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SHARPE, J.A.; Early Modern England. A social History. 1550-1760; 1987, Londres

octubre 21, 2008 1 comentario

En 1954, Eric Hobsbawm publicará dos artículos escolares donde introduciría un nuevo concepto en el discurso histórico: la Crisis General del s. XVII. Como historiador de condición marxista, argumentará que la crisis sería un síntoma de una decisiva fase en la transición del feudalismo al capitalismo.

Por otro lado, Roper afirmará que de haber existido, la crisis tendría su esencia no en la economía sino en la relación Estado-sociedad.

Aunque muchos historiadores hacen hincapié en la “crisis general”, no queda del todo claro cuál es el número concreto de cambios importantes y, quizá decisivos, que acontecen en el segundo tercio del s. XVII. Los historiadores ingleses se centrarán en la Guerra Civil inglesa, la Revolución inglesa, la Gran Rebelión (Great Rebellion) o la Revolución puritana. Por su parte, el conde de Clarendon insiste en que los orígenes de todos estos acontecimientos no serían anteriores al ascenso de Carlos I al poder en 1625 (otros autores más recientes son más cautos). Los historiadores de la vertiente marxista afirman que la crisis comenzaría en 1640, con la primera gran revolución burguesa<!–[if !supportFootnotes]–>[1]<!–[endif]–>, la substitución de un pasado feudal por un futuro capitalista<!–[if !supportFootnotes]–>[2]<!–[endif]–> y la substitución de una antigua clase feudal por una nueva burguesía.

 

Mientras el lento proceso de soberanía parlamentaria comenzaba, la Guerra Civil se localiza en un contexto de cambio social a largo plazo y, en muchos aspectos, está conectado con la noción de una incipiente clase media (las esferas sociales y políticas no están separadas y, frecuentemente, interactúan).

 

La crisis de los Tudor  

 

La muerte de Enrique VIII y su sucesión al trono constituyeron un problema para Inglaterra. Se suceden en el trono Eduardo VI y Mary Tudor (con quien la economía se encuentra en una situación deplorable). En 1558 accede al trono Isabel quien llega en un momento difícil desde el punto de vista religioso ya que Mary habría iniciado un proceso de “re-catolización” que había sido muy impopular.

Antes de esta fecha de 1558, el Parlamento ya se había vuelto más activo. La reforma del parlamento llevada a cabo entre 1529 y 1536 sería muy buscada tanto por Enrique VIII y sus sucesores.

La “house of Commons” estaría compuesta en el s. XVI por entre 296 y 462 miembros (“these members came to be drawn increasingly from the ever more wealthy an ever more educated gentry”).

Indudablemente y, como ya sabemos, surgirá una serie de problemas en las relaciones entre la corona y el parlamento puesto que para la primera, el parlamento significaba dinero y para los lores y los comunes, esta institución significaba más cosas. Es posible que muchos miembros viesen el parlamento como un lugar donde los intereses locales, sectoriales o personales debían ser promovidos o defendidos (“they were a mixture of representatives of their localities or of their patrons, of the leading men of the realm giving loyal advice to their sovereign”).

 

Los logros de Elizabeth serían, como es lógico, la creación de la llamada “Iglesia de Inglaterra” (the new religion) y la aplicación de la ley de la pobreza.

 

 

 

 

 

La ascensión de los Estuardo hasta la Guerra Civil  

 

Con Jaime I y, según Conrad Russell: “la mayoría de eventos políticos tuvo lugar fuera del parlamento”, la mayoría de decisiones políticas y administrativas fueron tomadas en la corte o en el “Privy Council”.

La idea de Jaime era que el parlamento se estaba volviendo demasiado importante y que Inglaterra fue gobernada perfectamente bien sin la presencia efectiva del parlamento entre 1610 y 1621. Esto causaría problemas.

 

Con la llegada de Carlos I (1625), las relaciones con el parlamento se rompen. En 1634, Carlos tendría problemas con la imposición del impuesto para la Armada Real puesto que se discutiría mucho sobre su dureza y su “legalidad”. Ya en 1642, se producirá el enfrentamiento entre el Parlamento y sus seguidores y Carlos I y los suyos. Se intentaría que en el enfrentamiento no hubiera demasiada sangre ni destrucción pero no se consiguió (como se pudo ver en la primera gran batalla, la de Edgehill del 23 de Octubre de 1642). A fines de ese año, Inglaterra estaba sumida en una guerra que no se previó en 1640 y que los ingleses no querían. El estallido de esta guerra tendría algo que ver con la incipiente clase media o la transición del feudalismo al capitalismo.

 

De la Guerra inglesa a la Revolución inglesa  

 

La derrota real en Naseby en junio de 1645 fue decisiva así como la que le sigue en Langport. Como todas las guerras, ésta fue a lo mejor un inconveniente y a lo peor un desastre para quienes se vieron afectados por ella.

 

Tradicionalmente se ha pensado que los ingleses que en 1640 se habían opuesto a lo que ellos consideraron y vieron como un gobierno central cada vez más centralizado y agresivo, ahora se encontraban condicionados por una inimaginable sujeción desde el control gubernamental. Esto se vería, curiosa y especialmente en las áreas ligadas al parlamento.

Los moderados que se habían sentido consternados por la tiranía de Laud y Strafford se veían una vez más consternados por los sistemas de gobierno local llevados a cabo por el parlamento y que ellos consideraban arbitrarios y sujetos a un fuerte control central.

 

La guerra trajo caos, destrucción y sufrimiento y los disgustados por ello y, combinado esto con el descontento por la alta fiscalidad y la “erosión” de la legalidad y los métodos tradicionales de gobierno, serán factores que condicionen la aparición de una acción espontánea de “Clubmen” en el sur y el oeste contra soldados (por conductas indisciplinadas y rapaces) y recaudadores. Estos llamados Clubmen eran esencialmente neutrales y representaron una sincera y verdadera reacción a la guerra.

Lo cierto es que el ámbito local había sido el más afectado por la guerra y sus consecuencias y, por tanto, la zona donde había más descontento. Tras la guerra, el parlamento y sus seguidores debían negociar la paz y buscar un acuerdo con Carlos I. Algunos radicales religiosos y otros concibieron un acuerdo basado en la monarquía pero determinar la naturaleza exacta de ese acuerdo era un asunto complicado: la cuestión religiosa era decisiva puesto que por parte del ámbito de Carlos se pedía el restablecimiento de sacerdocios mientras que los Escoceses querían la expulsión de los presbiterianos como compensación por la ayuda prestada en la guerra. Los parlamentarios llegarían a la conclusión de que los presbiterianos se constituirían como la nueva Iglesia nacional.

Por otro lado, los “Levellers” eran esencialmente grupos cuyo máximo deseo era hacer un mundo seguro para los propietarios (autónomos), lo que se denomina como “property-owners”. Sin embargo, su movimiento duró poco, hasta 1649.

 

Bueno chicos, espero que os sirva de algo, lo dejo aquí porque hablando con Manu hemos llegado a la conclusión de que es mejor dejar ya este tema y centrarnos en la revolución de los EE.UU.

<!–[if !supportFootnotes]–>

 

<!–[if !supportFootnotes]–>[1]<!–[endif]–> Hobsbawm: “the English Revolution, with all its far-reaching results, is therefore in a real sense the most decisive product of the XVII century” en “The Crisis of the Seventeenth Century” en Ashton (ed.) Crisis in Europe. 1560-1660.

<!–[if !supportFootnotes]–>[2]<!–[endif]–> Hill: “and old order that was essentially feudal was destroyed by violence, an a new capitalist order created in its place” en The English Revolution of 1640: Three Essays, 1940.