Mendizábal


A continuación os ofrecemos un resumen crítico de la obra de Pérez Galdós, perteneciente a los Episodios Nacionales, Mendizábal. Esperemos que os sea de utilidad.


Contexto

La obra objeto de este comentario es el Episodio Nacional titulado Mendizabal, que se corresponde con la segunda obra de la tercera serie (de cinco), de episodios nacionales, publicado en 1898.

En esta tercera serie, Galdós realiza un viaje por la España de la regencia de María Cristina y de las Guerras Carlistas tomando como hilo conductor al romántico Francisco Calpena, nexo de unión en esta serie.

Benito Pérez Galdós fue un novelista y dramaturgo español, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, y muerto en Madrid en 1920. Uno de los máximos exponentes de la novela realista, evoluciona desde la novela de tesis, donde contrapone dos ideas (generalmente las de progreso y tradición como en Doña Perfecta) hacia la novela costumbrista realista clásica hablando de la burguesía de su tiempo. Los temas anticlericales, anticaciquiles y de costumbrismo de la España del XIX son las que predominan en sus novelas.

También cultivo el teatro con éxito, adaptando incluso varias de sus novelas como Casandra o el Abuelo.

Los Episodios Nacionales constituyen un proyecto de gran envergadura, que pretenden narrar de forma novelada, los acontecimientos clave de la Historia de España en el s. XIX. Entre 1872 y 1912 escribió cinco series, con diez libros cada una, excepto la quinta que solo alberga seis.

En estos episodios, a través de un personaje ficticio y de tramas noveladas, Galdós va trazando la política y la sociedad de la época con mezcla de esos personajes ficticios, y de personajes verdaderos de gran talla en la historia reciente de España.

Podemos trazar un pequeño marco histórico en el que se mueve el capítulo de Mendizabal. Es la España de 1835-1836 como hemos comentado. Con una María Cristina que ostenta la regencia desde la muerte de su marido Fernando VII en 1833, en tanto la pequeña Isabel alcanza la edad para reinar.

La reina recurre a Juan Méndez Álvarez, Mendizabal, para gobernar, quien se ha movido por países liberales como Inglaterra u Holanda, y que ha participado en la restauración portuguesa. Asume el cargo, con plenos poderes, tras abandonarlo Martínez de la Rosa en 1835.

El hecho de que un exiliado sea jefe de gobierno nos habla de la realidad aquellos que abandonaron España tras la represión que sigue al Trienio Liberal. La huída a la que se vieron abocados les supuso un periplo por Europa durante el cual se impregnaron de los ideales románticos alemanes y franceses. Al regresar importaron estas ideas. Por eso el romanticismo en nuestro país fue tan tardío.

A principios de 1836, Mendizabal perderá el apoyo liberal, pese a sus intentos de reforma, que se verán manifestados en su desamortización, siendo sustituido por Isturiz, bajo cuyo gobierno mantendría en asuntos hacendísticos. Precisamente la obra concluye con un Mendizabal consciente del final ya próximo de su poder, pero que da el último golpe con esta medida sobre las propiedades eclesiásticas.

Tema

El tema de esta obra, es la sociedad y la política de la España de Mendizabal, 1935-36, y cómo el ideal romántico empieza a penetrar en las élites liberales, tomando como punto de perspectiva la vida de Calpena.

Estructura

En cuanto a la estructura externa, Galdós divide la obra en 32 capítulos, pero si atendemos a su estructura interna podemos diferenciar tres partes.

En la primera de ellas, encontramos un Calpena que acaba de llegar a Madrid y que recibe una protección inesperada. Entabla amistad con Hillo en la casa donde es acogido y empieza a conocer poco a poco la sociedad madrileña.

Es una sociedad dominada por los liberales con Mendizabal a la cabeza, quien acaba de llegar desde Inglaterra nombrado por María Cristina. En torno a él, hay una corte de aduladores que piensan de verdad que es el salvador, y éste procede a las reformas controlando todos los resortes del poder.

Pero tiene un problema mucho más difícil de resolver: el de la España conservadora. Los carlistas se han echado al monte para proclamar a Don Carlos rey.

La segunda parte podemos arrancarla con un Calpena que consigue un trabajo en Hacienda gracias a la Mano Oculta. A partir de aquí va a empezar a conocer a la alta sociedad madrileña, y entablará amistad con personajes prototípicos de la época como Milagro o Serrano, conocedores de todo lo que se cuece por la capital. Así entrará también en contacto con los intelectuales de la época y con la política, entre los que encontramos a Larra y Espronceda. Así mismo, la Mano Oculta seguirá controlando todos los movimientos del protagonista y le intentará aconsejar sobre cómo moverse en la sociedad madrileña mientras Hillo y él se devanen los sesos pensando quien será esa Mano Oculta.

En esta segunda parte, por tanto, el lector contacta con la alta sociedad madrileña de la época: una sociedad liberal donde corren muchas ideas.

Asimismo, la obra de Mendizabal se va volviendo más difícil y empieza a perder apoyos en la elite liberal. Vemos cómo las conspiraciones empiezan a surgir en los corrillos, mientras la guerra con los carlistas no tiene visos de terminar.

Por último, podemos distinguir una tercera parte que arrancaría cuando Calpena conoce a Aurora Negretti. A partir de aquí, Calpena se va a imbuir del ideal romántico y va a vivir una pasión amorosa con todos los elementos románticos típicos: fatalidad de los enamorados, incomprensión por parte de los que les rodean, un amor puro y verdadero que se torna aciago y que toma tintes dramáticos, casi shakesperianos, cuando ambos planean suicidarse si no les dejan vivir juntos.

A través de esta historia de amor, Galdós se introduce en el ideal romántico de un Calpena que empieza a desobedecer a la Mano Oculta y que sigue los preceptos románticos de liberad vital y  amor, pero también de fatalidad. Calpena se convierte en un poeta, que vive míseramente y que frecuenta con los grandes literatos románticos como son Larra y Espronceda.

A la vez, 1836 es el año en que Mendizábal pierde los apoyos tras El voto de confianza, donde ni Argüelles puede salvarle de los corrillos liberales que piden su cabeza. Pese a ello, procederá a la desamortización de tierras eclesiásticas antes de dejar el poder. Mendizábal es sabedor de los numerosos candidatos que conspiran contra él.

Calpena, tras desobedecer a la Mano Oculta, que quiere apartarlo de la Negretti y llevarlo a cotas más altas, estará sentenciando su final dramático. También Hillo vive en esta dinámica, pero intentará convencer a Calpena de los propósitos de la Mano Negra, así de clérigo paciente y consejero, se convertirá en un personaje por encima de la ley. Al final, ambos terminarán el episodio en el presidio, mientras se desvela que la Mano Oculta era, como no, Mendizabal, el señor de España por aquellos tiempos.

Forma

El estilo que utiliza Galdós es de lenguaje popular. La utilización del diálogo nos hace que la lectura tenga ritmo y la lectura sea sencilla, facilitando ese efecto de naturalismo en su lenguaje.

Las descripciones no son muy largas y utiliza unos cuantos adjetivos para definir a los personajes, centrándose en la acción y en lo que dicen los personajes principalmente, aunque con esos pocos adjetivos nos deja entrever por donde va a ir la actitud de cada uno.

En cuanto a su estilo, hay que destacar el juego que hace en su obra entre novela y realidad. Es algo que utiliza en el resto de su obra literaria, como en Doña Perfecta, insertando una historia ficticia, pero perfectamente veraz, en un contexto de personajes reales o de situaciones de costumbristas.

En los Episodios Nacionales, ese propósito se lleva a cabo con más fuerza si cabe, puesto que el presupuesto de esta obra es el de narrar los hechos de la Historia de España, bajo una apariencia novelada. Por tanto, Galdós alterna personajes ficticios y reales para crear una trama veraz, pero todo dentro de la trama del Madrid liberal, con sus conspiraciones, sus anhelos de poder y su sociedad burguesa en plena creación. Por tanto, Calpena son los ojos a través de los cuales miramos la realidad de la España del 1835; un personaje ficticio, pero completamente verosímil dentro del contexto histórico.

Conclusiones

Para la conclusión me he centrado en la evolución de los personajes y de los hechos políticos dentro de la novela.

En primer lugar, la evolución que sufre Mendizábal, desde su propia persona y desde la perspectiva de los demás. Mendizábal llega como el salvador de la patria, como la cabeza visible de los liberales que quieren cambiar el país. Propone un programa de reformas muy ambicioso basado en la desamortización de bienes eclesiásticos seculares como punto fuerte. Pero sus reformas van a encontrar obstáculos, primero, porque el país está en guerra, y se necesitan recursos para el enfrentamiento contra los carlista y no para sus reformas y, segundo, porque los propios liberales de su entorno más cercano son los que traman para llevarlo a su caída.

Por lo tanto, encontramos al principio a un Mendizábal enérgico, seguro de sí mismo, para, al final, ver a un personaje seguro de su derrocamiento, pero que no renuncia al poder y a los ideales que en principio le trajeron a España. No pierde esa energía, pero si se da cuenta de que reformar España no es como él pensaba.

En segundo lugar, la evolución de Calpena también es interesante, como personaje de la novela y como parte de un proceso histórico, el romanticismo. Al principio de la novela, vemos como también es un hombre que ha viajado por Francia, no directamente exiliado, aunque si indirectamente como vemos al principio de la novela. Es un hombre que llega a Madrid y entra en la sociedad de la época y en el gobierno, en la maquinaria burocrática dirigida por Mendizábal.

El personaje va a sufrir una evolución psicológica cuando abandone las compañías de los grandes teatros, de la ópera… de la gente que quiere medrar en Madrid, para acercarse a los poetas, a gente como Larra o Espronceda (también inmersos en política) que se han criado en ideales románticos, ahora trasladados a España desde Europa. Con ellos, Calpena sufrirá una evolución, evidenciando los síntomas románticos de distancia con el mundo, de exaltación del yo, de la libertad y de la capacidad de decisión del individuo, frente a esa Mano Oculta que le quiere dirigir.

El amor por Aura, es un síntoma más del romántico, de un amor  que, visto desde ese sentimiento nuevo, solo puede tornarse en fatal e incomprendido por la sociedad. Aura, como mujer libre, inteligente y diferente al prototipo de “mujer de salón” del s. XIX (que tan bien retrata Tolstoi en sus obras) contribuye en ese paisaje romántico en torno a Calpena.

Por tanto, en estos dos personajes cruzados, uno ficticio, y otro real, vemos el reflejo de la vida de España de 1835-36 en una postal. El quiero y no puedo de los liberales, en su lucha contra el sistema heredado, y contra ellos mismos. Y el ideal romántico, el ideal de la libertad, que anexas a esas nuevas reformas y a los nuevos aires que vienen del extranjero, penetra en la sociedad madrileña.

Mendizabal de Benito Pérez Galdós.

Realizado por Eduardo Parra Iñesta 3º Historia

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  1. julio 1, 2013 en 4:38 am

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