Inicio > Artes, Hª Contemp. España > Un Cartel para un Bando

Un Cartel para un Bando


El cartel republicano en la Guerra Civil, por Carmen Grimau. Cátedra, 1979, Madrid.

La autora de este libro sobre la problemática cartelística de la República en tiempos de la guerra civil, es Carmen Grimau, quien ha realizado otros trabajos relacionados como La imagen en Euskadi (1935-1937) dentro   GRANJA, J.L de la,  GARITAONANDÍA, C. La Guerra Civil en Euskadi: 50 años después, 1987  o La imagen política 1936-1939, dentro de TUÑÓN DE LARA, M. (coord) La guerra civil española, 1997

En este trabajo, Carmen Grimau realiza una valoración en torno a la iconografía del cartel la Guerra Civil, centrada en el bando republicano. En que situación hay a principios de s. XX, las corrientes y nombres destacados, y como el cartel se ve afectado por las distintas corrientes bélicas, y por la coyuntura de la guerra civil.

Por tanto, va a ser un análisis del cartel claramente militar y político, de los en torno a 1000-1500 ejemplares supervivientes de la propaganda frentepopular.

El libro esta organizado en cuatro capítulos donde la autora analiza la problemática del cartel republicana desde diferentes puntos de vista. Al final del libro, encontramos un epílogo final sobre el franquismo.

En el primer capítulo, la autora va a analizar la relación del cartel con la cultura republicana. Esta cultura esta en efervescencia por la pulsión del elemento obrero y de la revolución dentro del arte. De esto momentos son los episodios de Barcelona y Asturias con trágicos finales, lo que unido a las diversas elecciones de la República (1931-33-36) van a ser los temas a tratar en el cartel.

El cartel en 1936, bebe de muchas influencias. En primer lugar hay que hablar del cartel español de final del s. XIX y principios del XX. Nombres como Rafols o Borrells, que anticipan una línea más definida con nombres como Casas o Rusiñol, exponentes de la escuela catalana. Otros nombres van a surgir en Valencia como Monleón o Raya, o en Madrid con Ribas y Penagos. La publicidad y el cine también van a afectar, como antecedentes claros al cartel de guerra. Pero las últimas influencias van a llegar vía Paris, con artistas como Cassandre o Colin, o a través de revistas especializadas como Das Plakat.

La cultura estaba organizada en el ámbito republicano, iniciativas destacables son las de la Casa de la Cultura de Madrid en 1931, las misiones pedagogías o la revista Octubre dirigida por Rafael Alberti y María Teresa León a imagen y semejanza de la francesa Commune. Todo esto desemboca en la alianza de escritores antifascistas, como en otros lugares de Europa, por tanto estamos ante un momento en el que los intelectuales se movilizan políticamente ante la Guerra Civil, y se van a poner al servicio de la propaganda, y uno de esos medios es el cartel, que se va a empezar a canalizar a través de medios como las Milicias de Cultura o el Sindicat de Dibuixants Professionals de la UGT. Un hito importante es la Exposición Universal de 1937 en Paris, donde el arte se pone al servicio de la causa republicana, ofreciendo lo mejor de sí y convirtiéndose en una referencia para el cartel posterior. Significativo será el caso de que el propio Picasso incluso se plantee hacer un cartel de guerra ante el encargo de la Republica.

En el segundo epígrafe, Carmen Grimau va a analizar el cartel desde el nivel político. Desde el principio debemos saber que estamos en un cartel de una guerra civil, lo que condicionar su carácter, primando más la producción que la calidad, aunque esta nunca se va a olvidar.

El cartel tampoco va a ser homogéneo, sino que va a compendiar una serie de ideas y estilos artísticos, empezando por la influencia de las últimas vanguardias como el cubofuturismo o el surrealismo, o con las tesis de Dzanov que abogaba por el realismo en el arte comprometido políticamente. Estas teorías realistas de Dzanov van a encontrar mucho eco a través de organizaciones obreras como la KOMINTERN, con especial fuerza en Francia. En España se va a seguir esencialmente por los partidos filocomunistas, pero ese realismo también va a venir por otras vías, como la tradición realista española del barroco, o las influencias del cartel publicista.

Nuevas técnicas se van a desarrollar como el fotomontaje, que cuenta a Renau como un gran exponente, o el fotocollage, creando posibilidades de texto y foto muy grandes.

Por tanto estamos en un debate general sobre el cartel, donde se mezclan opiniones como las de Renau que busca un cartel que vaya directo a las sensibilidades del espectador, mientras un Gaya aboga por un cartel como si fuese un cuadro decimonónico, sirva esto de muestra para ver la indefinición del cartel español.

La autora sigue ahondando en estas influencias que hemos señalado. En primer lugar, podemos hacer una reseña a la Revolución Francesa, como antecedente primero del a lucha revolucionaria. A partir del s. XIX estas premisas se perfeccionan en cuanto al movimiento obrero y cristalizan en la Revolución Rusa con gente como Malevich o Lissitizky, o en la Republica de Weimar.

La experiencia de la “Gran Guerra” también es reseñable, como el antecedente más próximo de cartel de guerra.

El tercer capítulo, esta dedicado al cartel en si, según su carácter oficial, militar o de partido. Aquí atenderemos a la iconografía directa del cartel de guerra.

En cuanto al cartel oficial, procede básicamente del gobierno republicano central, y de la Generalitat. Hay que tener en cuenta la coyuntura política, con el primer momento de crisis con Casares, y la posterior reorganización de Giral y el dotamiento de armas a las milicias. Largo Caballero posteriormente sistematizará la imagen del cartel, cosa que continuará Negrin, fomentando la iconografía clásica de casco, mando único, saludo militar… todo con cartelistas de la talla de Bardasano, Monleón o Fontseré.

El cartel militar tiene un cartel más informativo, donde el texto tiene mucha importancia en forma de consignas inmediatas o urgentes, como el “Primero ganar la guerra” o el “No pasarán” del sitio de Madrid, donde estas consignas se desarrollan enormemente.

Se atiende a la organización del ejército, con una iconografía dirigida al mando único a y a las brigadas mixtas.

En cuanto a los carteles de partido, interesante es el cartel comunista. En el cartel se palpa desde el principio su preocupación militar por la problemática de una guerra larga. Con Largo Caballero van a empezar a copar el poder por ser los canalizadores de la ayuda soviética y se van a asentar en el poder. Su propaganda va a estar muy jerarquizada y organizada, siguiendo las directrices de la Internacional.

Van a contar con un cartel formal y conceptual, con nombres como Renau,  y que va a contar con otras vías de propaganda con el cine, con obras revolucionarias como Octubre.

El cartel anarquista, encarnado por CNT-FAI,  va seguir otra iconografía diferente a los comunistas, van a seguir la iconografía de la revolución. Su cartel se va a basar en el principio de revolución y el proselitismo a todos los niveles en su cartel. La imagen del miliciano va a ser un elemento importante en su cartel.

Su coyuntura política va a condicionar su cartel, ya que si con Largo Caballero llegan al gobierno, donde vemos por ejemplo carteles con UGT, los hechos de Mayo van a hacer que se aparten de la primera línea y sigan su propia revolucionaria, con unos carteles muy maniqueístas.

Relacionado con esto, están los carteles del POUM, partido trotskista que sufre una importante purga en los susodichos hechos de Mayo, donde su líder Andreu Nin será asesinado y sus estructuras exterminadas. Van a abogar por la radicalización obrera, con un papel muy importante del folleto obrero.

El último capítulo está dedicado a la iconografía social del cartel.

Un ámbito importante es el de la educación, donde se llevan a cabo importantes campañas contra el analfabetismo, y a favor de la instrucción de los soldados, entiendo la cultura como un arma contra el fascismo como vemos en las campañas de “Sea el libro nuestro mejor amigo”

Otros de los temas de importancia son el deporte y la salud, esta última tanto física como moral, una de las grandes preocupaciones republicanas, donde vemos cartelaria entorno a los hospitales de guerra, donación de sangre o de información sobre venéreas.

El deporte debe inmiscuirse dentro de todo el complejo de instrucción militar, favoreciendo una imagen y unas cualidades morales y físicas importantes para la Republica, que por ejemplo vemos en la Olimpiada Popular de Julio del 36.

Otro tema importante es el de la retaguardia. Es un tema tratado por muchos de los organismos políticos y sindicales, y que va a atender al momento político, como los persistentes problemas agrarios de producción y distribución.

Va a ser un cartel muy realista, como vemos en “La revolución aparte de darte tierras, te dará máquinas para trabajarla”

Y es que estas proclamas son muy importantes para el desarrollo del cartel, la autora las analiza como esas pequeñas consignas que marcan la guerra, en momentos importantes como en el sitio de Madrid, con el conocido ¡No pasarán!

Estos carteles van a tener otra vertiente conocida como es la de denunciar al espía, sobre todo en la paranoia que se instalará en el PCE, en torno a la búsqueda del trotskista (“Descubridlo y denunciadlo”)

La mujer también va a ser tratada en este cartel, con una iconografía múltiple como guerrillera, madre, esposa, trabajadora del frente…

Hay grandes figuras femeninas dentro de este conflicto como Federica Montseny, imagen de la sección femenina de la CNT-FAI, o Dolores Ibarruri, imagen del comunismo español. Se van a tratar temas tan espinosos como la prostitución, o disposiciones sobre profilácticos y venéreas.

Como último tema social, van a atender también a la ayuda y solidaridad, especialmente con lo más pequeños con campañas de juguetes y de proporción de protección, muy ligados a organizaciones internacionales como Cruz Roja.

En el epílogo, la autora trata brevemente sobre la nueva España, nueva ideología liderada por el falangismo de Ridruejo y Tovar, todo lo hecho los años anteriores queda en el olvido, incluido el cartel.

En conclusión, podemos decir que este libro es una buena aproximación al cartel de la Guerra civil, entendido desde el bando republicano. Nos ofrece un repaso a través de sus influencias y sus debates internos, hasta llevarnos al cartel directamente, bien agrupado según los temas que toca. Muy destacable es el soporte gráfico que nos aporta y que nos ayuda a seguir el argumento del libro, y destacable es que ese soporte no solo es español, sino que encontramos ejemplos de cartelaria de otros países. En definitiva, es buen libro de este arte tan desconocido como es el cartel, con esa carga política tan fuerte, y que nos acerca a su realidad en una época tan complicada como la Guerra Civil. No solo nos acerca al cartel político y militar más conocido, sino que nos acerca a las problemáticas mas ocultas de la Guerra Civil, como son toda esta serie de temas sociales que sobresalen en la cartelaria.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: