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Epicuro y el Hedonismo. “Carta a Meneceo”.


FRAGMENTO 1 Nadie por ser joven vacile en filosofar ni por hallarse viejo de filosofar se fatigue. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma. El que dice que aún no le llegó la hora de filosofar o que  ya le ha pasado es como quien dice que no se le presenta o queya no hay tiempo pra la felicidad. De modo que deben filosofar tanto el joven como el viejo […] Hay que meditar lo que produce la felicidad, ya que cuando está presente lo tenemos todo y, cuando falta, todo lo hacemos por poseerla. […]

FRAGMENTO 2 Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros. Porque todo bien y mal reside en la sensación y la muerte es privación del sentir. Por lo tanto el recto conocimiento de que nada es para nosotros la muerte hace dichosa la condición mortal de nuestra vida, no porque le añada una duración ilimitada, sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada hay, pues, temible en el vivir para quien ha comprendido rectamente que nada temible hay en el no vivir.  De modo que es necio quien dice que teme a la muerte no porque le angustiara al presentarse sino porque le angustia esperarla. Así que el más espantoso de los males, la muerte, nada es para nosotros, puesto que mientras nosotros somos, la muerte no está presente y, cuando la muerte se presenta, entonces no existimos. Con que ni afecta a los vivos ni a los muertos, porque para éstos no existe y los otros no existen ya.

El sabio, en cambio, ni rehúsa la vida ni teme el no vivir. Porque no le abruma el vivir ni considera que sea algún mal el no vivir. Y así como en su alimento no elige en absoluto lo más cuantioso sino lo más agradable, así también del tiempo saca fruto no al más largo sino al más placentero. […]. Hay que rememorar que el porvenir ni es nuestro, ni totalmente no nuestro para que no aguardemos que lo sea totalmente, ni desesperemos de que totalmente no lo sea.

Fuente: GARCÍA GUAL, A. y GUZMÁN A.; Antología de la literatura griega; Alianza Editorial. Clásicos de Grecia y Roma; p. 377 “Carta de Epicuro a Meneceo”

  1. AntiMetafísico Gozoso
    enero 26, 2009 de 10:32 pm

    Si la Física es la Materia y la Metafísica es lo que está detrás, pero es pura palabrería, tendríamos que replantearnos toda la filosofía y RESCATAR la materia, reescribir la historia del pensamiento en términos de una lenta marcha hacia el derecho a la palabra y la libertad. Filosofar, por tanto, es un derecho de todos y no el privilegio de esos abstractos y estrechos metafísicos represores del placer. En la lucha por la libertad debe movernos el placer, la apertura de nuevas experiencias, la ruptura de las relaciones de fuerza, la construcción de SUJETOS LIBRES día a día, siempre por hacerse, siempre por volver a empezar. El reto del filosofar es construir nuestra diferente legitimidad cada cual, romper identidades y construir espacios públicos de igualdad con derecho a la indiferencia por las diferencias…¿está claro o se lía la cosa?

  2. Hílico
    mayo 8, 2009 de 12:40 am

    Muy claro, camarada, pero la cuestión está en: ¿qué es filosofar? ¿Se puede filosofar y no ser metafísico? ¿Se puede, como ser consciente, no ser metafísico? Lo que sucede realmente es que todos somos ya metafísicos, y más aún si se trata de ser antimetafísico, en tanto que utilizas terminos metafísicos en tu discurso; pronuncias demasiadas palabras que además tienen una referencia metafísica que nunca ha estado muy clara y requiere por tanto llegar al mismo nivel de abstracción para manejarla. Nada hay más abstracto que el placer: aquello que se obtiene necesaria y/o gratuitamente en función de un programa personal y que conocemos plenamente solo en su satisfacción y nunca antes de obtenerlo. Si existe el placer es porque abstraemos particularidades agradables pudiendo llegar en ocasiones a hipostasiarlas (aquí está el verdadero error de algunas de las actitudes metafísicas más dañinas) provocando esa terrrible y maravillosa hibrys que tanto nos apasiona).

    La cuestión es preguntar, preguntar acerca de algo más allá (entiéndaseme este “más allá” en su sentido más cotidiano, más contrario a la lejanía, y aplíquese después a la esfera de la conciencia y a nada más allá)

    ¿Existe la libertad? ¿qué es? ¿cuánto de abstracto y metafísico tiene la Física? ¿podemos dejar de hacer obstrusas abstracciónes y seguir viviendo?

    El reto de la filosofía ha de ser “discernir”. Discernir, como decía Platón, acerca de lo diferente en lo idéntico y lo idéntico en lo diferente. Razonar, calcular, construir, sí, en pos un mundo más placentero. Para ello lo primero que hace falta es “calma”, la tranquilidad que permite ver más nítida y profundamente, y ésta viene con la perfecta armonía del ciudadano que disfruta de la felicidad que otorga el filosofar El fílosofo porta siempre, en sí mismo, el sello del buen discernidor como su estandarte.

  3. Hedonista Rojinegro
    septiembre 11, 2009 de 8:39 am

    No, sres. Siguiendo al mismo Epicúreo y también a Sponvylle, hay que afirmar que la filosofía tiene por objeto la felicidad humana mediante el ejercicio de la verdad (la reflexión). Caso contrario, la vida humana no sería tal. Y esto es la sabiduría. Pero ¿no es esto un simple deseo? Y ¿no se queda la filosofía en un simple ejercicio intelectual de élite? No y no, siempre y cuando, por un lado, concibamos al deseo spinoziana y no platónicamente, es decir como potencia y no como carencia; y, por otro lado, siempre y cuando concibamos a la filosofía como la cabeza de un cuerpo que es el ser social real y cuya abolición, en tanto esfera separada, solo será posible con su realización. Pero si nuestra filosofía, sres., es el hedonismo -vitalista por excelencia-, ¿cómo realizarlo, entonces? En una sociedad explotadora, mercantil y espectacular como ésta, el hedonismo ciertamente corre el riesgo de perder su contenido humano y libertario -subversivo- al mercantilizarse, institucionalizarse y elitizarse. Pero más que nada, lo que pasa es que no hay sociedad más inhumana, moralista, aburrida y horrible que la sociedad capitalista. Por lo tanto, realizar la filosofía hedonista, en rigor, significaría abolir todo lo que nos impide poseer y disfrutar nuestras propias vidas por nosotrxs mismxs y en común, y -ojo- disfrutar tal proceso social e individual de abolición o de negación de la negación (=reafirmación de la vida misma). De allí que la revolución social ha de ser el épico carnaval de lxs oprimidxs autoemancipadxs o no será. La revolución social será erótica y humorística o no será. El hedonismo será subversivo o no será. O en otras palabras: así como lxs pobres también gozan -¡qué sabios ellxs!-, el mayor placer orgásmico -la mayor manifestación de la vida- que puede existir es la revolución. ¿O acaso no es tentador imaginarse una insurrección orgásmica o un orgasmo insurreccional? ¿No resulta excitante el simple hecho de imaginarse el cambio total y radical de nuestras vidas? Quien piense lo contrario, no es más que un muerto viviente, un cadáver. Y, por el contrario, lxs hedonistas subversivxs ¡amamos y luchamos por la auténtica vida, vamos hacia la vida, somos vida!

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