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Archive for 28 febrero 2009

El empleado de la Semana… Medina Sidonia!

febrero 28, 2009 11 comentarios

Seguimos nuestra segunda entrega del empleado de la semana.  Hoy contamos con Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zuñiga. Nacido en 1550 y muerto en 1615, es el VII Duque de Medina Sidonia.

Casado con la hija de la Princesa de Eboli, juntó una de las mayores fortunas de la época, pero si por algo se le recuerda, y le hemos recordado esta semana, es por su mando al frente de la Armada Invencible.

Tras morir el Marqués de Santa Cruz, en el mismo 1588, Felipe II encarga la misión de la Armada Invencible al Duque de Medina Sidonia. Este intentará rehusar el mando del ejército, por sus nulos conocimientos en lo concerniente al mar. Pero Felipe II le obligará a ir, y todos conocemos el resultado.

Pese a ello, el duque retuvo sus títulos de Almirante del Océano y Capitán General de Andalucía incluso con el desprecio que expresaba por él la nación entera y su favor real siguió con Felipe III pese a otros descalabros marinos por las costas de Cádiz.

Como no he encontrado un retrato suyo, os dejo el escudo de la casa de Medina Sidonia. Y también una pequeña rehabilitación de este pobre diablo. Si era de secano y se mareaba en el barco… como si me hubiese llamado a mí Felipe II.

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Los “Hugonotes en el Sur de Francia”


¡Hola historiadores históricos! Me habéis dicho que en historia moderna universal estáis estudiando las guerras de religión en Francia … Historia muy rica, que no conozco muy bien, pero lo que sí conozco mejor es  el estado del problema en mi región,. Montpellier está situado muy cerca del Sur del Macizo central que tiene como nombre “Cévennes” y que fue el lugar de refugio de muchos protestantes franceses (porque montañas poca conocidas con muchos modos de hallarse). Muchos pueblos como el de Anduze fueron hugonotes.Así que muchos acontecimientos de las guerras de religión se desarrollaron en mi región.
Al lado de Anduze, hoy en el “Mas de Soubeyran”,  hoy hay un museo que traza la historia de este periodo en la región : “le musée du désert” (el museo del desierto), “desert” como el nombre dado al periodo que va de la revocación del Edicto de Nantes (1685) al edicto de tolerancia (1787), periodo en el que los protestantes franceses (aunque convertidos en apariencia) tuvieron que vivir clandestinamente su fe, y que remite también a los 40 años en la Biblia en los que los judìos tuvieron que huir en el desierto, años contados como de tentaciones, incertidumbres, desesperanza … lo que atravesaron los hugonotes. Aquí os describo algunos aspectos de esta sociedad.
1.    La guerra de los “Camisards”
Es una consecuencia directa de la revocación del Edicto de Nantes en 1685 (LUIS XIV) por la cual se prohíbe practicar el protestantismo (el edicto de Nantes el 30 de Abril de 1598 firmado por Enrique IV reconocìa la libertad de culto para los protestantes). En 1702, estalla en los ”Cévennes” la guerra. Es una revuelta de los protestantes contra los numerosos detenidos, y las represiones en la región. Empieza el 24 de Julio de 1702 con el asesinato del abad Chayla, (obispo de la ciudad de Mende, odioso con los nuevos cristianos), durante el asalto de Abraham Mazel sobre la casa de detención du “Pont de Monvert”. Empieza entonces una guerrilla religiosa en la región, los guerrilleros son nombrados “Camisards”, porque su signo de reconocimiento era la camisa (“camiso” en occitano) que vestían. Se sublevaron para defender la libertad de practicar su religión. Siempre han sido fieles al Rey, solo quieren el restablecimiento de la libertad de culto.
Era gente popular que animaba este movimiento : campesinos, tejedores, artesanos… no eran más que 2500 o 3000, pero detuvieron el ejercito real durante 2 años (movilidad, conocimiento de un territorio hostil, complicidad de la población autóctona…). 2 jefes se destacaron para encabezar esta revuelta : Roland y Cavalier. Roland fue traicionado y matado en 1704 lo que marca el fin de la revuelta, los “Camisards” fueron acosados y exterminados de manera muy violenta. Quedaran pastores y  predicadores escondidos, fuera de ley, que arriesgaban la pena de muerte y eran denunciados. La libertad de culto llegará solo en 1789 con la revolución francesa.

Cavalier por el pintor Labouchère      cavalier

2.    La Cruz Hugonote :
Es el símbolo de los protestantes y el signo de reconocimiento entre ellos, decidieron coger para ellos elementos de la decoración del orden de la caballería del Santo Espíritu (Ordre de la chevalerie du Saint Esprit), creado por Enrique III en 1578 donde los hugonotes no podían entrar. Podemos suponer que es para contestar a este ostracismo que los hugonotes cogieron los elementos del orden para su emblema.
Tres elementos principales :
–    la cruz : símbolo de la gracia adquirida por el sacrificio de Cristo
–    la flor de lis del reino al cual los hugonotes son fieles
–    la golondrina del Santo Espíritu, acordando a la presencia de Cristo, también en los momentos difíciles como el desierto.
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3.    Los “méreaux” de comunión protestante :
Son signos de reconocimiento protestantes, los fieles protestantes tenían estas monedas  de plomo especiales (con imágenes bíblicas). Les permitían comulgar en las iglesias protestantes escondidas (templetes o altares en casa).
mereaux
4.    “La Tour de Constance”
La torre de Constance en Aigues-Mortes, era la cárcel  más famosa de hugonotes en la región. Los hombres descubiertos en asambleas clandestinas eran matados, pero las mujeres eran encarceladas y torturadas en la Torre de Constance. Tenían que abjurar para salvarse y librarse. Muchas mártires dejaron sus huellas ahí, la mas famosa encarcelada es Maria Durand (hija y hermana de pastores todos matados) que mientras duró su encerramiento, siguió escribiendo a la resistencia en Inglaterra, y siguió jurando su fe a través de libros de predicaciones clandestinos que escribió ella.
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El Museo del desiertoque recoge todos los documentos del periodo en los “Cévennes”, expone todos los aspectos de la vida de los hugonotes, de la represión, teatralizando algunos rasgos con estatuas de cera. Aquí podeìs ver una visita virtual de este.        http://www.museedudesert.com/article22.html

Espero que este primer artìculo os haya interesado, muchas gracias por permitirmecolaborar en este blog ! Buen fin de semana a todos

Con Ian Gibson en Puertollano. 22-2-2009.

febrero 23, 2009 3 comentarios

     Un cubículo oscuro, el tercer sótano del auditorio de Puertollano. Una fila de focos alumbraba el escenario. Las gradas arrancaban a dos metros de la platea, al modo de un triángulo escaleno. Isidro, el organizador, entra en primer lugar, detrás, dos músicos, algunos profesores y al final Ian Gibson junto al teniente de Alcalde. Música de Manuel de Falla, versos de Antonio Machado y un artículo que el poeta escribiera en La Vanguardia, cuando corría el año 1938. En este texto hacía memoria sobre el Pablo Iglesias de 1889. Recordaba cómo aquel buen hombre hablaba de una realidad que nunca antes había comprendido. El mundo era peor de lo que imaginaba, pues fuera de las bellas paredes del patio de su casa había una grandeza incomprensiblemente desdichada. El poeta perfila con su pluma unas líneas en las que late el laconismo. Su privilegiada posición, hijo de abogado, nieto de biólogo, con una vida solvente, le marcaban el camino que habría de seguir, la lucha por el progreso del país donde vivía. Y así sería en realidad. Machado fue partícipe de las misiones pedagógicas que, con especial relevancia, en la República surtieron efecto. Museos ambulantes, retablos, teatros populares, como El búho, de Max Aub, o La Barraca de Lorca, el cine, la adquisición y reparto de gramófonos, las charlas, las copias que circulaban de los más famosas obras de arte del Prado… Todo ello con el objetivo de culturizar a la gran masa española que, manchada de tierra y de sol, iba por el mundo vestida con prejuicios, desnuda de cultura. Se habló también de aquellas bibliotecas que Cernuda y Moliner administraban y que llegaron a contar, en muchos pueblos de España, con un mínimo de cien volúmenes. A tal nivel llegaba el grado de invalidez mental que en algunas ocasiones, cuando se interpretaba La vida es sueño o Fuenteovejuna, la gente salía tan gustosa de la obra que pedían al autor hiciera acto de presencia y saludara a su público devoto… Era el turno de Ian Gibson. Se coloca las gafas y toma tres papeles. Después se pone en pie y camina hacia el púlpito estratégicamente colocado bajo una luz deshilachada color de sepia. Su voz brota emocionada. Machado murió un miércoles de cenizas… “era una tarde cenicienta y mustia / destartalada como el alma mía“, el 22 de febrero de 1939 en Colliure, Francia, curiosamente el mismo año de su nacimiento. Cuando te hundes tantos años en busca de los más insólitos pasajes de una vida ya pasada, el rigor histórico deja paso al sentimiento. Durante un segundo, mira a la hondura oscura de aquella pequeña estancia. Respira y sitúa el escenario: Sevilla, 1879. Machado ha de partir, y así será en sucesivas ocasiones. Compartirá un apellido con su hermano, pero no una personalidad. Manuel es galán, portentoso, mujeriego, conquistador. Antonio solo es una mente dominada por la soledad y la tristeza. Tras varias disertaciones, Gibson afirma que, sin pruebas sobre la mesa, porque no ha podido encontrarlas, cree que el poeta tuvo muchos amores que nunca, jamás, consolidó. Las niñas de Sevilla, las diferentes sirvientas de sus padres. Cada lugar le dio un nuevo amor y enterró otro ya anciano. El tiempo pasó por su vida sin dejarse notar, pero con lentitud y soledad. Antonio parecía haber nacido para perder; perder a sus muchos amores juveniles, a sus dos esposas, a su amigo Lorca. La partida con su madre al otro lado de la frontera fue el broche final a un transcurrir entre las sombras, con una mirada siempre puesta en la luz de Sevilla y de su infancia. Algunos dicen que don Antonio Machado ha de permanecer bajo la tierra que calienta sus huesos desde hace setenta años, pero no sería ese su deseo, sino más bien el de poder volver a descansar una vez más sobre las tierras de castilla, donde sus años arraigaron, donde brotaron sus versos.

P: Cuando fue hallado muerto, Antonio Machado conservaba un papel arrugado en el bolsillo de su chaqueta: este cielo azul y este sol de la infancia. .
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El historiador Gibson tuvo la amabilidad de firmarme el libro Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca.

El empleado de la semana… Bismarck!

febrero 20, 2009 12 comentarios

Hoy inaguramos una nueva sección, el empleado de la semana, donde escogeremos a un personaje que haya sido relevante y nombrado en clase, y para empezar, quien mejor que el gran Otto Von Bismarck.

Nacido en 1815 y muerto en 1898, fue conocido como el canciller de hierro. Aristocrata prusiano terrateniente, del llamado grupo inmovilista “junker”

Tras ser embajador en Francfort del Meno, y el Francia, accedió en 1862 al cargo de Primer Ministro de Prusia y de Ministro de Asuntos Exteriores. A partir de ahí elabora su plan de unificación alemana y de ordenación de Europa y del mundo.

Su primer objetivo fue la unificación alemana, contra Austria, a la que elimina de la idea de la Alemania germánica. Primero con la anexión de los ducados de Schleswig y Holstein, y provocando la guerra con Austria en 1866. Tras poner bajo su ala a los pequeños reinos de Alemania Occidental, provoca la Guerra FrancoPrusiana, con lo que termina su plan de Alemania.

El otro punto clave, aparte de sus alianzas y contralianzas secretas, es la Conferencia de Berlín de 1885, donde se produjo al reparto del mundo, sobre todo entre Francia e Inglaterra, y fijando lo que hoy conocemos como tercer mundo.

En 1890, el mismo sistema que había creado, le precipitó a salir del poder, él mismo estaba bloqueando la máquina de la Alemania Imperial, la que cogió desde su Prusia y Pomerania natal, y convirtió la nube de mosquitos, en una máquina llamada Alemania… para lo bueno, y para lo malo.

bismarck

HOBSBAWM, Eric; La era de las revoluciones. 1789-1848.; Crítica

febrero 18, 2009 19 comentarios

 

 

 

 

 

EVOLUCIONES

 

1. El mundo. 1780-1790

 

I.    La consecuencia más importante de la doble revolución (francesa, de carácter político, e inglesa, de carácter industrial, fue  el establecimiento del dominio del globo por parte de unos cuantos regímenes occidentales sin paralelo en la historia. Los viejos imperio y civilizaciones del mundo se derrumbaban y capitulaban. La India se convirtió en una provincia administrada por procónsules británicos, los estados islámicos fueron sacudidos por terribles crisis, África quedó vierta a la conquista directa. Incluso el gran Imperio chino se vio obligado, en 1839-1842,a abrir sus fronteras a la explotación occidental. En 1848 nada se oponía a la conquista occidental e los territorios. El progreso de la empresa capitalista occidental sólo era cuestión de tiempo. Pero en el seno de la sociedad burguesa nace una nueva ideología, contradicción de la doble revolución. La sociedad comunista que comenzó como un fantasma, recorrió Europa y se apoderó de gran parte de ella tiempo después.

 

     El mundo cambió “demasiado rápido”. Entre 1760 y final de siglos, el viaje entre Glasgow y Londres se acortó de diez días a 62 horas… aunque esto solo sucedía en zonas contadas. El resto del globo estaba masivamente incomunicado. Las carretas eran usadas tanto para el transporte de personas como para el de mercancías (especialmente el correos). Vivir cerca del mar era vivir cerca del mundo: Sevilla era más accesible desde Vera Cruz que desde Valladolid. De todos los empleados del Estado, quizá sólo los militares de carrera podían esperar vivir una vida un poco errante, de la que sólo les consolaba la variedad e vinos, mujeres y caballos de su país.

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Para los incondicionales. Leonardo da Vinci.

febrero 18, 2009 5 comentarios

 ELPAÍS.com – Roma – 18/02/2009

Un retrato que representa a Leonardo da Vinci ha sido descubierto por Nicola Barbatelli un estudioso de la historia medieval en Lucania, en Acerenza (sur de Italia), informa el Museo Ideale Leonardo Da Vinci de Florencia. Se trata de un óleo sobre tabla de 60 por 40 centímetros que aparentemente está datado en el siglo XVI, aunque no se puede hablar por ahora de un autorretrato, u otro tipo de trabajo de Cristofano dell’ Altissimo, autor de un Perfil de Leonardo, que se conserva en la galería de los Uffizi en Florencia, un óleo sobre panel, de 60 por 45 centímetros. Leonardo Da vinci A FONDO Nacimiento: 1452 Lugar: (Vinci) Ver cobertura completa La noticia en otros webs webs en español en otros idiomas La obra ha sido entregada al director de Alessandro Vezzosi, director del Museo Ideale Leonardo Da Vinci, quien desde 1980 ha llevado a cabo investigaciones sobre el tema de los retratos del maestro renacentista y de su presencia y eco en la Italia meridional. Según la nota del museo, ya se está trabajando en el análisis histórico-artístico y en las investigaciones sobre la pintura, que representa a un Leonardo en tres cuartos y con el cabello como el que aparece en el llamado Autorretrato de la galería Uffizi, considerado durante siglos obra del genio, hasta que en 1938, una radiografía desmintió la autoría de Leonorado.

El lector compulsivo o el III Reich.

febrero 16, 2009 3 comentarios

 

 

 JACINTO ANTÓN – Barcelona – 16/02/2009 ELPAÍS

Un lector llamado Adolf Hitler El líder nazi leía compulsivamente, pero sólo para reforzar sus ideas – Un nuevo ensayo investiga su biblioteca más personal, que llegó a tener 16.000 volúmenes

Hitler quemaba libros, pero también los leía. Que hiciera ambas cosas -además de desatar la II Guerra Mundial y ordenar el exterminio de los judíos- lo convierte en un lector muy especial. Su relación con los libros, incluso con los que no quemaba, no era amable. Hitler, incapaz de relaciones profundas y sinceras de amor o amistad -hasta las que sentía por Eva Braun y por su perra alsaciana Blondie eran afectos envenenados, y valga la palabra-, tampoco iba a tener ese cariño por los libros, que es el sello de los bibliófilos decentes.  Tenía dedicatorias de Jünger y todo Shakespeare. No le gustaban las novelas. Igual que hacía con los países, las instituciones y las personas, Hitler depredaba los libros. Ésa era su forma de leerlos: como invadir Polonia. Él mismo explicó su método de lectura abusivo y oportunista en Mein Kampf. “Leer no es un fin en sí mismo, sino un medio para un fin”. Se trataba, dijo, de rellenar un mosaico previamente dibujado con las “piedrecitas” que le proporcionaban los libros. La lectura no le servía, en general, sino para llevar agua al molino de sus ideas y para confirmar opiniones que ya tenía. Era una práctica puramente instrumental -“tomo de los libros lo que necesito”, dijo-. No leía nunca por placer. Y el caso es que era un lector compulsivo, que leía mucho, vamos. “Los libros eran su mundo”, escribió su amigo de juventud August Kubizek.

El joven Hitler llegó a Viena pobre como una rata pero con cuatro cajas llenas de libros. Luego, en su época de agitación política, cuando no estaba pronunciando discursos o haraganeando por las cervecerías de Múnich en malas compañías (!), se pasaba el tiempo leyendo. “Claro que leer mucho no significa leer bien. Sus lecturas fueron asistemáticas”, subraya Ian Kershaw en su monumental biografía (Hitler, Península). “Leer no era algo que hiciese para ilustrarse o para aprender, sino para confirmar prejuicios”. Kershaw pone en duda, además, que Hitler leyera lo que hay que leer. Parece que de los clásicos y de la buena literatura consumió más bien poquito. No le gustaba la novela. En cambio, se pirraba por el subgénero antisemita (lo que no nos sorprende), tipo “El judío internacional” de Henry Ford o “La amoralidad” en el Talmud; le gustaban mucho las enciclopedias y los almanaques, de los que podía extraer, para impresionar, mucha información en poco tiempo, y los libros de ocultismo. Se ha señalado entre sus libros, y no es broma, “El arte de convertirse en orador en pocas horas”. Tenía debilidad, quizá su único rasgo sincero como lector aparte del gusto por los relatos del explorador Sven Hedin, por las novelas del Oeste de Karl May. Pero incluso éstas las utilizaba para dar la brasa a sus generales. Les ponía como ejemplo de habilidad táctica al héroe apache de May, lo que ha de ser desconcertante cuando mandas una división Pánzer en el Cáucaso. Menos simpático es que conservara un manual de 1931 sobre el gas venenoso, con un capítulo dedicado a los efectos del ácido prúsico, comercializado como Zyklon B… Se ha escrito mucho sobre la biblioteca de Hitler, de unos 16.000 volúmenes (de hecho tuvo varias, localizadas en diferentes sitios), su composición, las obras que en realidad leyó (muchos libros de su época de canciller y führer permanecieron sin abrir) y las que contribuyeron a afirmar sus (malas) ideas.

Ahora un libro apasionante, Hitler’s private library, the books that shaped his life (La biblioteca privada de Hitler, los libros que moldearon su vida; Nueva York, 2008), de Timothy W. Ryback, rastrea con habilidad detectivesca y pulso literario en el ecléctico fondo bibliográfico del líder nazi las obras que pudieron ser decisivas, por su significación emocional o intelectual, en la vida del Hitler lector. Ryback ilumina al tiempo la relación del personaje con los libros y el destino de su biblioteca (1.200 se conservan en la Biblioteca del Congreso en Washington, otro fondo está en la Brown University en Providence; un conjunto anda perdido por Rusia). El autor, que se ha sumergido físicamente en libros leídos y hasta subrayados y anotados por el propio Hitler -una experiencia inquietante: en uno encontró incluso un pelo de bigote-, explica que éste leía vorazmente, a veces un libro por noche (a Eva Braun le caían broncas cuando interrumpía, aunque fuera en déshabillé; por cierto, parece que había poca pornografía en la biblioteca de Hitler, aunque se menciona un libro sobre el teatro español “con dibujos y fotografías obscenos”). Pero su lectura era superficial y azarosa, en buena parte para alimentar sus mítines, diatribas y peroratas. En su retiro alpino del Berghof tenía las obras completas de Shakespeare y parece que no leyó sólo El mercader de Venecia, pues hacía citas de Hamlet y, sobre todo, de Julio César -“Nos volveremos a ver en Philipos”, espetaba bravucón a sus rivales políticos-. La aventura de Ryback entre los libros de Hitler arranca con las lecturas de éste en las trincheras durante la guerra del 14 y acaba con el misterio del volumen que tenía en la mesita de su habitación en el Führerbunker de Berlín cuando se suicidó: se conserva una foto, pero no se distingue el título. Entre las obras que sabemos que le acompañaron en sus últimos momentos figuran una historia de la esvástica, un ensayo sobre Parsifal y otro sobre las profecías de Nostradamus (y luego nos dicen que nosotros leemos malos libros, chicos!). El recorrido de Ryback por los libros significativos de Hitler incluye una traducción de Peer Gynt regalada y dedicada por su siniestro mentor Dietrich Eckart, y Feuer und Blut de Jünger, dedicado en 1926 por el propio autor “al führer nacional Adolf Hitler” -vaya, vaya, Ernst-, y en el que Hitler, que quería escribir sus propias experiencias de combatiente en la I Guerra Mundial, subrayó pormenorizadamente pasajes sobre la guerra y los efectos de la matanza en el espíritu. Pese a lo que hacía creer, Hitler leyó poco a Nietzsche, a Schopenhauer -cuyo nombre escribía mal- o a Fitchte (para romper mitos en clase!). Lo que Ryback encuentra en el canon hitleriano -los ladrillos fundamentales de su pensamiento filosófico- es una serie de repulsivas obras racistas y unos libros de ocultismo y seudociencia (como Magia: historia, teoría y práctica, de Ernst Schretel, que Hitler subrayó profusamente). En cuanto a los libros militares, Ryback destaca una biografía de Schlieffen, el genio prusiano (es curioso que Hitler subrayase las consideraciones del táctico sobre los peligros para Alemania de luchar en dos frentes), un práctico manual de identificación de tanques y varias obras sobre Federico el Grande, especialmente la biografía de Carlyle. Hitler, por supuesto, no sólo fue lector, sino también autor. Un capítulo del libro de Ryback está dedicado al Mein Kampf, que inicialmente tenía un título con mucho menos punch: Cuatro años y medio de batalla contra las mentiras, la estupidez y la cobardía; difícil de recordar cuando vas a encargarlo, sobre todo si eres de las SA…