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El aggiornamiento católico


Los años 60, son una década de revancha tras la postguerra mundial, muchos movimientos surgen en esta década: Los movimientos estudiantiles dentro del régimen chino, los movimientos en Praga o Polonia contra la ocupación rusa, el movimiento hippy, la cultura beat…  y, ¿que tenía que decir la Iglesia a todo esto?

Aggionarmiento católico

Concilio Vaticano II y Teología de la liberación.

Tras la muerte de Pio XII en 1958, cambia la situación en la Iglesia católico, que en esos momentos es una de las instituciones más sólidas de Occidente, que influye la visión del mundo tras el horror de las dos Guerras Mundiales.

Pio XII había coexistido (o convivido) con el fascismo y el nacionalsocialismo, con un profundo desgaste y acusaciones de pasividad censurable de la Iglesia católica ante estas dos corrientes, aunque la Iglesia se defendía diciendo que una resistencia hubiese provocado más víctimas.

Pese a esto, daba en los años 60 una imagen rocosa  de unidad, de coherencia doctrinal y fuerza dentro de la liturgia católica.

Pero Juan XXIII, que se pensaba un Papa de transición, convoca el primer concilio desde 1869 (Pio IX), en el que se reforzó la figura papal, el centralismo de Roma e infabilidad del Papa. Esto con el anuncio en 1959 entraba en peligro.

La preocupación salta en los sectores más conservadores, que consideraban que un Concilio removería inevitablemente el catolicismo. Pero también genera esperanza en los sectores progresistas y renovadores, que quieren que la Iglesia se enganche al tren de la modernidad y que se reconcilie con la ciencia, la cultura, y la filosofía del s. XX, que entrase por fin en el siglo.

Juan XXIII llega en un momento de figuras carismáticas como Kennedy o Jruschov, en los mismos tiempos. Un papa con expresión cercana frente a la frialdad y majestuosidad de Pio XII.

Se inaugura el Concilio, tras encuestas por todo el mundo católico, en Octubre 1962, y la primera sesión dura hasta Diciembre de ese año. Se pone de manifiesto que frente al sector inmovilista de querer el status quo, hay una potente corriente de poner al día la religión. La muerte de Juan XXIII meses después no paralizó los trabajos, el impulso era ya imparable. Pablo VI (algo más introvertido que el anterior Papa) se hizo cargo del Concilio en las siguientes tres sesiones hasta 1965.

Ya nada fue igual tras la clausura del Concilio, no solo en la Iglesia Católica, sino en toda la cristiandad (hay acercamientos a la I. ortodoxa y anglicana) y produce derivaciones políticas más allá de lo religioso en zonas de gran predicamento católico como A. Latina.

Si quitamos toda la discusión pastoral, de liturgia con un lenguaje cauto siempre, encontramos un nuevo espíritu y talante de la iglesia, menos dogmático y más receptivo y proclive a la pluralidad. Voluntad de diálogo ante el alejamiento de Occidente de las pautas religiosas. La religión no puede condenar sistemáticamente los aspectos del s. XX (materialismo, hedonismo) debe recuperar su papel comunicándose en un plano de igualdad, caminando junto a la Humanidad.

Una de las principales aportaciones del Vaticano II es la voluntad de acercarse a las gentes sencillas, que alcanza su simbolismo en las mismas en lenguas vernáculas y no en latín, para que llegue a todos y sea comprensible para todos.

También la descentralización de Roma, y la valorización de las bases de la Iglesia, de la labor callada pero importante de los sacerdotes y laicos en el medio rural, en pequeñas ciudades, barrios conflictivos. Un respeto también por la conciencia individual, que el mensaje cristiano no se puede imponer por coerción exterior.

Importancia de los viajes pastorales de Pablo VI, se dirige al mundo desde la ONU, viaja a India, Latinoamérica, Uganda, Filipinas, visita Jerusalem… dialogo de religiones, para aliviar los grandes problemas de la humanidad: hambre, guerras, persecución de pueblos.

Pese a esto, sigue habiendo sombras propio del retraso de la Iglesia. En la moral sexual, se avanza poco e incluso Pablo VI critica el divorcio y el uso de anticonceptivos, es un freno, y también influye en temas de natalidad.

En el papel de la mujer, tampoco hay avances. Además el Concilio necesita un impulso continuo, los estímulos no se desarrollan completamente, sobre todo con Juan Pablo II, que relega el espíritu del Concilio.

concilio-vaticano-ii

 

Teología de la liberación.

Un mes antes del Concilio, Juan XXIII decía que la Iglesia debía ser la Iglesia de todos, y más en los países pobres.

En muchos países subdesarrollados, y sobre todo en A. Latina, muy castigados durante siglos, se abre un rayo de esperanza. El momento es el propicio, hay intentos de rebelión, como los de la guerrilla cubana. Hay ansiedad social, fiebre. Incluso el populista Kubitschek de Brasil, presidente entre 1955-60, consideraba la injusticia social como un pecado contra Cristo. Además, Estados Unidos colabora con las oligarquías y se radicalizan las propuestas.

Antes de Vaticano II, el sacerdote Camilo Torres está con el fusil al hombre en Colombia. Aunque no se aprueba, las necesidades sociales, llevan a esas coyunturas. Explosión espontánea, con el Che marcando el ritmo. La atracción de la Revolución. Se pueden matar a los hombres, pero no a las ideas, el Che moría en 1967 pero no sus ideales, Sudamérica se puebla de grupos guerrilleros, aunque solo una minoría toma las armas.

Una serie de teólogos dieron la cobertura teórica. El peruano Gustavo Gutiérrez fue el primero que empezó a hablar de lo después llamado Teología de la liberación. Fue seguido por Hugo Assmann, brasileño y por el argentino Enrique Dussel. Hasta las encíclicas papales, sobre todo de 1967, tenían una crítica radical al orden social del Tercer Mundo.

En 1968 se reunían en Medellín la Segunda Conferencia general del Episcopado Latinoamericano. Fue el Vaticano II de América, de lo dicho por Juan XXIII había que llevar la practica al continente.

Fue un encuentro entre el marxismo y el cristianismo. Las comunidades se empezaron a enriquecer con términos tomados del materialismo histórico, y se empieza a presentar a Cristo de otra manera, como obrero. Términos de solidaridad, de lucha…

La victoria de Allende en Chile en 1970, dio bríos a este proceso. Vía hacia el socialismo, pero no modelo cubano, sino democrático, transformación pacifica desde el capitalismo. Muchos cristianos simpatizaron con la idea.

Pero los setenta demostraron que todo no era tan fácil. El optimismo choco con las clases dirigentes y el Cono Sur se lleno de dictaduras salvajes, Pinochet primero en 1973 y Videla en 1976.

El resto de los países sudamericanos no andaba mejor, con democracia encubiertas con represión a la orden del día. Mientras Salvador y Nicaragua se desangraban en guerras civiles. En estos países precisamente se reactiva en los 80 la teología de la liberación, con personajes como Monseñor Romero o Ignacio Ellacuría, y los dirigentes sandinistas como Miguel  d´ Escoto, y Ernesto y Fernando Cardenal. Pero Juan Pablo II ya critico este movimiento en su visita a Nicaragua en 1983 y reduciendo al silencio a Leonardo Boff. Además Ratzinger, como cardenal desde el organismo de pureza doctrinal, critico esta tendencia.

  1. octubre 12, 2009 de 9:25 pm

    felicidades!!! por toda la informacion que puedo encontrar aqui!!!

  2. blademanu
    octubre 12, 2009 de 9:35 pm

    Gracias a vosotros, María, que dais vida a nuestra página visitándonos y dejándonos comentarios de apoyo. Saludos histéricos!!!

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