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Mitología de las estrellas


 

Por más que sea improbable que algún día encontremos un documento que señale la época en que mujeres y hombres comenzaron a dar nombres a los grupos de estrellas, se puede comprender la necesidad de ello. Navegantes, pastores y agricultores establecieron rápidamente un nexo entre la visibilidad de determinados astros y la inminencia de fenómenos ligados  a su oficio. Estos acontecimientos lentamente acumulados se transmitieron primero oralmente y luego por escrito. Los persas, los griegos y los árabes contribuyeron a establecer los futuros mapas celestes. Ahora bien. ¿por qué elegir tal o cual grupo de estrellas más bien que otro? se trata de la proyección sobre e cielo de nuestros mitos. Por supuesto, hoy día sabemos que tal representación carece de significado, dado que la bóveda celeste no está formada por un conjunto de estrellas situadas a una misma distancia. Aunque nuestros ojos no nos permiten apreciarlo, el cielo que vemos debe percibirse en volumen. Aún así, las constelaciones bautizadas por los antiguos griegos siguen siendo una herramienta preciosa para orientarse en los cielos.

La Osa Mayor y la Osa menor. La Osa Mayor ha recibido diferentes nombres en el transcuros de los milenios. Los árabes veían en ella una caravana en el horizonte, los romanos veían bueyes de tiro, los indios del Norte de América un cucharon, mientras que los pueblos de América central se trataba de un cojo.

Sin embargo, según la mitología griega  se cuenta que Zeus, dios del Olimpio, se enamoró perdidamente de una ninfa cazadora de los bosques de Arcadia, y llamada Calisto. Seducido, Zeus la hizo su amante, pero Hera, su esposa, no pudo resistir la afrenta y, celosa de su rival la convirtió en osa. Así quedó Calisto, presa de un cuerpo que no era suyo, cuando un buen día se topó con Arkas, que era hijo suyo y de Zeus, pero éste, no reconociéndola en forma animal, armó su arcoy se presentó para dispararle una flecha. Rápido, Zeus, apareció ante él y le explicó quien era en realidad la osa. A pesar de convencerlo, Zeus no quedó tranquilo, pues aquello podría repetirse. Decidido Zeus cogió a su amada Calisto en forma de oso por el rabo y la lanzó hacia el cielo. Pero no contento transformó también a Arkas en oso y cogiéndolo por la cola, también lo lanzó junto a su madre. Sin embargo, el celo y el rencor de Hera volvió a aparecer y no contenta con que cada día Zeus pudiera ver a su amada Calisto en el cielo, ordenó a su hermano Poseidón que intercediera para evitar que jamás Arkas y su madre Calisto pudieran acercarse al mar. Y desde entonces eso se cumplió, pues ninguna de las dos constelaciones puede ocultarse y permanencen siempre visibles.

 

 

El dragón. Draco el dragón es famoso en la mitología. Esta grandiosa bestia se encontraba especialmente presente en la mitología Griega. Una de las historias más populares tiene que ver con Heracles y las doce labores. Gea le dió a Hera un árbol de manzanas de oro cuando se casó con Zeus. Hera puso el árbol en el jardín para que fuera cuidado por las Hespérides y un dragón llamado Ladón. Heracles le pide a Atlas que recoja las manzanas mientras que Atenas y él sostienen al cielo. Atlas, pensando que podía engañar a Heracles para que se quedara sosteniendo al cielo para siempre, aceptó la misión contento. Cuando regresó con las manzanas, Heracles le deslizó el cielo de nuevo en sus hombros.

Otra historia sucede durante la guerra de los Titanes contra Zeus. Atena fue atacada por un dragón. Ella lo arrojó en el aire, envolviéndolo alrededor del polo. Hasta el día de hoy, el dragón permanece en el cielo de la noche.

 

 

Géminis. Tercera constelación zodiacal que debe su nombre a la evocación de los gemelos mitológicos Castor y Pollux, hijos de Leda pero de diferente padre, pues mientras que el padre de Castor fue un rey de Esparta, el padre de Pollux era el mismísimo Zeus que accedió a Leda en su noche de bodas. Pollux era hermano de Helena de Troya, que luego fuera reina de Esparta.
Ambos hermanos eran amantes de grandes empresas como el caso de la nave Argos, a la que salvaron del seguro naufragio cuando consiguieron aplacar la tempestad causa de su zozobra.
Los gemelos pasaban el tiempo pastoreando y secuestrando mujeres. Durante un día de pastoreo, Idas, un primo, se enfrascó con Castor matandole y Pollux, aunque inmortal por ser hijo de Zeus, decidió seguir a su hermano muerto a las profundidades del reino de Hades.   Zeus, conmovido por el amor de Pollux hacia su hermano, los puso en un lugar prominente del cielo.

 

 

Perseo, Andrómeda, Cefeo y Casiopea La historia que cuentan los griegos la relacionan con Perseo, cuya constelación se sitúa muy cerca a la de Andrómeda. La leyenda cuenta que Casiopea, reina de Etiopía, alardeaba constantemente sobre la belleza de su hija Andrómeda, llegando a decir que era más hermosa que las Nereidas, hijas del dios Poseidón. Al enterarse de esto, las Nereidas le pidieron a su padre que vengue tan afrenta. Con tal resolución, Poseidón envió a destruir las costas del país a Cetus el monstruo marino. El rey Cefeo, temeroso por la situación acudió al oráculo, obteniendo como única solución el sacrificio de su hija Andrómeda. Una vez que la hubo atado a una gran piedra en el mar y esperando su destino, Perseo la vio desnuda y bella, e inmediatamente se enamoró de ella. Acordó con sus padres que la rescataría siempre y cuando se la prometan en matrimonio. Perseo cumplió lo pactado, sin embargo los padres de Andrómeda ya la habían prometido a Fineo. Perseo, quien había derrotado a Medusa cortándole la cabeza, luchó contra los que se opusieron al matrimonio, llegando a convertir en piedra a los propios padres de la bella Andrómeda. A su muerte, la diosa Atenea se encargó de elevarla a los cielos.

  

  

Boyero y Virgo. Aunque hay muchas leyendas acerca de estas dos constelación, en la más defendida se dice que la constelación hace referencia a Icaro, el creador del vino tras revelarle Dionisio el secreto para fabricarlo. Una vez hecho, Icaro invito a varios de sus amigos a una fiesta para probarlo. A la mañana siguiente, sus amigos se levantaron con una resaca muy fuerte y pensaron que Icaro trató de envenenarlos y por lo tanto decidieron asesinarlo mientras dormía. Tas este suceso, Dionisio lo puso entre las estrellas para honrarlo.
Al pasar el tiempo, su hija Erígone fue a buscarlo junto con su perra Maira. Cuando descubrió el lugar donde estaba enterrado su padre decidió ahorcarse. Zeus, conmovido por la situación, la subió al cielo representando la constelación de Virgo.

En cuanto a la pequeña constelación que vemos a la izquierda, la Corona Boreal, hace referencia a cuando Venus ofreció esta corona a Ariadna como regalo de boda. Otra leyenda pretende que cunado Baco se hallaba achispado, sus amigos lo retaron a probar su origen divino, lo que hizo lanzando al cielo la corona que llevaba puesta.

La lira: En la mitología griega, la lira fue inventada por Hermes cuando aún era un niño regalándosela posteriormente a su hermanastro Apolo, el dios de la música a quien se asoció para siempre, quien se la dio a su hijo Orfeo. Cuando Orfeo murió, Apolo decidió ponerla en el cielo para siempre.

 

Hércules. Heracles fue el más grande héroe semidiós griego hijo ilegítimo de Zeus con una mortal llamada Alkmene, lo que le daba una fuerza sobrenatural. Hera, esposa de Zeus y en honor a quien se bautizó a Heracles “la gloria en honor a Hera” se tomó naturalmente de muy mala manera esta traición amorosa de su esposo, por lo que intentó matarlo enviándole dos monstruosas serpientes cuando aún era niño. Pero Heracles, debido a esa fuerza sobrenatural, fue capaz de estrangularlas con sus propias manos, lo que hizo ganarse el favor de los dioses del Olimpo que lo tomaron como semidiós favorito dándole educación y preparación para la dura vida de un guerrero, así Apollo le construyó arcos y flechas, Hermes le hizo una espada que Castor le enseñó a manejar y Hefestos, su hermanastro hijo de Zeus y Hera, dios del arte de la fundición de metales, le construyó un escudo dorado.  Pero en un ataque de locura, Hércules mató a sus hijos, por lo que el oráculo de Delfos le castigó a ponerse al servicio de Eurísteo, rey de Argos, que le encargó los famosos “doce trabajos” de los que salió glorioso y se ganó un lugar entre las constelaciones del cielo.

 

 

 Pegaso: Pegaso era un caballo alado que nació de Poseidón y de la Gorgona Medusa, de cuyo cuello salió Pegaso cuando el héroe Perseo la venció y la mató. Al poco tiempo de nacer, Pegaso dio una coz en el monte Helicón y en el acto empezó a fluir un manantial que parece ser la fuente de inspiración divina y que consagró a las musas, quienes lo cuidaban y lo alimentaban en invierno cuando no tenía hierba para comer. Después de la muerte de su jinete Belmonte, Pegaso se quedó en los establos del Olimpo y se convirtió en el medio de transporte del trueno y el rayo de Zeus. Pasó a ser corcel de las musas y habitaba con ellas en el Helicón y se dice que descubrió la fuente Pirene, en Corinto. También se decía que era padre de los Centauros, que nacieron de una esclava, con la que Pegaso e Ixión tuvieron relación la misma noche.

 

 

 

Orión, Can Mayor, Can Menor, Escorpio y la Liebre. .

Orión era hijo de Poseidón, dios del mar, y de Gea, la Madre Tierra.. Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró de Mérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que demostrara su valor llevando a cabo una difícil misión. Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir lo prometido. Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo porque este se refugió en cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido le dió por matar con sus infalibles flechas y sin piedad alguna todos los animales que le iban saliendo al paso, ya fueran animales feroces o mansas e inocentes criaturas. Tal era el número de bajas que había causado ya, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, sin ningún éxito, que fuera benévolo y reflexivo. Orión hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea. Un día, cuando el soberbio se encontraba reunido con sus amigos, evaneciéndose de que ni los tigres, ni las panteras, ni aún los leones o las serpientes eran capaz de producirle espanto alguno, desbordó la paciencia de su madre, la cual le mandó un escorpión muy venenoso. Orión, al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea. El gigante se confió demasiado y el escorpión le picó en un pie con su potente aguijón venenoso. La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre del cazador y éste cayó al suelo medio moribundo. Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco glorioso para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza (Can mayor y Can menor) y una liebre, para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noche estrelladas, recordaran sus aventuras como cazador. También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra (Gea). El dios fue condescendiente con Orión y atendió sus súplicas. También se encargó Zeus de situar el escorpión en el firmamento pero tuvo cuidado de ponerlo lo más alejado posible del gigante para que nunca más volvieran a enfrentarse. Así pues, cuando Orión desaparece de la bóveda celeste es cuando hace su aparición el Escorpión.

 

 

Este es un pequeño fragmento del cielo. Sin duda, la diferencia con salir ahí fuera es que no encontramos el camino marcado para saber diferenciarlas, pero una vez que esas líneas están en nuestra cabeza, ver las figuras año tras año es algo que causa fascinación

 

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  1. blademanu
    marzo 21, 2010 en 9:41 am | #1

    sí, sí, sí… nawim ya está aquí!!!!!

    Por tanto, y como conclusión, está claro que proyectamos nuestra cultura en el orden que asignamos a las estrellas. Como el tiempo, como las religiones -perdónenme los más creyentes-, tamibén el orden de las estrellas es una construcción humana.

    Auf Wiedersehen!!!!!!!!!!!!!

  2. iiReth
    marzo 22, 2010 en 2:41 pm | #2

    Estheeeer ! las fotos son muy chulas XD
    va, lo que viene siendo el texto lo leeré, pero ahora no, compréndelo =)
    1 besete !

  3. octubre 23, 2012 en 3:22 am | #3

    no me sirvio pero graxias deverian de poner mas conceptos de la mitologia no solo las constelaciones pero graxias algunas imagenes me sirvieron

  4. Alpha Deux
    agosto 5, 2013 en 12:30 am | #4

    Qué interesante!!! muchísimas gracias!! :)

  5. noviembre 19, 2013 en 4:37 pm | #5

    que interesante esto

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