de millones de personas en todo el mundo.
El Corán se compone de 114 capítulos o azoras, que a su vez comprenden 6243 versículos. Podemos dividirlas entre Azoras mequíes (cortas y más poéticas) y las Azoras medinenses, que se sitúan al principio y son más largas.
A lo largo de la obra, se ven muchos elementos judaicos y cristianos, quizá por el contacto que pudiera tener Mahoma con comerciantes de estas religiones a lo largo de las rutas caravaneras.
Hay que destacar el carácter caótico del Corán, con su desorden y sus muchas idas y venidas sobre el tema. No constituye un ideal occidental de libro, sino que recoge muchos temas descolocados dentro del Corán. Esto procede del carácter de la revelación. Unos entienden que fue revelada de una vez, mientras que otros defienden que empieza la revelación por la azora XCVI. Siguiendo estos preceptos, las primeras aleyas son las del final, las aleyas mequenses, mucho más alegóricas y cortas, con un contenido netamente religioso. Las primeras, más extensas, con las aleyas mediníes, que van conformando un lenguaje más poliédrico, por cuanto va avanzando el protoestado que configura Mahoma. Por tanto, como dicen los estudiosos del Corán, cada aleya responde corresponde a un momento determinado. Por eso, se entiende que las aleyas más recientes son más validas que las antiguas, puesto que completan su información y son más tardías en el tiempo, por tanto más perfectas. Se superan así las posibles contradicciones, que de facto se dan dentro de la estructura del Corán.
No es el objeto de este trabajo analizar el Corán desde un punto de vista estilístico, ni histórico ni sobre su lenguaje. En este trabajo vamos a prestar atención a la evolución interna del Corán, que nos vislumbra distintos estadios del profeta Mahoma, no solo como líder religioso, sino también como figura de autoridad líder político o militar.

5. Mahoma en el Corán. Los distintos estadios del Profeta
La figura de Mahoma, como la de otros profetas, aparece envuelta en una neblina histórica. Se recoge posteriormente a su muerte lo dicho por él, pero sus primeras biografías no aparecen hasta el segundo siglo de la hégira.
En este apartado, comentamos la figura de Mahoma dentro del libro sagrado a partir de la lectura de las aleyas que citan al Profeta, directa o indirectamente. Hablaremos de estas citas en dos sentidos: En primer lugar, en un sentido de evolución de la figura de Mahoma a lo largo del texto; en segundo lugar, a lo largo de una serie de funciones que ejerce Mahoma dentro del libro sagrado. Huelga decir, que estas caras del Profeta se van entremezclando en el texto, y configurando a Mahoma como personaje histórico.

5.1 Autoridad del Profeta
Después de seguir la lectura del Corán. Debemos quedarnos con esos roles que asume Mahoma a nuestra vista y analizarlos en profundidad.
En primer lugar, atendemos al problema de la Autoridad, que ya hemos atendido en clase en el seminario sobre “Autoría y Autoridad en el Corán”
En dicho seminario abordamos la problemática a la que tiene que hacer frente Mahoma, al situarse como Profeta de la revelación y la puesta en duda de su palabra. Durante el texto se hace mucho hincapié en la necesidad de autoafirmarse ante la comunidad, de incidir en el carácter sagrado de su revelación, y de que su autoridad viene por Ala. Esta autoridad viene por el Dios único, con lo que Mahoma se distancia de la revelación, ya que todo lo que ocurra será por deseo divino . Sin embargo, también se reafirma en su liderazgo, más allá de su vínculo por Dios, teniendo por tanto un doble juego dialecto. Por un lado, se representa a Mahoma como uno más de la comunidad, un escogido entre iguales , pero por otro lado se le reviste de autoridad, por su vínculo sagrado, como vemos en la Sura IV, en las aleyas 82/80
Otro aspecto llamativo es los ataques de los que el propio Corán se hace eco, y es que la predicación de Mahoma debió ser dura en los primeros momentos sobre todo. Ya hemos dicho en la introducción, que no contó con muchos apoyos dentro de su propio tribu, y que en cuanto se acabaron las protecciones de su mujer y su tío, debió huir a Medina. Hay muchas resistencias por parte de la comunidad árabe; “No cesarás, Mahoma, de descubrir traiciones de ellos con excepción de unos cuantos” . Contra esta resistencia, van dirigidos los ataques de proselitismo de Mahoma Aquí también hay un doble juego, de ataque a ellos, para que se conviertan al Islam, pero por otro lado, la doctrina de que Mahoma no debe ocuparse de ellos, que el solo debe guiar a los fieles , y convertirse por si solos los no creyentes. Sin embargo el lenguaje se va tornando más violento según avanza el texto cronológicamente .

Destaca el uso del Vocativo Di: a lo largo de todo el texto, lo que refuerza el mensaje de Mahoma. Durante las siguientes aleyas, la figura de la autoridad desaparece algo en número, pero se mantiene en vehemencia, mezclándose muchas veces con el lenguaje político. Se refuerza el carácter de enviado, y la validez de las aleyas, como en la Sura XIII . Y es que no solo tiene que afirmarse Mahoma, sino su propio mensaje. Entramos aquí en la duda no solo sobre la persona que evoca el mensaje, sino sobre el mensaje en si. Podríamos ver esto como una crítica más allá del Profeta, como críticas a la cosmogonía que nos ofrece la nueva religión. De hecho el propio Mahoma tiene que admitir que no hay aleyas definitivas y que estas se van perfeccionando. Debe salvar el carácter caótico y descoordinación señalado antes que tiene el Corán, al ir variando la revelación de temas constantemente. Esto, le da más naturalidad, puesto que no parece un corpus redactado a conciencia, sino que pone de relieve el carácter práctico de las aleyas, que responden a un momento concreto.
Con esto, Mahoma también aparece como un personaje en un escalón superior al del resto de la comunidad, no divinizado, puesto que esa no es su pretensión. Pero si aparece como el Elegido, el que transmite la palabra de Alá, dando comienzo por tanto, a esa figura intocable dentro de la comunidad. Esta es una de las ideas más controvertidas, y que lleva en ocasiones a convertir a Mahoma en una figura sacra. Mahoma no pretende eso, ya que al elaborar su doctrina está ejemplificándose como el buen musulmán y quiere llegar a la comunidad, no pretende que le tengan en un plano superior, aunque implícitamente, el hecho de ser Profeta conlleve estar en un plano, sino superior, si algo diferente.
Seguimos viendo como en la Sura XVI, que Mahoma se afirma ante las malas lenguas. Recoge los dichos de las personas que atacarían sus enseñanzas. De hecho aparece en esta aleya un concepto del árabe ya como lengua sagrada de la revelación. Esto es una importante señal de que el árabe ha trascendido su papel de lengua de las tribus de Arabia, para convertirse en una lengua de cultura de todas ellas en su expansión por la Península Arábiga. Este es uno de los elementos de unión de ese sustrato preislámico en el que nace Mahoma. El profeta va a ser el encargado de dar unión y cohesión a todo esto.
La apreciación de autoafirmación como decimos, se va confundiendo con la doctrina político-moral, y en la Sura 46 encontramos la última referencia a lo que podemos entender como autoridad plena, refiriéndose a su afirmación. A partir de aquí encontramos más justificaciones políticas, y sobre todo en la segunda parte un lenguaje más alegórico y meramente religioso donde Mahoma desaparece como tema. En esta última azora vemos de nuevo la recurrencia de dudar de la palabra de Mahoma, de que esto se lo esta inventando este personaje y que no habla por boca de Dios.
Como conclusión a este apartado, podemos decir que la evolución de la autoridad en Mahoma pasa por distintas etapas según la revelación. La justificación del Profeta es religiosa en un primer momento, para politizarse y militarizarse según lo necesita la comunidad, con lo que el Corán va a servir para legitimar las distintas actuaciones de Mahoma. Profeta necesita imponerse a lo largo de todo el texto, resultado complicado justificar su papel no divino, solo de Enviado, y tener que lidiar contra los que piensan que todas sus palabras son de su invención. Tras muchas reticencias, idas y venidas, consigue afirmarse en la comunidad, recurriendo también a la violencia, pero a su muerte queda como una figura sacralizada, y que no se puede mover de su pedestal por mucho que pasen los siglos, con lo cual su labor de legitimación en el Corán fue inmejorable.

5.2 Líder religioso
Como expresa Montserrat Albumalham, solo podemos hablar de Mahoma como un reformador religioso, como un relevador moral. Es por tanto este, su estadio principal dentro del Islam y dentro del Corán, el del predicador de una buena nueva, sin esto, no tendríamos nada de lo demás.
Algunos estudiosos, como ya hemos señalado, entienden que la doctrina de Mahoma tiene como punto de partida la Sura XCVI, y a partir de ahí se desarrolla el corpus religioso. En este apartado vamos a analizar las aleyas que se refieren a Mahoma como líder religioso y como creador de una nueva religión, entendiendo creador no como un mago que se saca de la chistera una religión, sino creando poco a poco un corpus religioso en base a las revelaciones de un Dios superior, tomando como base los monoteísmos judío y cristiano. Dentro de su estadio de líder religioso observamos una doble dialéctica, entre el Profeta enviado de Dios, como un ser “elegido” dentro de la comunidad, pero sin perder su visión de uno más.
Entrando en el análisis de las aleyas, encontramos una gran cantidad de apelativos religiosos que recibe Mahoma. Muchos de ellos pueden ser confundidos como apelativos de autoridad (amonestador) o de líder político (guía), pero forman la base de la figura de Mahoma como líder religioso. Este liderazgo viene dado por la revelación de Ala, él es el “Enviado” , Dios ha enviado un Profeta a la tierra para relatar las verdades a las gentes de la Tierra, y ese elegido es Él. Todos estos apelativos indican lo mismo, pero a la vez tienen matices diferentes según las distintas misiones que encomienda Alá al Profeta.
Otro aspecto a reseñar es que Mahoma es el líder de los creyentes , no de toda la comunidad, no debe guiar a los infieles, esa no es su misión. Vemos ya rasgos del proselitismo islámico. Pero si le incumben los que se apartan del buen camino , ya que él es el guía que debe velar porque nadie abandone el islam . Como señalábamos en el primer epígrafe, toda la revelación viene por Ala. Mahoma es el Profeta, pero simplemente relata las enseñanzas adquiridas . Eso sí, no se le niega su carácter de Elegido, pero nada es creación suya, es un transmisor.
Otro tema es el de otras religiones. Mahoma ataca a los judíos en varios pasajes del Corán, y tiene varias aleyas explicitas para las gentes del libro. Esa animadversión ante los judíos, la toma Mahoma en Medina, ya que tiene buenas palabras para ellos en el principio. Sin embargo, la situación que vive en esa ciudad y las resistencias judías le va a hacer adoptar un discurso más duro. Se refiere durante el texto a Profetas de la tradición judeocristiana. Mahoma reconoce profetas bíblicos como Abraham, Juan Bautista o José, pertenecientes a ese tronco común judeocristiano. También reconoce profetas árabes como Hud o Salih, así como reconoce una seria de elementos de la espiritualidad árabe preislámica, como la existencia de esos diosecillos llamados yin, así como la transformación de la Kaaba en un elemento sagrado. Sin embargo impone el monoteísmo, condenando el politeísmo. Sin embargo, solo reconoce la categoría de Enviado a tres personajes: Moisés, Jesús, y el propio Mahoma, estableciendo una cadena secuencial entre religiones.
Dentro de su estadio de líder religioso observamos una doble dialéctica, entre el Profeta enviado de Dios, como un ser “elegido” dentro de la comunidad un hanif , pero sin perder su visión de uno más. En este ejemplo, se ve bien la visión de Mahoma como uno más, no es un ser divinizado. Mahoma debe pedir consejo a los creyentes, la comunidad se construye entre todos.
Otro aspecto reseñable es el del temor a Dios. Mahoma transmite en su enseñanza esa actitud ante Dios , siendo el propia Mahoma el primero que debe temer a Ala. Sin embargo, vemos como en muchísimas aleyas, se termina con la formula “Dios es indulgente y misericordioso” como en la Azora 24. Como último aspecto destacado en la Azora 49, se le confirma como líder religioso, que nadie se ponga por encima. Vemos aquí como se mezcla su identidad de autoridad con la de líder religioso.
Como conclusión a este apartado, remarcamos lo que decimos en las primeras líneas; Mahoma, al fin y al cabo es un reformador religioso. Es su primer objetivo, y sin lo cual nada de su predicación no tiene sentido. Surge en una Arabia desunida, que necesita un mensaje de comunidad. Reúne los elementos preislámicos y reúne los elementos de esas religiones al otro lado del desierto que ha oído y ha visto en sus rutas caravaneras. Con todo esto, forma un monoteísmo al estilo judeocristiano, pero manteniendo las vicisitudes islámicas, una religión que comprendan los árabes y con un mensaje con el que se puedan identificar.

5.3 Líder legislador/político
Mahoma huye a Medina en 622. Allí se convierte en una especie de juez, una persona con autoridad. Y este aspecto no hay que obviarlo ni negarlo, Mahoma sería una persona con magnetismo, una persona con atracción para las gentes y con autoridad para decidir en cuestiones de la vida. Ahí tenemos la sunna, como Mahoma no solo crea una religión, sino una serie de valores que se encarnarán con el buen musulmán, cuyo prototipo, como no, es Mahoma.
En las aleyas que hemos identificado a Mahoma como legislador, lo entendemos en varios planos. En primer lugar como líder político, creando una base jurídica sobre ciertos aspectos. Pero también lo entendemos como prototipo del buen musulmán, reflejándose en él las características que ha de tener el musulmán. Son las aleyas situadas al principio de la obra, como ya comentábamos antes, que tienen un desarrollo más amplio y tocan diversas temáticas en cada una.
En primer lugar, identificamos la palabra Guía como señal de liderazgo político, aunque se atribuya también a condiciones de guía de la revelación religiosa . Este adjetivo es bastante recurrente a lo largo de todo el Corán, así como otros muchos adjetivos referentes a Mahoma. Este adjetivo a su vez nos indica varias cosas, en tanto a Guía religioso o Guía de la comunidad, conceptos que se confunden con facilidad. Incluso, podemos asistir a una evolución de Mahoma como Guía Militar del Islam.
Mahoma se refiere a los pilares del Islam. En la Sura 9 hace referencia a la limosna, que es uno de los pilares fundamentales del Islam, y como se impone la obligatoriedad de dar limosna (zakat) así como de ayudar a la comunidad, es todo el mismo proceso.
Tenemos azoras muy claras de legislación, como la Azora 33 , donde se ocupa del tema de la mujer. Controla todo el proceso de casamiento, de viudedad y de control de los hombres sobre las mujeres, aunque da ciertos derechos a estas.
También se aborda el tema manido del velo Se anima a los hombres a ceñir el velo a sus mujeres o hijas, comenzando una polémica que llega hasta hoy en día y sobre la que se podría hablar mucho. La azora 66 también nos informa sobre las mujeres, elaborando el corpus de las cualidades que debe tener la buena mujer musulmana. A partir de aquí, y su malinterpretación es donde se elabora todo el discurso sobre la mujer en el Islam .
Uno de los temas candentes es el de la poligamia, ya que a Mahoma se le acusa desde las crónicas cristianas de libertino cuanto menos. En la Sura XXXIII, 37 regula el matrimonio poligámico. Podemos situar este momento histórico después de la Hégira cuando casa con una viuda, Sawda. Asimismo luego casara con Aixa, una joven de 9 años de edad, y posteriormente con Zaynab.

5.4 Líder militar
Hablaremos en este último epígrafe sobre el carácter guerrero de la doctrina de Mahoma y sus ansias expansionistas. Es sabido que la expansión del Islam llega posteriormente a la muerte de Mahoma, pero ya este dedica un apartado muy importante de su revelación a la Guerra, así como empieza a hacer uso de ella, convirtiéndose en un arma recurrente para los islámicos, y no en un tema tabú.
En el Corán se llama a la guerra en muchas aleyas, con un lenguaje polisémico y confuso, como en tantas cuestiones nos ofrece Mahoma, y que ya vimos en alguna sesión en clase. No propugna una agresión directa, pero se legitima la agresión cuando se reciba una afrenta, y una vez en la batalla solo hay dos finales posibles, la muerte o la conversión.
Como dice Flory, cuando se habla del yihad en el Corán no siempre tiene un significado de combate guerrero, sino como yihad del corazón o yihad de la lengua (Corán III, 110). Sin embargo, siguiendo con la clasificación de este autor, no solo hay aleyas belicistas, sino que hay otras, en concreto ocho, que podemos calificar de pacifistas. Se anima a la tolerancia y el perdón así como se habla de Alá como el guardián de la Justicia . Asimismo, hay aleyas completamente belicistas a lo largo del texto . Se ve como el lenguaje militarista se va conformando en las Suras Medinenses, que es cuando Mahoma tiene un proyecto de estado en la ciudad y empieza a asumir funciones de gobierno y una de ellas, será la función militar. Esta como decimos va muy relacionada con la doctrina religiosa y política, sin separación entre ellas. Mahoma va incitando poco a poco a la Guerra, tal y como lo hace el general que está dirigiendo a los ejércitos, para motivarlos a base de proclamas con un alto contenido religioso.
Hay incluso una regulación de la guerra, como vemos en la Sura II, 190/191 , donde se permite luchar en el recinto sagrado si son atacados, o 194, sobre la lucha en el mes sagrado del Ramadán.
Ya en la Sura 2, se informa sobre las intenciones de Mahoma si la gente no se convierte al Islam. Esta Sura es una de las más violentas en cuanto a las intenciones de la guerra . La sura 8 es una de las más guerreras y donde vemos este aparato militar. Se invade de valor a los musulmanes para ir a la guerra para convertir a los infieles, asimismo se habla de los prisioneros y los cautivos. Vemos también la Azora 9, lo que decíamos al principio de este epígrafe, que la guerra será dura y final. Asimismo se induce a creer que el creyente que combate es superior al que no lo hace, animándolos a luchas con frases como “¡Impulsa a los creyentes!”
Como vemos, hay un proselitismo agresivo que va marcando lo que será el futuro inmediato del Islam. Como veíamos en el citado seminario de “Corán y Guerra Santa”, hay un discurso ambiguo. Por un lado se crítica la agresión si no hay una agresión del contrario anterior, pero una vez en guerra solo vale la victoria. Sin embargo, ya en la Sura 8, se anima a Mahoma a incitar a la lucha contra los infieles . Vemos de nuevo como el mensaje se conforma en plenas vicisitudes en Medina. Mahoma no condena la Guerra como hacen otros profetas (Jesus) sino que se va a encumbrar poco a poco en Jefe militar, liderando la comunidad en Medina y trasladandose a La Meca posteriormente. Sin embargo en ese proceso de jefe militar, no va a separar la cuestión militar de la religiosa, iran intimamente unidas.
Ya en la Sura IV, se expresa la “Obligación de acudir a la Guerra Santa”, hemos pasado de un elementos secundario, a un elemento de primera necesidad. Estamos viendo como se va conformando el discurso bélico según lo va necesitando la comunidad . Y esto se expresa como todo en clave religiosa, y es que “Quien obedece al Enviado, obedece a Dios” De hecho se pone por encima al guerrero que al no guerrero. Se habla de la recompensa, el botín, que es un elemento preislámico que se asienta a la nueva cosmogonía. En la Sura IV, vemos como Dios les dará una gran recompensa a los que luchen por él.
Este discurso llega a su culmen en la Sura IX. Mahoma ofrece su discurso más inflamado ante los que no se movilizan para luchar por Alá, su proclama tilde poco menos que de cobardes a los que permanecen sin tomar las armas . Ya se vislumbra a lo lejos la promesa del paraiso.

6. Conclusiones
Hemos realizado en este trabajo una panorámica de la visión de Mahoma a través del Corán, así como aspectos básicos de su vida, del libro sagrado y de la visión histórica de Mahoma a través de sus biografías. En estas conclusiones resaltaremos los aspectos que han sido llamativos a la hora de realizar el trabajo.
En primer lugar hay que destacar la dificultad de un texto como el Corán. Tiene una lectura no complicada, aunque si bastante alegórica en algunas partes y no es un libro que pretenda enganchar al lector. Además, el hecho de que este colocado de una manera determinada y no de forma cronológica dificulta extraer los hechos históricos.
Mahoma, no es una figura exenta de tinieblas como todos los creadores de religión o de civilización, por eso si figura entraña muchos interrogantes al no contar con demasiadas fuentes directas, por eso el estudio del Corán nos da bastantes claves sobre su persona y sobre sus actos. No deja de ser una personalidad magnética, con un mensaje que cala en la población. Sería ese tipo de personajes atrayentes, con algo que decir y que son capaces de movilizar a un número amplio de población. A lo largo del texto, nos queda esa impresión, pese a no ser un texto muy movilizador, pero si deja entrever conceptos que llevarían al proselitismo en aquellas épocas, y aún hoy en día.
Hemos distinguido estas cuatro figuras de Mahoma porque consideramos que son las más relevantes de las caras de Mahoma. Entendemos a este como un personaje histórico con toda su problemática, y que a lo largo del Corán sufre una evolución por los distintos procesos históricos. De ser un simple predicador religioso, se convierte en líder de una comunidad incipiente tras un exilio forzoso a Medina. Allí reorganiza su predicación y la reorienta hacia la dirección de una comunidad, vemos esa evolución desde las suras mequenses, que son las últimas en el Corán y que tienen un lenguaje religioso y poético. Estas suras van tomando en las suras medinenses, es decir en el principio del texto, un carácter más político y militar, según las responsabilidades de Mahoma son mayores.

Podemos decir, por tanto, que las aleyas se van adaptando a las necesidades del contexto en el que vive el Profeta. Necesita justificar sus actuaciones en el marco de la Arabia en la que vive y en la que va desarrollando su predicación. No es por el capricho del Profeta, sino que tiene que adaptarse a los conflictos que se le van presentando. Por eso se va elaborando, por ejemplo, todo un discurso en torno a la Guerra. Los actos son lo primero, luego vendrá la justificación en clave divina.
Con esto, el primer tema que tratamos, el de la autoridad, un tema que es transversal a todo el texto, pero que también va ganando importancia en las suras medinenses, aunque tiene que luchar contra las dudas de la comunidad en todos los frentes, y por supuesto también en el religioso. El Corán va a servir a los propósitos de la comunidad durante todo el texto. Mahoma va a justificar la evolución de los aspectos de la comunidad por medio de la revelación, dejando de lado el sentido religioso de la primera etapa, para justificar los aspectos más prácticos.
Otro tema que me ha llamado la atención, a la hora de leer el Corán es la cantidad de adjetivos que utiliza para designar a Mahoma, y que servirían para un profundo e interesante análisis filológico de cada uno de esos conceptos. Ya hemos señalado casi todos, como se denomina a Mahoma con diversos nombres: Guía, Enviado, Amonestador, Albriciador… todos ellos con una precisión conceptual diferente, y que son utilizados según el momento en que se sitúe Mahoma.
Otro tema transversal es el de los cinco pilares del Corán, que vamos viendo conformarse en la revelación. El monoteísmo basado en Ala, el ritual de las oraciones, el ayuno durante el mes del ramadán, la limosna y la peregrinación a la Meca. Estos pilares se van conformando a través del Corán.
Para finalizar este trabajo, ahondar en la figura de un personaje como Mahoma. Un personaje atrayente a lo largo de la lectura de una obra como el Corán. Un personaje fruto de un momento concreto y de un lugar que necesitaba un líder. Y un líder muy capaz, o al menos muy hábil, que desarrolló su doctrina según sus necesidades, pero de una manera muy rica, sin ser un líder estático, sino un personaje dinámico y presto a la evolución

7. Bibliografía
CANSINOS ASSENS, R. Mahoma y el Corán (biografía crítica y estudio y versión de su mensaje). Madrid, 2006.
CORÁN. Traducción de Juan Vernet. Planeta, Barcelona, 2003.

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  1. una lectora
    septiembre 11, 2010 en 11:20 am

    Me parece una falta de respeto grave hacia los musulmanes que publiquéis la imagen del profeta Mohammad. La religión islámica no permite las representaciones de los personajes coránicos.
    El primer paso para estudiar y tratar de explicar tal religión es respetar a sus fenigreses.
    Como mínimo una nota explicativa.

    • historiadorhistrionico
      septiembre 12, 2010 en 4:12 pm

      Si se permite la representación de los personajes, de hecho hay representaciones de Mahoma, normalmente con los ojos tapados, como señal de la deidad de Mahoma. En este caso simplemente es un dibujo de un personaje que se podría interpretar como Mahoma, dejando así ver que no solo es una figura sagrada, sino una figura política, militar y una especio de ícono como se lee en el trabajo. Así pues, la foto sirve para ilustrar el trabajo, y supongo que el que creas que he faltado el respeto a la religión es que no has leido el trabajo, así que leelo y verás que está hecho con todo el respeto y la comprensión de la misma.

  2. Maricet
    octubre 14, 2010 en 4:47 pm

    Yo no soy musulmana pero mi pareja lo es y aunque yo no lo sea respeto mucho la religion islamica, las creencias y cultura musulmana, me eh leido el trabajo que usted a escrito completo, no soy Dios para juzgar pero si me parece una falta hacia los musulmanes que publiquen la imagen del profeta Mohammad. La religión islámica no permite adorar imagenes y ellos jamas an creado su imagen hacia el profeta, como tampoco la imagen de Isaac(Jesus) lo cual yo estoy de acuerdo con la creencia de que no debemos adorar ninguna imagen, mi familia es catholica y yo fuy criada bajo las creencias de la biblia, pero jamas eh creido y aun siendolo no creo en una imagen que fue relatada por otras personas..

    • diciembre 25, 2011 en 6:08 pm

      gracias por ayudarme,y me extraño que los musulmanes no critica,lo que esta pasando,cuando me enterado que hay imagen de mohamed(la paz sea con el)he comentado a un imam he me ha prometido que va tentar elimina por sus medios,y asta ahora no hay nada,sigue el imagen,y el telefono se ha cambiado.por fin la profeta estoy segura que esta orgulloso por vosotros que esta en al favor que debe respetar las religiones,gracias .un saludo.

  3. Julio D.
    enero 29, 2014 en 2:59 am

    Muchas gracias por sus aportes! En su listado de obras sobre Mahoma sería bueno incluír el magnífico trabajo de Martin Lings: “Muhammad, his life based on the earliest sources”.
    Cordiales saludos,
    Julio D.
    Córdoba, Argentina.

  4. septiembre 16, 2016 en 7:28 am

    a que tanta alegoria a la evolucion? cuando tanto cientifico ha dicho y se ha declarado que esto de ka evolucion es una farsa anticientifica. ? acaso los simios creian en Dios? claro que no , todo animal es es ateo. […Las mutaciones existen pero no llevan a nuevos organismos ni mucho menos nuevos tejidos ni nuevas especies. Lynn Margulis…]

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